Bar El Saloon, el lugar que reúne al valle en el polideportivo de Muez
Cada día desde hace 16 años, Belkis Polanco viaja de Viana, donde vive, hasta Guesálaz, una hora de trayecto de sur a norte de Tierra Estella para ponerse al frente de un local que se lleva en familia y ha hecho de sus almuerzos y comidas sus puntos fuertes


Publicado el 30/11/2025 a las 05:00
El pasado verano hizo para Belkis Polanco y familia el número 16 al frente del bar del polideportivo municipal de Muez, capital de Guesálaz. Un servicio para las piscinas del valle en temporada estival que se mantiene abierto todo el año salvo 15 días de vacaciones en diciembre o enero para atender a una clientela variada. La que pasa por la carretera y se detiene a comer, los trabajadores que se encuentran ejecutando obras por la zona o quienes visitan los bellos pueblos de Tierras de Iranzu. Junto a estos perfiles, los vecinos del valle –principalmente jubilados- en quienes el Ayuntamiento pensó de manera especial cuando en 2010 inauguró el bar tras una ampliación diseñada con el objetivo de proporcionar un centro de reunión para los habitantes de pequeños concejos muy dispersos abierto tanto en verano como en invierno.
Belkis Polanco, venezolana afincada en Viana, había llegado al camping de Riezu en 2009 y coincidió en el tiempo con la subasta que el Ayuntamiento iba a hacer para arrendar la instalación. Desde el 2010, se encuentra al frente de una gestión para la que cuenta con su hermana Jacqueline en la cocina, la ayuda de un sobrino de camarero y el apoyo ocasional cuando el volumen de trabajo lo requiere de una vecina de la zona.
Dieciséis años de viajes de ida y vuelta entre dos puntos tan distantes de Tierra Estella como Viana y Muez. Casi una hora de recorrido de casa a un trabajo que ha ido evolucionado, principalmente tras la pandemia, para adaptarse a un cliente ya muy fijo y fidelizado con el paso del tiempo. El bar del polideportivo se llama Saloon aunque es con el primer nombre como principalmente se conoce. “Las piscinas se abren de junio a septiembre pero el bar lo hace todo el año, de lunes a domingo, salvo dos semanas de vacaciones en invierno. Sí varía el horario porque abrimos poco después de las 8 de la mañana y en verano alargamos hasta el cierre de la piscina mientras que el resto del año nos centramos en almuerzos y comidas. Excepto los sábados, cuando también damos cenas pero con reserva previa”, cuenta.
De los jubilados del valle, asiduos al establecimiento, viene uno de sus frentes principales de actividad. El campeonato de mus, varias comidas anuales y encuentros habituales se repiten a lo largo de todo el año en un local que ofrece menús diarios a 15 € y a 20 € el del fin de semana. Añade Belkis Polanco que al servicio de comidas se une el de barra con pinchos elaborados al momento de tortilla, panceta o chistorra, los que más se demandan. También las raciones de croquetas caseras hechas por ellas y rabas. Y ese menú diario –cuenta- casero, de puchero e incorporando verduras de temporada. “Luego trabajamos también con comidas concertadas, con autobuses que vienen a visitar la zona y encargos para fuera, como las tortillas de patata. No nos quejamos. Antes de la pandemia daba muchas cenas pero después todo cambió mucho y los años te van dando un poco más de libertad. Así que nuestro punto fuerte son los almuerzos y la comida y, si el sábado hay un grupo para cenar me quedo, pero si no volvemos a casa”, detalla esta hostelera en uno de esas mañanas en que viaja de sur a norte de Tierra Estella.