El Tximista pasa página en Estella y renace como nuevo Hotel Ureder
El establecimiento, de 29 habitaciones, reabre este miércoles tras una intervención que ha querido rendir homenaje a la ciudad y al Camino


Publicado el 22/06/2025 a las 05:00
El antiguo Hotel Tximista, el primer establecimiento de cuatro estrellas que tuvo la ciudad, ha pasado página. Los nuevos propietarios, la sociedad vasca con sede en San Sebastián que lo adquirió a través de la subasta de Sodena, lo reabren el próximo miércoles, 25 de junio, con nuevo nombre. Hotel Ureder. El resultado de una intervención llevada a cabo estos últimos meses por la firma de arquitectura DesignHouses que lidera Xabier Aranburu. Una apuesta por un diseño “a modo de obra de arte donde se rinde homenaje a Estella, a su historia, a la naturaleza y ante todo al Camino de Santiago”.
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Sus impulsores lo han explicado así esta semana durante una visita al antiguo conjunto industrial que configuró la harinera Zaldu, a orillas del Ega. Un espacio de inspiración -detallan- trabajado desde el respeto para no perder su morfología e innovando donde lo han visto necesario. Así ha sido con el color. En las estancias interiores y en el exterior, en la fachada donde se despliega como un lienzo gigante la obra de Aritz Kabe. Arte en los 18 metros de altura de la pared para “atrapar la mirada y el corazón del viajero”.
Perteneciente a la segunda generación de una familia vinculada al mundo de la construcción que tiene en la promotora DesignHouses su mascarón de proa, Xabier Aranburu lidera un equipo con el arquitecto Juanjo Arrizabalaga entre sus colaboradores. El hotel que se incorpora ahora a seis décadas de recorrido empresarial mantendrá sus cuatro estrellas, va a contar en su plantilla con unas diez personas y abrirá el restaurante únicamente para los clientes de sus 29 habitaciones, cuatro de ellas suites. Cuenta como encontraron en esta antigua fábrica de harinas la energía especial que buscan en sus proyectos. “Todo lo que estamos haciendo es en lugares singulares, sitios simbólicos no solo en cuanto a los edificios sino en los entornos donde se emplazan”, indican.
TIERRA ESTELLA EN LA FACHADA
Y hablan de ese entorno idílico desde la sierra de Urbasa al Camino de Santiago que les ha cautivado. “La idea es que cada huésped pueda llevarse un pedacito de Estella en su corazón y en su memoria, recordando no solo la travesía, sino también el arte que enmarca sus recuerdos”, relatan.
Entra en juego ahí la enorme composición de la fachada. La obra -como detalla su autor, Aritz Cabe- no ha sido concebida como un mural sino como una intervención. Una pieza de arte -sigue- en la que el propio soporte es protagonista. “Primero había un caminante,dibujé una figura femenia que estaba descansando en el hotel pero a la hora de plasmarlo en los primeros bocetos, dentro de la morfología de los silos, se perdía, se distorsionaba. Al final el propio camino lo ha dado la arquitectura y a partir de ahí se ha generado una obra minuciosa en la que cada centímetro de cada forma contaba”, continúa.
Toda la estructura gráfica responde a un módulo base de 16 centímetros que ha reticulado 500 m2 de fachada. En sus figuras, este artista de padre lerinés buen conocedor de la zona introduce numerosas referencias a Estella. El origen de su fundación, los arcos de la plaza de toros, los nichos geométricos de este mismo edificio centenario, las espigas de los campos de trigo. “Queríamos dotarle de energía positiva también. El conjunto arquitectónico estaba correcto y, siempre respetando el valor de todo ello, queríamos también traer al siglo XXI elementos que han sido clásicos. Se ha tenido en cuenta todo eso dentro de esta intervención”, señala. Las cuatro estrellas, el pañuelo rojo, el asta del toro. “Me he criado en esta zona y ese impacto que he tenido viendo como Tierra Estella respira lo he trasladado al mural”.