Nos vemos en los bares
Panadería López quiere un vermú en su terraza al Ega
Este establecimiento abierto en la calle Ruiz de Alda de Estella busca relanzar su faceta hostelera aprovechando este mirador al río


Publicado el 27/01/2025 a las 19:30
En el cartel del número 22 de la calle Ruiz de Alda de Estella pone Panadería López. Pero quien sea cliente sabe que el establecimiento trasciende del habitual dispensario de barras, que se traen desde los hornos artesanos de Ega Pan con un amplio abanico de oferta. Dentro, no sólo está el despacho de pan con repostería de cada mañana y una vitrina para embutidos y quesos, junto a otros productos gastronómicos ligados a Navarra. También está la cafetería que reparte sus mesas por diferentes estancias y todas con un elemento común, las vistas a través de balcones al Ega que al otro lado de la orilla enmarca el Palacio del Gobernador convertido en Museo del Carlismo. Un espacio que convive con su tercera faceta, la hostelera y que comparte un lugar especial: la terraza que se asoma a las aguas del Ega.
Y es este lugar el que Mariluz Martínez Moreno quiere convertir en un punto de suma y sigue del poteo de la cercana Espoz y Mina o del emblemático Che en el número 1 del paseo de la Inmaculada. "Quiero relanzarlo como tardeo y también lugar de vermú, con su picoteo y, por qué no, lugar para bocadillos o cenas".
Ella asumió las riendas de local hace dos años después de trabajar cuatro junto al fundador del negocio, Paco López. "Es muy diferente estar de camarero que estar al frente", dice Mariluz, que cuenta con la experiencia de muchos años en la hostelería, en concreto en el bar The Falculty, de Estella. Este bagaje le curtió para ejercer una profesión de cara al público en el que ella subraya sobre todo el trato familiar. "Siempre digo a mi equipo que el que entra aquí, aunque sea de pasada y no cliente habitual, se tiene que sentir como en casa".
Una clientela que va desde las personas mayores acostumbradas a comprarse el pan en el local o tomarse un café de par de mañana, hasta los jóvenes que se beben una cerveza en la terraza, pasando por la gente de mediana edad que disfruta de la oferta de pinchos con un buen vino. O los peregrinos que acuden de par de mañana para desayunar. "También damos meriendas, o comidas y asamos, sobre todo gorrines . Hay quien quiere comérselo aquí, mirando al río", cuenta ella, encargada de preparar las tartas caseras como la de queso o el tradicional bizcocho.
Una aventura, e ideas, en las que no está sola. Cuenta con la compañía y el empuje de su marido, Javier Núñez Galar. "Siempre digo bromeando que, salvo para asarlo, sirve para todo", cuenta. Y mano a mano, confía en ese empuje definitivo para que la terraza se convierta en el buque insignia de Panadería López.