Condenado por explotar a trabajadores en condiciones “deplorables” en Viana

Aceptó dos años de cárcel por emplear sin hacer contratos, sin medidas de seguridad y vigilando a las víctimas con cámaras conectadas a su móvil

Los trabajadores pagaban hasta 150 euros al mes por vivir en estas condiciones
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Los trabajadores pagaban hasta 150 euros al mes por vivir en estas condiciones
Los trabajadores pagaban hasta 150 euros al mes por vivir en estas condiciones

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Gabriel González

Publicado el 17/11/2024 a las 05:00

El dueño de una empresa de palés de Viana ha aceptado una condena de 2 años de cárcel por las condiciones con las que tenía a varios trabajadores en situación irregular: sin ningún tipo de seguridad, a cambio de 40 euros al día por unas jornadas de diez horas que se alargaban sin remunerar, bajo la mirada de dos cámaras de vigilancia conectadas a su móvil “a fin de que trabajasen lo más posible”, y por tener a algunos de los empleados viviendo “en condiciones deplorables” en una caravana que no tenía ni agua ni luz y por la que les cobraba hasta 150 euros al mes. El empresario, arrestado el año pasado por la Policía Nacional, reconoció los hechos en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial y aceptó la condena, que incluye una multa de 1.440 euros e indemnizaciones a las víctimas que suman 14.000 euros.

Un anuncio en una web publicado en abril de 2022 puso en contacto al empresario con uno de los trabajadores, que se anunciaba para trabajar “sin papeles”. El hombre se desplazó hasta Viana y empezó a montar palés sin contrato, sin estar de alta en la Seguridad Social y con la única medida de seguridad de unos guantes que se tenía que comprar él mismo. Todo, por un salario muy por debajo de los 10,30 euros por hora que marca el convenio colectivo de la madera para un peón. La víctima vivía en la caravana aparcada junto a la nave que le ofreció el acusado y que no tenía ni luz ni agua, a pesar de lo cual tenía que pagar otros 50 euros por estos conceptos. La sentencia recoge que el condenado también controlaba con la cámara sus salidas, que apenas se daban porque había dicho que la policía podía deportarlo.

La víctima aguantó en estas condiciones hasta final de año. Para entonces ya se había sumado otro trabajador, que también vivía en la caravana y en las mismas condiciones laborales. Además, él sufrió dos accidentes tras los cuales el empresario no le dejó ir al hospital: en una ocasión le cayó encima un palé, causándole un corte profundo, y en otra se clavó un clavo en la mano con una pistola neumática.

Otras tres personas también fueron captadas para trabajar y vivir en esta situación. Uno aguantó solo unos días y una mujer trabajaba seis horas, pero tenía que estar disponible las 24 horas, ya que recogía palés, barría, recogía y cortaba madera, todo sin protección alguna. Después entraron a trabajar otros dos hombres, también en situación irregular. A uno de ellos le pagaba 4,40 euros la hora. La sentencia destaca que para el control de los trabajadores el acusado contaba con el apoyo de un encargado, sin que conste maltrato por su parte y que no ha sido condenado.

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