Fútbol regional
10 años sin batir el récord de Mikel Pagola
El récord de imbatibilidad de 1.344 minutos de Mikel Pagola con el Tudelano cumple una década. Ahora, el navarro es entrenador de porteros en el Beti Onak


Publicado el 14/05/2026 a las 05:00
Corría el 15 mayo de 2016 cuando el guardameta del Tudelano, Mikel Pagola (4 de marzo de 1982, Villava), se preparaba para afrontar el playoff de ascenso a Segunda División (Liga Adelante) frente al Hércules. El navarro, que por entonces llevaba 1.286 minutos sin encajar gol y un total de 23 partidos seguidos sin perder en la ahora desaparecida Segunda B, encajó en la ida de los cuartos de final un tanto de Javier Flores, en el Ciudad de Tudela.
Ahora, Pagola es entrenador de porteros del Beti Onak de Tercera. Sentado en el banquillo de peritos recuerda aquel año en el que el Tudelano finalizó en tercera posición. “Nos tocó el grupo gallego y los viajes, que eran una tortura, lo hicimos muy ameno, el vestuario hizo mucho. Las vueltas en el autobús eran risas, cartas y alguna cervecilla que otra, y luego la confianza. Recuerdo que fuimos a Santander, con todo lo que era un Racing, recién descendido, y nos sacaron 4 córners seguidos. Me miraba Jesús Lalaguna, que era el capitán, y me decía: me da igual, sé que no nos van a meter. Éramos el típico equipo aguerrido, fuerte físicamente y un poco pesado, se les atragantaba a todos”, declara.
Cuatro años después de aquel hito, Pagola colgaba los guantes tras seis temporadas en el conjunto ribero y 20 en la élite del fútbol nacional. Richard Sanzol, Juan Carlos Unzué y Mikel Pagola conformaron el tridente de arqueros de Osasuna en la 2002/03. Los tres son navarros, algo opuesto a lo que se ha repetido en la portería rojilla desde entonces. El de Villava, con 20 años y 5 partidos disputados con el Promesas, no llegó a debutar en Primera.
“Salté de Oberena a Osasuna y yo estaba recién salido de equipos de aquí, de barrio. Sobre todo lo del primer equipo me vino un poco grande. Con el Promesas sí que hice buena temporada, fue mi debut en Segunda B. Lo recuerdo como mi primer paso como profesional, esas mariposas en el estómago cada vez que llegaba un partido, pero me quedo con sabor agridulce de no haber podido dar el salto -añade- Salía con los amigos del pueblo y encontrarme en el póster del primer equipo fue demasiado. En esa época teníamos a Vicuña de entrenador de porteros y los del filial solo bajábamos los martes a hacer trabajo en específico. Ahora vienen infantiles y cadetes con representantes, con psicólogos, es muy diferente”.
LA OTRA CARA DEL RÉCORD
Cuando salió de Osasuna Pagola pudo disfrutar del fútbol en clubes que pese a “no estar en Primera División se vivía mucho”, pero, como todo portero, tuvo que aguantar críticas y ser el objeto de las culpas. Tudela es la cuna de sus mejores y peores recuerdos.
“Con la pandemia estuvimos a punto de descender. Fue un año en el que personalmente no me salía nada y hubo mucho sufrimiento. Si no hubiese sido por la pandemia, posiblemente no hubiésemos salvado la categoría. Además a un portero se le mira con lupa. Hay un dicho que dice que el fútbol es un juego de equipo hasta que el portero falla. Por eso es importante que en el nivel formativo, que cada vez trata menos de formar y es más competitivo, se tenga en cuenta la preparación mental y anímica según la posición en el campo. Depende de la cabeza que tenga un portero un gol le puede llegar a hundir, es importante relativizar el error. No normalizarlo, pero sí quitarle importancia”, comenta.
La efeméride de la década del registro despierta la cuestión del por qué en tantos años no se ha batido esta marca. “Cuando se consiguió ya vimos que era algo muy complicado. Abel Resino aguantó el récord 25 años en la Liga. Una racha de victorias se puede dar, pero no encajar un gol es distinto. Cuando hay un resultado amplio los delanteros quieren marcar su gol. En su día sí que había jugadores que ahora están en Primera y en cualquier acción te podían meter. Veo difícil que se supere, pero no imposible”, añade.
Pese lo complicado y pocas veces visto del récord, Pagola es consciente de que la gente desconoce la hazaña. “Hay gente que sí lo tiene en cuenta, pero la mayoría no, solo mi entorno y con eso me vale. Sin el equipo no se consigue nada, creo que ese es el mensaje que hay que dar a los chavales. Hoy en día el fútbol es mucho más individual”, comenta.
DNI.
Mikel Pagola Nació el 4 de marzo de 1982, natural de Villava. Fichó desde Oberena por Osasuna Promesas. Tercer portero del primer equipo en la 2002/03. Después pasó por el Burgos (2 años) y por la Ponferradina (6 años). Jugó en el Guijuelo, Salamanca, Alavés, Badajoz, Linense, El Palo y acabó su carrera en el Tudelano. Tiene dos hijos y es entrenador de porteros del Beti Onak. También entrenó a las guardametas de Osasuna cadete y del Femenino.