El detenido por el crimen de Mendavia: "No recuerdo si lo maté, pero creo que sí"
El juzgado ha levantado el secreto del sumario sobre el crimen, ocurrido hace tres meses y por el que fue encarcelado un vecino que debía dinero a la víctima


Actualizado el 06/06/2024 a las 07:18
Tres meses después de la muerte violenta en Mendavia de José Luis Miquelez Maiza, de 61 años, la Policía Foral da por cerrada la investigación del crimen. El vecino de esta misma localidad que actualmente se encuentra en prisión por el crimen, amigo del fallecido y de 56 años, declaró a los agentes que ese día acudió al domicilio de la víctima para pagar una deuda por la venta de droga pero que no recordaba lo ocurrido después, si bien admitió que podía ser el autor material de la muerte. “No recuerdo si lo maté, pero creo que sí”, declaró el arrestado, al que la policía siguió durante semanas. Tras su detención en abril, el Juzgado de Instrucción nº 2 de Estella, que ha mantenido el caso bajo secreto hasta la semana pasada, decretó su ingreso en prisión.
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El cuerpo de la víctima fue hallado el lunes 4 de marzo a media mañana en el salón de su domicilio, junto a los restos de un pequeño incendio. Tras semanas de investigación, la Policía Foral ha concluido que el arrestado mató a Miquelez y posteriormente prendió fuego a la estancia para borrar indicios. Ha hallado restos de su ADN en dos objetos compatibles con los que pudieron causar la muerte a la víctima, así como pisadas que lo sitúan en un escenario ya ensangrentado.
En su declaración, el investigado reconoció que les unía una relación de amistad y que se conocían de toda la vida. El día de los hechos acudió a su domicilio de la calle Depósito nº 1, para pagarle una deuda de 200 euros relacionada con la venta de cocaína. Agregó que consumieron, que salió para buscar el dinero y que al regresar le dijo que no podía hacer frente al pago, por lo que se inició una discusión entre ambos. Sobre qué pasó después, indicó a los agentes que no recordaba nada más, que tenía “alguna laguna mental”, y que no podía entregarles la ropa que llevaba puesta ese día porque al volver a su casa se cambió y la tiró al río Ebro.
Las pesquisas en torno a la muerte violenta se centraron desde el inicio en el entorno más próximo a la víctima. Decenas de testigos señalaron a los agentes que era conocido en el pueblo que en la vivienda se producía un constante trasiego de personas a las que el fallecido recibía en su casa y vendía pequeñas cantidades de droga.
LA PUERTA NO ESTABA CERRADA
En la inspección de la vivienda llevada a cabo por la Policía Científica tras el crimen no se hallaron signos de que la cerradura hubiera sido forzada en ningún momento, lo que corroboró la teoría de que la persona implicada fuera alguien próxima a la víctima. La calle no tiene cámaras, por lo que no existen grabaciones de las inmediaciones. En la reconstrucción de las últimas horas previas a su muerte, fijada entre las 22 horas y las 2 horas de la madrugada , los agentes supieron por los testigos que ese día, domingo 3 de marzo, se había celebrado una capea en Mendavia. La víctima fue vista en algunos bares y luego se marchó a su domicilio. No hay ningún indicio de que volviera a salir de allí. Salvo algún ladrido “inusual” de unos perros durante la madrugada, ningún vecino percibió incidente alguno.
En la inspección de la casa realizada tras el incendio, los investigadores hallaron revueltos varios cajones y, con interés para lo sucedido, localizaron varias libretas semi calcinadas en las que la víctima apuntaba nombres y cifras, presumiblemente por las transacciones de droga. En ellas aparecía en más de una decena de ocasiones el del arrestado. También analizaron varios objetos contundentes hallados en el domicilio que presentaban restos de sangre y en dos de ellos, además del ADN de la víctima, pudieron determinar la presencia del perfil genético del acusado, así como huellas de calzado.
En la reconstrucción de lo ocurrido la noche de los hechos, la Policía Foral ubica al arrestado sobre las 22.45 horas en un bar de la localidad que dista 350 metros en línea recta del lugar de los hechos. En torno a las 23 horas, el detenido abandona el local en dirección a casa del acusado. No vuelve a ser visto por ningún otro testigo hasta las 12.30 horas de la mañana del día siguiente y, quienes lo ven, trasladaron a los policías que en ese momento tenía heridas en cara y manos que no le habían apreciado el día anterior. También comentaron a los agentes que recopilaban la información que, a diferencia de lo que solía hacer, permaneció “en actitud esquiva, muy callado, sin preguntar nada por el asunto” en todo lo relativo al hallazgo del cuerpo de un vecino en el municipio, un hecho que fue muy comentado en el pueblo en los días posteriores a lo ocurrido.
Fue arrestado por la Policía Foral el 19 de abril y en el registro de su coche y casa hallaron sangre y huellas que lo incriminaban.