Accidente mortal de Estella
Policía Foral y Guardia Civil coinciden: "Da la sensación de que el chófer negoció mal la bajada"
Concluyen que en lugar de frenar aceleró al menos una vez


Actualizado el 18/04/2024 a las 18:19
Los expertos en reconstrucción de accidentes de tráfico de Policía Foral y Guardia Civil han concluido que el accidente mortal de Estella en 2020 se debió a un fallo en la gestión de las circunstancias por parte del conductor del autobús. “Da la sensación de que hubiera negociado mal la bajada y que cuando quiere reaccionar ya es tarde y el vehículo no le responde”, han apuntado desde la Benemérita. “En lugar de frenar, acelera”, han expuesto los policías forales.
El juicio por la muerte de dos niños de 5 y 8 años causada por un autobús descontrolado de La Estellesa en el acceso a la ciudad ha celebrado este jueves su cuarta sesión. Ha sido el turno de los peritos. Por videoconferencia, los agentes del Departamento de Investigación y Reconstrucción de Accidentes de Tráfico de la Guardia Civil (Dirat) han detallado, segundo a segundo, cómo fue la bajada. Para ello se desplazaron al lugar (tienen su sede en Extremadura), utilizaron drones, programas informáticos especializados, los datos del vehículo, el tacógrafo, los daños, la pendiente, las grabaciones de las cámaras de seguridad…
Así, han podido determinar que cuando el autobús sale de la primera glorieta alargada se produce una primera aceleración: el vehículo pasa de 40 a 46 km/, un incremento de la velocidad superior al de la inercia de la pendiente, (del 5,9%), por lo que concluyen que hay una aceleración. Después, de los 46 a los 57 km/h, aprecian una deceleración. Es decir, “algo retiene” al vehículo, que baja a una velocidad inferior a la que le correspondería por la inercia. “Esto se puede deber a la acción del freno o la mecánica del vehículo”, han explicado. En algunas grabaciones de una empresa cercana, se ve cómo en ese tramo se encienden las luces de frenada. A partir de los 57 km/h, cuando el vehículo entra en la segunda rotonda, hay de nuevo “una aceleración positiva”, en la que el autobús acelera por encima de lo le correspondería por la inercia. Los expertos de la Guardia Civil no han concretado a qué pudo deberse. “No sé si se acelera o es por la propia inercia, porque la pendiente ya no es solo longitudinal, o es el giro que hace lo que le hace coger más velocidad”. Después, el autobús se sale por su margen derecho, colisiona con una valla y un semáforo, vuelve a la calzada y arrolla al turismo de las víctimas a 61 km/h, para seguir su trayectoria y detenerse al chocar con vehículos aparcados.
Para los agentes, la causa del accidente fue que el conductor no se adaptó a la dinámica de la bajada. “Da la sensación de que hubiera gestionado mal la bajada. Que se hubiera dado cuenta de que tiene que ir reduciendo la velocidad y que cuando quiere frenar ya es tarde y el vehículo no le responde”.
"MANIOBRA EVASIVA INCORRECTA"
Las conclusiones del equipo de atestados de la Policía Foral han ido en la misma línea. Para ellos, las causas del accidente se debieron a una “velocidad inadecuada para las circunstancias de la vía” y a una “maniobra evasiva incorrecta”: “Cuando debe frenar, lo que hace es acelerar”. Sobre ese segundo acelerón, en la segunda rotonda, ellos sí lo achacan a que el chófer “accionó el pedal”.
Sobre un manguito de aire que se encontraba roto, los agentes han concluido que esa avería no era previa al accidente sino posterior. Y que en caso de que el sistema de frenos se quede sin aire, lo que ocurre es que el autobús se habría quedado bloqueado, ya que su sistema es distintos al de los turismos. Acerca de unas marcas de “fricción” del neumático en el asfalto, no las han relacionado con un frenazo sino con desplazamiento lateral.