Cruz Roja traslada a terrenos de los dominicos su huerta de Estella

El proyecto pone fin a su etapa en capuchinos por la construcción del museo e inicia un nuevo ciclo tras alcanzar un acuerdo con otra orden religiosa

*A:MONTXO A.G.
*F: 2023-10-24
*L: ESTELLA-LIZARRA
*T:CESION POR PARTE DE LOS DOMINICOS DEL MONASTERIO DE SANTO DOMINGO DE TERRENOS PARA HUERTA A CRUZ ROJA
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Carlos Sagaseta de Ilurdoz, presidente de Cruz Roja Estella, en uno de los bancales de los terrenos junto a la residencia de Santo Domingo cedidos por los dominicos
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*T:CESION POR PARTE DE LOS DOMINICOS DEL MONASTERIO DE SANTO DOMINGO DE TERRENOS PARA HUERTA A CRUZ ROJA
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María Puy Amo

Publicado el 25/10/2023 a las 05:00

Cruz Roja de Estella pone fin a cinco años de trabajo en la huerta del convento de los capuchinos en Rocamador. Un proyecto iniciado en noviembre de 2018, cuando la orden religiosa que había dejado la ciudad en 2014 cedió a la institución de forma gratuita los terrenos para un proyecto de cultivos ecológicos con un fin social que lo transformó en los meses siguientes. Una nueva iniciativa que ve este jueves ponerse su primera piedra, el museo Oteiza Ciriza, hace necesario liberar ese espacio y buscar una alternativa. Cruz Roja la ha encontrado y llegado a un acuerdo con otra comunidad que formó parte de la vida de Estella, los dominicos.

Carlos Sagaseta de Ilurdoz, presidente de la asamblea local de Cruz Roja, explica que solo pueden tener palabras de agradecimiento para los capuchinos y su generosidad no solo en la explotación del suelo. También para el riego con agua de su pozo y el consumo de luz para la huerta. Cuando los planes culturales para Rocamador con esculturas de ambos artistas se hicieron realidad, se contactó con los dominicos. Se alcanzó un acuerdo en principio de un año para transformar en huertas 11.000 m2 de terrenos que se extienden en la trasera de la residencia de Santo Domingo. Bancales, olivos y una vegetación desbordada sobre todo en la parte más próxima a la muralla que hará necesario emplearse a fondo con el desbroce.

PRIMEROS CULTIVOS

El responsable de Cruz Roja en Estella detalla que una de las personas que acudía a capuchinos reside en Santo Domingo y les puso sobre la pista de los terrenos pertenecientes a los religiosos. Firmado ya el acuerdo por el que la orden dominica los cede de forma gratuita, Cruz Roja ha empezado a cultivar escarolas, berzas y achicorias para seguir con el género de invierno. “Mantenemos el mismo proyecto, con una parte de producción ecológica y otra social a la que le damos mucha importancia”, subraya sobre un componente de interculturalidad y acogida al migrante.

La producción, siempre de temporada, no se comercializa. Sigue dos caminos. Quienes trabajan en la huerta se llevan una parte para el consumo del hogar. La otra va a la sede de Cruz Roja, cuyos técnicos la reparten entre las familias a las que prestan apoyo. El cultivo de estos terrenos en pendiente irá paralelo a otras tareas que explica. Instalar algún tipo de cerramiento que proteja la futura huerta, hacerla a la vez paseable para que pueda ser un espacio semiabierto y seguir con otras iniciativas sociales ligadas a ella.

En esos 11.000 metros cuadrados se alzan viejas edificaciones, como una nave de cerdos que se ha empezado a usar como almacén para adecuarse más adelante como un espacio de reuniones y formación. “Es fundamental que se conozcan las verduras locales para un mejor aprovechamiento de lo que cultivan aprendiendo a cocinarlas mediante cursos que impartimos”. Destaca la colaboración de empresas del entorno en maquinaria y abonos minerales. O de la estellesa Lisarri, que dona varias bicicletas que Cruz Roja pone a disposición de los usuarios para que puedan desplazarse y, en verano, de los hijos de estas familias.

UNA CAPILLA TRAS LA MALEZA

Los últimos dominicos abandonaron Estella en 1970 y dejaron las llaves en manos del Ayuntamiento después de que el día anterior de su marcha se firmara con la entonces Diputación Foral de Navarra el acta de entrega de uno de sus conventos más antiguos. En los terrenos que siguen siendo de su propiedad, se alza oculta por la maleza una pequeña capilla cuyo entorno se quiere desbrozar. Una labor de limpieza y recuperación que forma parte también del proyecto.

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