Homenaje
Un cura en activo a los 93 años en Torres de Elorz
El pueblo de Torres de Elorz homenajeó a su párroco desde hace 59 años, Francisco Iraceburu Larragueta, que tras la pandemia continúa al frente de la parroquia “con la misma energía”


Publicado el 13/05/2022 a las 06:00
"Me destinaron a Aoiz y no me quería ir cuando me mandaron a Peralta, donde estuve feliz y sin querer marcharme. Luego me enviaron a Torres de Elorz y tuve que aprender dónde estaba. Y de ahí no he salido”. Tres pueblos y 70 años de vida sacerdotal resumen la trayectoria de Francisco Iraceburu Larragueta, nacido en Villanueva de Arce y criado en Arrieta al quedar huérfano de padre. Con 93 años, sigue en activo, aunque pensando en la retirada en una fecha todavía indeterminada pero no lejana, según reconoce. Así se lo desveló al vicario en un encuentro reciente. “No me fastidies”, fue la respuesta de Miguel Larrandebere, relata días después.
El pasado 1 de mayo el pueblo de Torres de Elorz en el que ha servido desde 1963 le rindió un homenaje por sus casi 60 años de dedicación. Reacio a los agasajos, Iraceburu rechazó la idea al principio, pero con los días saborea el encuentro, que consistió en una Eucaristía celebrada por él mismo y en la que participaron los menores y jóvenes a los que prepara para los sacramentos de la Comunión y la Confirmación, la coral de Noáin-Valle de Elorz y decenas de vecinos de Torres y de otros pueblos, como Guerendiáin, Yarnoz y Zabalegui. Los tres completaban su parroquia y a ellos acude “el día del Patrón y a algún funeral. “Nada más porque no hay quórum”, reconoce.
CONDUCTOR HASTA FEBRERO
Cuenta que ahora son los vecinos del pueblo los que se turnan para recogerle en Barañáin, donde vive con una hermana, y llevarle los domingos para las celebraciones. Pero hasta hace apenas dos meses él conducía su propio coche. “Antes no había taxi y ahora casi sobran. Son maravillosos los vecinos. Dejé de conducir porque hice caso a la oculista, que ya me lo dijo hace dos años”, da cuenta de su carácter.
JARDINERO Y PÁRROCO
No faltan en la conversación sus mensajes. Como la idea de que los sacerdotes ”tienen que ser humanos”. ”El Evangelio lo es y así tenemos que comportarnos. Con valores”, sentencia. Los vecinos valoran su “intensa labor de atención”, interrumpida únicamente por la pandemia. “Pero recuperada hace unos meses con la misma energía”, contaban al dar cuenta del homenaje.
Además de párroco, durante 30 años ejerció de jardinero en M Torres. Se ofreció cuando le pidieron consejo para elegir uno.