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Zudaire

'Miru' vuelve a casa y se sigue buscando al segundo perro robado en Urbasa

Una persona lo encontró en Gorriti y contactó con la familia amescoana que denunció el lunes su desaparición de la sierra

  • M. Puy Amo
Actualizado el 05/12/2020 a las 06:00
Final feliz, pero solo al 50%. Los Olazarán-Juániz, la familia de ganaderos y queseros de Zudaire que vio desaparecer el lunes a sus dos perros pastores de la sierra de Urbasa, tiene de nuevo con ellos a Miru, el border collie macho robado junto a Gorri, su compañera en la custodia del rebaño familiar de ovejas latxas. Una hembra más joven -de la raza pastor vasco del tipo Gorbea- que siguen buscando porque no ha tenido hasta el momento la misma fortuna de estar de nuevo en casa.
El miércoles, la joven quesera Nerea Olazarán Juániz recibió una llamada con buenas noticias. Le llegaban de un ganadero de Gorriti, un concejo perteneciente al municipio de Larráun a más de una hora por carretera del lugar de Urbasa del que se los llevaron. Su madre, la estellesa Miren Juániz, contaba este jueves las novedades recibidas. “La persona que los localizó nos dijo que vio como una furgoneta blanca se detenía cerca de donde él estaba, en la zona de Gorriti, y se bajaron dos perros. Al principio pensó que era una parada sin más para seguir después, pero el vehículo arrancó y los animales se quedaron allí”, relata.
El mismo ganadero se acercó a los perros y pudo coger a Miru, pero no al otro que salió corriendo sin dejar alternativa. A partir de ahí y tras una comprobación del chip canino, ató cabos y telefoneó al número de contacto. Al día siguiente, Nerea se trasladó a Gorriti a por su perro y regresó con él a Zudaire, la capital de Améscoa Baja. Un Miru en buen estado aunque -cuenta Miren Juániz- muy inquieto durante toda esa primera noche de regreso a casa.

AGRADECIDOS POR LOS APOYOS
Así que Nerea Olazarán y los suyos llevan dos días de sensaciones agridulces. Entre la alegría por recuperar a uno de sus animales y la preocupación por el destino del otro. Un desenlace a medias que no permite cerrar la historia iniciada el pasado lunes en el entorno de la chabola de Urbasa próxima al Balcón de Pilatos a la que su dueña había acudido con ellos como cada día para cuidar del rebaño. Cuando la familia bajó a su casa de Zudaire a la hora de comer no se los llevaron, algo que sí acostumbras a hacer cada noche. Como otros días, se quedaron allí, atados y esperando el regreso. Ya de vuelta un par de horas después, a las cinco de la tarde, encontraron las correas tiradas sin rastro de sus perros.
Buscaron por el entorno sin resultado y supieron después que ese mismo día habían intentado llevarse aunque sin conseguirlo al perro pastor de otro ganadero. Comenzó entonces una movilización a través de las redes sociales traducida en cientos de compartidos de su historia y en continuos mensajes de apoyo. “Todo el mundo se ha volcado con nosotros y nos sentimos muy agradecidos. Los criamos desde los pocos meses y vamos a seguir buscando hasta que encontremos a la que nos falta”, dice convencida de que la movilización de mucha gente ha impedido que, quien se los llevara, siguiera adelante con sus intenciones y se viera obligado a sortarlos ante la difusión de la imagen de los dos perros pastores.
Mientras sentían este respaldo ciudadano tanto de gente de la zona como de otros lugares, la familia tampoco se detuvo y siguió en marcha ayer, preocupada por la nieve y que, suelta y desorientada, pueda salir a la carretera. Tienen también otra duda, si es el suyo el segundo animal que bajó de la furgoneta. “Pensamos que el Miru la hubiera seguido porque siempre han estado juntos y ha sido su protector desde que era cachorro, por eso nos extraña y nos hace pensar que igual no se trataba de nuestra Gorri y podía ser otro perro”, añade Miren Juániz. Sea como sea, esperan que ante un fin de semana con salidas al monte y paseos por la sierra alguien encuentre a Gorri en su camino y sea posible completar el final feliz de su historia.
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