Tierra Estella

Dos perros pastores, Miru y Gorri, robados de Urbasa

La joven quesera Nerea Olazarán y su familia lanzaron este martes una petición de ayuda para recuperar a los dos perros pastores que desaparecieron el lunes de su chabola de la sierra, dos animales que cuidan su rebaño y son parte de su hogar de Zudaire

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M.P. Amo

Actualizado el 02/12/2020 a las 06:00

Miru y Gorri, dos perros pastores propiedad de la quesera Nerea Olazarán Juániz, desaparecieron el lunes de la chabola de la sierra de Urbasa a la que su dueña acude con ellos cada día desde el pueblo amescoano de Zudaire donde vive. Compañeros imprescindibles en su oficio tras ser adiestrados para ello desde cachorros, Nerea y su familia lanzaron este martes a través de las redes sociales una petición que corrió con rapidez en la zona para ser compartida también por la protectora local Egapeludos. Sus perros habían sido robados y necesitan ayuda para recuperarlos porque, más allá de un soporte fundamental en el trabajo, son desde los pocos meses de vida parte del hogar de los Olazarán-Juániz.

Miru, un border collie de cuatro años de edad, y Gorri, un pastor vasco del tipo Gorbea de dos, pasaron la mañana del lunes en la sierra en las inmediaciones del Balcón de Pilatos, donde se localiza la chabola de esta familia de pastores y queseros que tiene en Nerea -hija de Roberto Olazarán y de Miren Juániz- el exponente más joven del oficio en la sierra. La cuarta generación de una actividad de la que ha nacido el queso de la marca Iruleze.

En Urbasa sigue su rebaño de ovejas y allí permanecerán hasta mediados de diciembre, cuando con el invierno toque estabularlas. Nerea Olazarán contaba ayer como, mientras llega el momento de trasladarlo a Zudaire para permanecer allí durante los meses fríos del año, el lunes siguieron la rutina de cualquier otro día. “Cuando llegó la hora de comer nosotros nos bajamos al pueblo y les dejamos atados allí, a la sombra de un árbol. Nos los llevamos a casa con nosotros por la noche, pero no cuando hacemos el parón del mediodía porque se quedan con el ganado. Nos fuimos sobre las dos y media y cuando regresamos a las cinco ya no estaban”, recuerda.

Allí, en el mismo sitio donde les habían dejado, encontraron tirados las cadenas y collares de los dos animales, lo que les hace tener claro que se los han llevado. De Miru y Gorri, ni rastro. Sus dueños comenzaron a buscar por el entorno y a preguntar en otras chabolas cercanas. “Están con nosotros desde cachorros y, además de su labor con las ovejas, es el cariño que les tenemos porque son parte de nuestra casa”, añade una disgustada Nerea que este martes, aún sin sus perros, regresó a Urbasa porque el rebaño familiar de ovejas latxas requiere atención cada día.

Perros cariñosos, muy listos y acostumbrados a desplazarse en coche, aventura lo que pudo suceder con ellos. “Alguien les soltó, abrió la puerta del vehículo en el que llegaron hasta este punto y los animales saltaron al interior como están habituados a hacer”. No es la primera vez -recuerda- que los pastores sufren el robo de sus perros porque ha habido otros casos similares en los últimos años.

Con la certeza de que habían sido robados, lanzaron su mensaje a través de las redes con el objetivo de que alguien pueda dar algún dato que devuelva a Miru y Gorri a casa. Con su petición, un número de teléfono -el 663 766814- al que trasladar esas llamadas.

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