Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Epidemia de coronavirus

Tierra Estella tiene 2.770 personas de más de 65 años que viven solas

La mitad de estos vecinos, un total de 1.360, ha alcanzado o supera los 80 años

Ampliar Vecinos de Estella asomados a sus balcones en la plaza de los Fueros durante estos días de confinamiento.
Vecinos de Estella asomados a sus balcones en la plaza de los Fueros durante estos días de confinamiento.
Actualizado el 01/04/2020 a las 06:00
Tierra Estella, el territorio en el que viven 58.499 de los 647.000 habitantes de Navarra, afronta la crisis sanitaria del coronavirus con 2.770 personas de más de 65 años que residen solas en sus domicilios. La mitad de ellos, un total de 1.360, ha alcanzado o supera los 80. El confinamiento al que obliga el estado de alarma declarado por la pandemia impacta y pone a prueba a un tejido de hogares unipersonales habitados por mayores en una de las comarcas más envejecidas de Navarra.

El dato -uno de los indicadores que el Gobierno de Navarra incluyó en su diagnóstico sobre despoblación presentado el pasado enero- cobra un peso especial en estos momentos y moviliza a los entornos institucionales o personales de este sector de la población. Los porcentajes en Tierra Estella superan los de la media Navarra -una comunidad que ha vivido estos últimos 15 años de manera muy intensa el crecimiento de hogares unipersonales formados por un mayor de 65 años- pero se mantienen a distancia de los del Pirineo, donde se dan los registros más elevados.

Hacia ellos se dirigen estos días una parte importante de los esfuerzos de los servicios sociales que operan en las áreas más rurales de la comarca. Ser el titular de un hogar unipersonal -aclaran- no siempre significa vivir solo, sobre todo cuando en las edades más avanzadas y con mayor dependencia su entorno familiar aporta soluciones. Unas veces, con la contratación de una cuidadora. Otras, con la presencia cotidiana de los hijos que viven cerca. En cualquier caso, ayuntamientos y mancomunidades de servicios sociales se han puesto a su disposición desde el principio.

EL DESPLIEGUE A SU ALREDEDOR

Los últimos días se han sucedido las iniciativas en este sentido. En Ayegui, el Ayuntamiento llamó en el inicio del confinamiento a todos los vecinos mayores de 70 años para interesarse por su estado de salud y por sus necesidades. En la mancomunidad de servicios sociales de Allo -integrada por este municipio además de Arellano, Arróniz, Barbarin, Dicastillo, Igúzquiza, Lerín, Luquin y Villamayor de Monjardín- trabajan con un listado de 800 mayores de 75 años que han elaborado junto con el centro de salud. Incluye tanto hogares con una única persona como otros cuyos ocupantes no viven solos porque lo hacen con sus cónyuges o con otro familiar, pero es la manera de saber quiénes sí afrontan esta situación en solitario y necesitan algún tipo de apoyo.

Javier de Miguel Marqués, trabajador social de este servicio, explica que desde que comenzó el confinamiento domiciliario entre cuatro compañeros se han repartido por pueblos las llamadas a estas personas. “Nos identificamos, les preguntamos con quién están, si tienen a alguien que se encargue de su atención y si necesitan algo”, señala.

Cuenta que muchas de esas 800 personas a las que están llamando se encuentran con sus hijos. A aquellos que lo solicitan, les hacemos seguimiento y les llevamos la compra o lo que necesiten de la farmacia”, indica. Javier de Miguel relata que estas comunicaciones con la parte más vulnerable de la población han dejado también sus anécdotas. Como la de una vecina que, tras recibir la llamada telefónica y explicarle la disponibilidad del servicio a llevarle la compra pidiéndole la dirección de su domicilio, contactó después, desconfiada, con su ayuntamiento. Son anécdotas que indican el tacto especial que exigen estos contactos de los servicios sociales encargados de realizarlos.

Rosana Ruiz Martínez, trabajadora social de la zona de Los Arcos, explica que reciben muchas llamadas de vecinos mayores. Su atención domiciliaria -hay 40 personas englobadas en el SAD en estos momentos- se ha reducido estos días por el riesgo de contagiarles y porque los propios usuarios les indican que están contando con el apoyo de sus familias. “Nuestra población tiene indicadores en cuanto al aislamiento o a que no hay servicios como tiendas. Pero la parte positiva es el mayor control y apoyo social”, señala.

Una ayuda para conocer a la población más vulnerable que tiene respaldo también en cada pueblo. “Las localidades se están organizando muy bien y es la ventaja de estas zonas rurales para los mayores que viven solos. Por ejemplo, en Armañanzas se les recoge la basura puerta a puerta para que no tengan que salir”, apunta.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora