Los ecos de un rodaje que puso Artajona en el mapa

No ha sido el único rodaje vivido en la localidad pero el de la película ‘Robin y Marian’ fue el que más repercusión tuvo en esta localidad. Un centenar de vecinos participó de forma directa y tres de ellos recuerdan hoy su experiencia

No ha sido el único rodaje vivido en la localidad pero el de la película ‘Robin y Marian’ fue el que más repercusión tuvo en esta localidad. Un centenar de vecinos participó deforma directa y tres de ellos recuerdan hoy su experiencia.
AmpliarAmpliar
Desde la izda., Jesús Andueza Martinena, Juan Jesús Echarri Jaurrieta y Enrique Jaurrieta Linzoáin frente al Cerco, convertido hace 50 años en la ciudad de Nottingam
No ha sido el único rodaje vivido en la localidad pero el de la película ‘Robin y Marian’ fue el que más repercusión tuvo en esta localidad. Un centenar de vecinos participó deforma directa y tres de ellos recuerdan hoy su experiencia.

CerrarCerrar

Sheyla Muñoz

Publicado el 12/10/2025 a las 05:00

A través de un bando se enteraron Jesús Andueza Martinena y Juan Jesús Echarri Jaurrieta que la película de la que tanto habían oído hablar que se iba a rodar en Artajona, su pueblo, necesitaba figurantes. Ellos tenían entonces 19 y 17 años respectivamente y no dudaron en presentarse a la selección a ver si había suerte. Y la hubo. A priori, cuentan hoy, cincuenta años después, no parecía sencillo ya que lo que más se buscaba eran personas mayores. “Y nosotros entonces éramos unos jovencitos”, dicen hoy entre risas. Medio millar de personas, calculan, acudieron a la plaza, lugar señalado para proceder a la selección y de todos ellos los responsables de la cinta eligieron a cerca de un centenar.

Aquella película que se iba a rodar era Robin y Marian, dirigida por Richard Lester y con Sean Connery y Audrey Hepburn como actores protagonistas. El Cerco de Artajona se convirtió durante aquel verano de 1975 en la ciudad medieval de Nottingham y aunque hubo otras localizaciones navarras en las que se rodó, fue el Cerco en torno al cual giró gran parte de la cinta. “Se transformó por completo con grandes estructuras de cartón piedra y también se cambiaron tejados y fachadas de las viviendas que ya había para darles un aspecto más medieval”, recuerdan hoy Echarri y Andueza. Junto a ellos asiente cada una de estas afirmaciones Enrique Jaurrieta Linzoáin, que tenía entonces 20 años y se disponía justo a comenzar el servicio militar. No participó como figurante aunque si lo vivió de forma directa.

Soldados, monjas y paisanos eran, rememoran, los personajes en cuya piel se metieron los figurantes, muchos de ellos artajoneses pero también procedentes de otras localidades cercanas que acudieron al proceso de selección. “No tuvimos que hacer nada especial. Te cogían directamente por cómo eras, por cómo te veían. Quiero decir que no tuvimos que aprendernos ninguna frase ni nada”, apunta Juan Jesús Echarri, quien durante veinte días se metió en el papel de un aprendiz de cantero. “Me pasaba largas horas subido a un andamio, que nada tiene que ver con los que hay ahora, simulando estar trabajando”, indica.

Jesús Andueza, por su parte, tuvo un doble papel, hizo de paisano y también de soldado. “Fue curioso porque hice de dos soldados diferentes. En una de las escenas salíamos corriendo de detrás de la iglesia y tras bordearla volvíamos a salir y a unos cuantos nos habían cambiado el arma o el casco. Éramos la misma persona pero así hacíamos de soldados diferentes”, relata sobre una experiencia que recuerda “con mucho cariño” y que le permitió conocer de cerca los entresijos de una gran producción con actores de primera categoría.

ACTORES CERCANOS 

A Audrey Hepburn la recuerdan estos tres artajoneses como una persona “discreta y sencilla”. “Fíjate el renombre que tenía pero era muy normal. Además era su regreso al cine después de varios años alejada de los rodajes, fue toda una suerte poder tenerla aquí tan de cerca”, aseguran. De Sean Connery destacaron su “cercanía y campechanía”. “Era habitual verle entre la gente, como uno más, no por ser la gran estrella que era se comportaba con altanería, todo lo contrario”, sostienen. Guardan asimismo un grato recuerdo del director de la cinta, Richard Lester, y no se olvidan de una jovencísima Victoria Abril, que tuvo una breve aparición en la cinta. “Decía solo una frase”, inciden.

Hace medio siglo, constatan los tres, el famoseo no se vivía como ahora. “Para empezar no había móviles en busca del tan ansiado ‘selfie’ por lo que ya partiendo de ahí, los posibles momentos de encuentro con los actores eran distintos a como se vive todo ahora”, opinan mientras recorren el interior del Cerco, señalando los lugares en los que se centró el rodaje. En el espacio frente a la iglesia de San Saturnino el mercado de Nottingham daba vida a un pueblo medieval que tuvo en el portal de San Miguel otro de sus protagonistas por el momento en el que Sean Connery y Richard Harris saltaron en su huida.

Juan Jesús Echarri Jaurrieta, segundo por la izda., fue aprendiz de cantero en el rodaje
AmpliarAmpliar
Juan Jesús Echarri Jaurrieta, segundo por la izda., fue aprendiz de cantero en el rodajeCedida
Juan Jesús Echarri Jaurrieta, segundo por la izda., fue aprendiz de cantero en el rodaje

CerrarCerrar

Al recordar este momento es inevitable volver a sacar el famoso tema de si Connery llevaba o no ropa interior. Entre risas, relatan que la “comidilla general” era que no llevaba aunque sea difícil constatarlo con seguridad. “Lo bonito precisamente del cine es eso, ¿no? Que lo que parece que es a veces no lo es y lo contrario”, deja caer Enrique Jaurrieta, quien hace un inciso para subrayar la importancia que el rodaje de Robin y Marian supuso para Artajona. “Supuso un antes y un después. No hay más que ver que medio siglo después se sigue hablando de esta película y este rodaje”, apunta.

Y es que para conmemorar los cincuenta años que han pasado desde entonces, la localidad celebró la semana pasada un acto en el espacio cultural Reyno de Artajona en el que se proyectó la cinta tras la cual tuvo lugar un pequeño coloquio en el que participaron estos tres artajoneses poniendo sobre la mesa sus recuerdos. Para Juan Jesús Echarri, además de recordar su experiencia delante de la cámara, sirvió para fijarse por primera vez detalladamente en la película.

“Puede parecer raro pero te puedo decir que es la primera vez que me centré en solamente ver la película. Hasta ahora tampoco es que la haya visto muchas veces pero siempre estaba pendiente de verme a mi pero también de observar cuándo salían el resto de conocidos”, asegura.

A Jesús Andueza su participación como figurante en Robin y Marian le animó a presentarse a otras selecciones posteriores. Repitió experiencia después en La conquista de Albania, cinta rodada en parte en Artajona, en 1983 y, más recientemente, en San Ignacio de Loyola. “Ésta última fue en 2015 y también se rodó parte en el Cerco”, añade.

En recinto fortificado que, además de siglos de historia, esconde entre sus muros los recuerdos de un rodaje que ya solamente algunos en el pueblo guardan en la retina. La gran mayoría de los figurantes seleccionados o están muy mayores o ya fallecidos. “El coloquio por el cincuenta aniversario de la película fue un momento muy bonito pero también tuvo esa parte un poquito más amarga de ver cómo pasa para todos el tiempo y que muchos de quienes salen en la película ya no están”, coincidían mientras se emplazaban al próximo aniversario, cuando se cumplan seis décadas.

Entre 700 y 1.000 pesetas al día se pagó a los figurantes

El rodaje de Robin y Marian en Artajona comenzaba para las siete de la mañana y fácilmente se prolongaba hasta las siete de la tarde. Eran casi doce horas en las que los figurantes debían permanecer en el Cerco. “Había días que rodábamos una toma y otros en los que no participábamos de ninguna pero había que estar”, recuerdan Andueza y Jaurrieta. El salario de cada figurante de la película oscilaba entre las 700 y 1.000 pesetas diarias durante casi un mes que se prolongó el rodaje. “Era muchísimo dinero. En mi caso, que solía trabajar en campañas estacionales nunca había cobrado tanto por un trabajo”, cuenta entre risas Jaurrieta. Un dinero que, recuerdan, se destinaba “a casa”. Fueron jornadas largas, marcadas por el calor veraniego bajo unos trajes “pesados y que hacían sudar”. Sin embargo, subrayan, compensaba el hecho de participar en una película con estrellas de carácter internacional. 

Jesús Andueza Martinena ataviado para el rodaje. Figuró como paisano y también como soldado
AmpliarAmpliar
Jesús Andueza Martinena ataviado para el rodaje. Figuró como paisano y también como soldadoCedida
Jesús Andueza Martinena ataviado para el rodaje. Figuró como paisano y también como soldado

CerrarCerrar

Doble sesión para el estreno en las fiestas de 1977

No fue hasta dos años después del rodaje cuando la cinta se estrenó. Artajona insistió mucho para poder estrenarla en el cine parroquial y lo suyo costó ya que la intención de la productora era estrenarla en Sevilla. Finalmente se consiguió traer la cinta el 15 de septiembre de 1977, último día de las fiestas patronales con el compromiso de entregarla para proyectarla al día siguiente en la capital hispalense. Se proyectó en dos sesiones con el cartel de no hay billetes en ambas.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora