Primer trasladado desde el Pilón

El segundo encierro en Falces dejó un traslado por luxación de hombro en una carrera que terminó en 54 segundos

Fotos del segundo encierro del Pilón de Falces 2025
Fotos del segundo encierro del Pilón de Falces 2025| EDUARDO BUXENS

Mikel Goldaracena

Actualizado el 18/08/2025 a las 20:22

La orquesta llegó al recorrido a las 8.40 horas. Su música, acompañada por las voces de los vecinos, resonaba entre las colinas. Mientras tanto, sobre la arena del estrecho recorrido, los corredores calentaban. Manos a la cintura, movimientos de cadera y saltos nerviosos. El segundo encierro del Pilón comenzó a las 9.00 horas y durante 54 segundos atrajo las miradas de los presentes. Hubo un herido trasladado a Pamplona con una luxación en el hombro izquierdo.

Por segunda jornada consecutiva, el Pilón volvió a congregar a numerosos espectadores en torno a uno de los recorridos más peculiares de Navarra. Tanto vecinos como asistentes de diferentes comunidades pudieron disfrutar de la carrera protagonizada por las diez reses de José María Goñi.

Minutos antes de que empezara el descenso, los corredores comenzaron a agruparse en el recorrido. Sobre la arena, charlas, calentamientos y algún que otro movimiento nervioso.

En torno al primer tramo, se situaron pocos mozos. El contraste era notable con la última cuesta en la que la mayoría de los corredores se habían ubicado. Entre los presentes, Juan Manuel Clemente, corredor valenciano de 57 años.

Experimentado en los Sanfermines y en el toro en cuerda valenciano, considera que el pilón es “otro nivel”. “Pensaba correr, pero he venido solo en moto y como tengo que viajar igual solo corro un poquito y me subo”, señaló. Este valenciano prefirió permanecer precavido al ser consciente de la seriedad del encierro, ya que “esto no es correr por correr porque la puedes liar bien, no solo para ti, sino para los demás corredores”.

Metros más adelante, en el último tramo más ya más concurrido, Martí Davins, corredor catalán de 19 años que portaba una camiseta roja del RCD Espanyol, encontraba su sitio.

Este joven acude al Pilón desde hace cuatro años debido a una pasión que, según indicó, en su tierra es difícil de practicar. “En mi pueblo tenemos la tradición de las vacas, pero las quitaron. Como me gustan y siempre se me quedó eso, un día con mi padre subimos a Falces y vimos algo especial”, aseguró.

Este encierro, que para el catalán es único por el ambiente, el terreno y la dificultad de la carrera, se ha convertido en una fecha marcada en su calendario. “El sábado corrimos en Tafalla, pero nos llama más la atención Falces y nos quedamos a correr todos los días”, señaló.

El joven tuvo la oportunidad de ver llegar a los animales y tenía claro cómo sería la carrera. “He visto que subían en manada bastante rápidas y creo que la bajada será igual: rápida y limpia. No creo que haya ningún problema hoy”, declaró. No estuvo lejos de acertar.

Con el estallido del primer cohete, el ruido en las laderas se redujo a murmullos. Con el segundo, se hizo el silencio y los 10 animales de la ganadería local comenzaron su descenso. Juntos y veloces atravesaron los primeros tramos provocando diversas caídas.

En la última cuesta, la carrera murió. Los animales llegaron al corral liderados por una res negra y con una última de color castaño que quedó ligeramente rezagada.

Así fue cómo en 54 segundos se zanjó el segundo encierro del Pilón en Falces. Según los miembros de DYA Navarra, la carrera dejó algunos heridos por contusión, pero tan solo uno necesitó ser trasladado. Una luxación en el hombro izquierdo obligó a que fuera desplazado a Pamplona.

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