Bar
Tercera generación en Casa Perico


Publicado el 13/08/2025 a las 05:00
Desde hace más de 67 años la familia Rodríguez Hermoso de Mendoza regenta el bar restaurante Casa Perico, en el centro de Larraga. Además, también llevan el hotel Villa de Larraga. Ahora, la tercera generación de la familia está al cargo de los locales.
La historia de los negocios se remonta a 1958, cuando el abuelo de José Ángel Rodríguez, Pedro Hermoso de Mendoza, montó el bar Casa Perico. Un año más tarde habilitó en los pisos superiores un hostal, donde en el primer piso se alojaba el médico del pueblo, que recibía allí a sus pacientes. En el segundo piso sacaron cuatro habitaciones, una para él y su mujer, y tres para huéspedes. Sus hijas agrandaron el hostal en los noventa, llegando a tener unas 25 habitaciones.
En el 2003, al ver el hostal lleno a todas horas, María Luisa, hija de Pedro Hermoso, y su hermana María José decidieron ampliar el negocio. A partir de una discoteca y unas bajeras propiedad de la familia, situadas al lado del hostal, construyeron el actual hotel Villa de Larraga, actualmente de 4 estrellas.
“Tenemos el hostal Casa Perico, con bar y restaurante, y al lado, el hotel —resume José Ángel Rodríguez—. Esto produce que estemos toda la familia junta. Yo me encargo de la cocina, los proveedores, cartas y menús”.
José Ángel empezó la carrera de Derecho: “Pero cuando vi lo que había en casa decidí dejar la carrera e hice un curso de cocina en San Sebastián. Aunque donde más he aprendido a cocinar es con mi abuela María Ángeles Rodríguez, todos sus guisos tradicionales, sus pucheros y platos a fuego lento... Pude complementar los platos de toda la vida con la cocina moderna que me enseñaron en San Sebastián”.
Las fiestas, acabadas este martes, siempre traen los días más ajetreados para la familia. “Damos el desayuno, los almuerzos de media mañana, el poteo del vermú. Y eso que este año hemos decidido cerrar después de cenar” .
La clientela del bar suelen ser personas de mediana edad. “Como llevamos tantos años, la gente ha ido cumpliendo años rodeada de mi familia. La clientela va por camadas, los jóvenes van a los bares que llevan jóvenes —detalla Rodríguez—. De todas formas, nuestro motor siempre ha sido el restaurante, gracias a nuestros guisos y las recetas de la abuela”.
Los locales de los Rodríguez Hermoso de Mendoza sufrieron especialmente la crisis del 2008. “No podíamos prever el número de gente que iba a venir el día siguiente. Hoy también nos cuesta conseguir que la gente reserve”, lamenta Rodríguez, quien confía en que haya cuarta generación: “Tengo dos hijos que les gusta y mis hermanas también. Pero, de momento, que estudien”.