Una mecha ciclista en Mélida
La localidad abrió este jueves 24 de julio cuatro jornadas festivas con un cohete en nombre de las asociaciones del pueblo
Publicado el 24/07/2025 a las 20:19
Era la primera vez que Marian Jaso Jaso tenía a cargo el estallido que anunciaría cuatro días de fiesta en su pueblo. “Estoy nerviosa, perdida, seguro que lloraré”, se sinceraba, minutos antes del gran momento. Un grito a dos voces, que entonó este jueves con Cesar Brun Mañas, de la asociación de ciclistas del pueblo, alcanzó un cielo nublado y gris, que no atenuó la alegría provocada por los dos vivas en nombre de Mélida y de Santa Ana.
Fue la suerte la que los empujó hasta el balcón consistorial antes del mediodía. Esperaban codo a codo con los miembros de otras seis asociaciones del pueblo, que este año 2025 fueron escogidas por la corporación municipal como lanzadoras de los cohetes. Son doce en total, pero cinco desistieron para no repetir. Así, la primera mecha se prendió en manos de Jaso y Brun y su grito pronto se perdió entre los acordes de la charanga El Encierro y la algarabía que se extendió por las calles melidesas. Los demás representantes prendieron las seis mechas restantes según el orden del sorteo. Siguieron la asociación de mujeres, la Hermandad, la de los jóvenes, la de los jubilados, la de sevillanas y, por último, la Apyma.
En ruta
A diferencia de Jaso, Brun respondía a su suerte con una encogida de hombros: “Como lo del cohete me ha pillado de imprevisto...”. Coronaba su atuendo blanco con una gorra roja y gafas de sol, como de ciclista. Solo le faltaba el casco. Miembro desde hace casi 20 años, su afición por la bicicleta comenzó hace cuatro décadas. Formaba parte de ese grupo del pueblo que “solía andar en bici” y la sencillez de esa idea dio origen al club, que hoy tiene 60 miembros, desde jóvenes de 18 hasta veteranos de 75.
Aunque son todos melideses, algunos viven fuera y alcanzan a los que parten del pueblo en otros puntos de la ruta, que suele alcanzar los 50 kilómetros. En esta época, con un sol que ciega y un calor que ralentiza la andadura, madrugan “un pelín más” y se hidratan más a menudo. “Se forma un buen ambiente, nos reímos mucho”, contaba Jaso. Brun aprecia las tertulias en ruta y el compañerismo. “Tenemos un calendario de salidas, que son cada 10 o 15 días”. La siguiente cita es este sábado 26 de julio.
Una vida entre libros
Cuando el pasacalles había partido a animar cada rincón de Mélida, Coro Bernarte Jaso se asomó al balcón consistorial para prender la mecha de uno de los últimos cohetes. Media hora antes de que estallase el primero, en la sala de actos del consistorio, Bernarte había recibido una placa como reconocimiento a su servicio de bibliotecaria municipal. A lo largo de cuatro décadas, gestionó préstamos, encarriló el sistema y organizó miles de títulos. Pasó 30 años a cargo de ello en Mélida y 12 en Carcastillo. De ese tiempo, en el que ha tenido que adaptarse a la transición digital y resistir a la pérdida del hábito lector, rescata, como una de las pocas cosas que persisten, el trato con los usuarios. “Paisaje humano” es como le llama ella lo que ha ido viendo en su recorrido. Cumplió, finalmente, 65 en febrero y se jubiló entonces de una labor a la que “volvería seguro”, porque una biblioteca, afirma, “es tan necesaria como el campo”.
