Obituario

Mª José Vidorreta, borbotones de vida

Mª José Vidorreta
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Mª José Vidorreta
Mª José Vidorreta

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Jorge Esparza

Publicado el 02/01/2025 a las 08:22

El pasado 26 de diciembre falleció, a los 71 años, Mª José Vidorreta (Cabretón, 1954) y al echar la vista atrás, aunque hayan pasado ya 20 años, parece que fuera ayer cuando la conocí. Resulta difícil, diría que imposible, sintetizar en unas breves líneas todo lo que Mª José fue.

Se inició en política allá por 1995 y no ha habido reto que se le haya puesto por delante: concejala, parlamentaria foral, presidenta del Comité Local de UPN, miembro de su Consejo Político y, finalmente, alcaldesa del Ayuntamiento de Peralta entre 2011 y 2015.

En cuántas ocasiones habré llamado a su teléfono volviendo de algún pueblo de celebrar una Asamblea Local, a las tantas de la noche, para pedirle consejo o simplemente para que me dijera qué opinión le merecía algún tema del Partido. Nunca era tarde para llamarla. Tampoco para que te llamara ella, claro.

Mª José representaba una forma muy especial de entender la política, tanto a nivel externo como interno. Su sensibilidad municipal y su empatía personal siempre han hecho de ella un referente político y humano para toda una generación de personas, entre las que me incluyo, que compartimos con ella experiencia vital.

Una manera de entender la dedicación pública como ya casi no queda. De servicio, de entrega. A veces de manera tozuda, a borbotones, pero siempre pensando con el corazón y entregando en las causas en las que se implicaba hasta su última gota de sudor.

Había ocasiones en las que creías que su planteamiento no era el correcto, pero desistías de llevarle la contraria. En parte porque sabías que no iba a servir para nada; en parte porque al final siempre acababa teniendo la razón.

Con ella, como antes con Jose Miguel Morrás, con Rafa Gurrea o con Javier Gómara, se va una parte fundamental de la historia de UPN. Y a mí, me da mucha pena.

En un mundo que todavía hoy lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, Mª José Vidorreta fue una adelantada a su época. Una mujer empoderada como pocas, comprometida con la causa feminista, pero sin estridencias ni pancartas huecas. Una mujer con una personalidad arrolladora, que vivió como quiso y que luchó por que no existieran obstáculos que no se pudieran sortear con tesón y con esfuerzo.

Tal vez por eso, estos últimos años los dedicó desde la presidencia de la Asociación de Mujeres Blanca de Navarra a reivindicar la plena igualdad, a erradicar la violencia machista o a fomentar la participación de la mujer en la política.

Y con todo lo que significó su perfil público, su vertiente humana todavía resultó más honda. Qué orgullosos, y qué vacíos al mismo tiempo, tienen que sentirse su querido esposo Carlos, sus hijos Sabrina y Germán y Carlos y Lorena, y sus cuatro nietos. Qué enorme privilegio haber podido disfrutarla de esposa, madre y abuela.

Al resto, nos quedan los momentos que vivimos con ella. Las largas conversaciones. Las acaloradas discusiones. Sus sonrisas sinceras y bonachonas. Y esa sensación de saberte protegido si formabas parte de su círculo más íntimo. Eso nadie nos lo va a poder arrebatar ya. Porque como dice ese viejo proverbio, “no existe partida para aquellos que permanecen en nuestro corazón”.

El autor ha sido amigo y compañero en política de la fallecida

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