Yacimientos
Peralta descifra su pasado arqueológico
Unas 350 personas acudieron a la jornada de puertas abiertas en las excavaciones de los restos romanos de Campo de Arlas y de la ermita de la Virgen del Pero


Actualizado el 24/10/2024 a las 14:58
El pasado 20 de octubre se celebró en Peralta una jornada de puertas abiertas de los yacimientos arqueológicos en estudio actualmente y que contó con la asistencia de unas 350 personas. Se trata de la excavación de la ermita de la Virgen del Pero (XIV-XV), junto al puente de acceso a la localidad y, de manera más novedosa, las prospecciones que se desarrollan en Campo de Arlas, donde los arqueólogos trabajan en el estudio y recuperación de un estacionamiento viario -probablemente una venta o lugar de paso- de origen romano y cuya tipología deberán precisar futuros trabajos . La ocupación de Campo de Arlas tiene su origen en el s. I d.C., pero su momento de esplendor lo alcanzó en el Bajo Imperio (s. IV-V d.C.), momento en que se fechan estos mosaicos.
Fue en este lugar donde cerca de 350 personas pudieron contemplar los restos de varios mosaicos romanos en un buen estado de conservación y que son parte de dos estancias de un establecimiento rural lujoso relacionado con las posibles infraestructuras viarias presentes desde época romana en la zona, ya sea en forma de villae, mansio o mutatio. Un complejo que podría servir de alojamiento, con una superficie aproximada de unos 4.000 metros cuadrados.


Charo Mateo Pérez, de la empresa Olcairum Estudios Arqueológicos detalló aspectos de esta enclave, datado en 2003 como yacimiento y en el que se interviene en 2021 tras descubrirse teselas cuando un agricultor instalaba un sistema de regadío a tan solo 30 cm de la superficie . El técnico arqueólogo Alex Duró Cazorla también se refirió al lugar del descubrimiento, que situó como un lugar de paso entre Graccurris (Alfaro) y Andelo (Mendigorría), cerca del río Arga y entre la actual Venta de Arlas y Marcilla. Los visitantes pudieron comprobar el buen estado del suelo de teselas (opus tessellatum) que siguen trazados geométricos y vegetales, y que decoran dos espacios de un complejo que podría disponer de una estancia calefactada y que presenta un gran patio semicubierto de unos 270 metros cuadrados.
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El Ayuntamiento de Peralta permutó la parcela al propietario de la finca y tiene puesto el foco en un plan director que permita proyectar el enclave en el futuro en función de los recursos municipales y las posibles ayudas para este yacimiento, declarado por el Gobierno de Navarra Bien de Interés Cultural el pasado mes de abril, y cuyo mosaico central, por sus dimensiones, podría ser el segundo mayor de Hispania, tal y como sugirió Mateo.


ERMITA DE LA VIRGEN DEL PERO, FECHADA EN LOS SIGLOS XIV-XV
En el caso de la excavación de la Virgen del Pero, con presencia de unas 150 personas el pasado día 20 y tras cuatro campañas de intervenciones, la visita se centró en los restos de esta ermita cuyo origen se estima en los siglos XIV y XV y que estuvo en pie hasta el siglo XIX. Fue destruida en 1837 en el contexto de la primera guerra carlista, como recordó la arqueóloga Nerea Soto. En torno a la década de 1860 se construyó un edificio que a partir de 1880 tuvo uso como matadero municipal hasta entrado el siglo XX antes de quedar completamente en ruinas.


Los arqueólogos destacaron las dimensiones de la ermita (22 x 10 metros) así como la cimentación descubierta, hasta 3,14 m de profundidad. En las campañas se han identificado 43 enterramientos humanos -puede haber hasta 200 o 300- y se está a la espera de los resultados de las muestras de carbono 14 e isótopos de dos de ellos enviadas al laboratorio y que determinarán datos de estos individuos como la cronología, el origen, patrones de migración, alimentación y otros aspectos.


Los trabajos, con ayuda además de voluntarios de la zona y de universitarios han supuesto el pasado verano la extracción de más de 51 toneladas de tierra y grava de este punto situado junto al río Molinar y bajo el puente que salva el río Arga en la entrada norte de la villa, un punto inundable en épocas de crecidas. El consistorio también estudia el uso posterior y la gestión que pueda hacerse del enclave al término de las excavaciones arqueológicas en función de las posibilidades presupuestarias.



