Sentencia
Condenan a un motorista por ir a 185 km/h a pesar de que el radar no registró la matrícula
El acusado lo negaba, pero la coincidencia de la ropa y los testimonios de la policía llevan a los jueces a concluir que era el que duplicó la velocidad permitida en Larraga


Publicado el 05/10/2024 a las 05:00
El radar trípode que había instalado la Policía Foral en Larraga captó a una motocicleta a 185 km/h en una carretera con el límite en 90 km/h. La fotografía no logró registrar la matrícula, pero tres kilómetros más adelante los agentes interceptaron al motorista. Y a pesar de que él negaba ser el motorista captado por el radar, la condena al pago de una multa de 2.400 euros y la retirada del carné durante dos años acaba de ser confirmada por la Sección Primera de la Audiencia Provincial. El testimonio de los policías ha sido clave para los jueces.
La moto, una Yamaha, fue captada por el radar móvil el pasado 21 de marzo, a las 18 horas, en el kilómetro 13 de la NA-132 (Estella-Tafalla-Sangüesa). Aplicando el margen de error, circulaba a una velocidad de entre 175 y 194 kilómetros por hora. El motorista fue condenado por el Juzgado de lo Penal nº 4, que concluyó que la identificación del conductor “no ofrecía dudas”. Pero él lo negaba. Aseguraba que formaba parte de un grupo de motoristas, que él no iba tan rápido y que la ropa del motorista que conducía la moto infractora se parecía mucho a la suya, pero que no era esa. Para el juez, la alegación de que circulaban más motos no fue acreditada de ninguna manera, “a pesar de la facilidad con la que podía haber requerido la presencia de otros testigos”. “Ni ha dado nombres de otros posibles moteros, ni ha propuesto prueba alguna para acreditarlo”, subraya la sentencia. En cuanto a las alegaciones sobre la ropa, el magistrado destaca que después de observar las fotografías en color del atestado es algo que “no puede ser aceptado”, pues no se observan diferencias relevantes en el pantalón y la identidad del mono y el casco “no ofrece ninguna duda”.
Por el contrario, la sentencia destaca las pruebas “contundentes, coherentes y absolutamente concluyentes” que presentó la acusación. Sobre todo, basadas en los testimonios de los agentes. Uno de ellos afirmó que esa tarde estaba de patrulla en apoyo al radar y que el operador del aparato le comunicó que una moto, a la que no se le veía la matrícula, había pasado a 185 km/h. Le facilitó la descripción de la ropa y cuando el motorista llegó a su altura le dio el alto. En cuanto le comunicó el motivo, declaró, el acusado “se puso nervioso y empezó a golpear el manillar”. El policía resaltó que es una carretera con poco tráfico y que solo pasó esa moto. El motorista dio positivo en anfetaminas. “La identificación no ofrece dudas por cuanto fue la única que circulaba, cubrió los 3 kilómetros que separaban ambos puntos policiales en la mitad de tiempo que el resto (lógico, pues iba a más del doble de la velocidad máxima permitida) y tanto la motocicleta del acusado, como el casco, como la ropa, son idénticas a la de la persona fotografiada a 185 km/h”, argumenta el juez. Ahora, la Audiencia ha corroborado su conclusión.