Fiestas patronales
La despedida del Pilón se salda con una atención a un espectador por erosiones
Ningún corredor herido tras el octavo y último encierro de estas fiestas
Actualizado el 18/08/2024 a las 18:53
Se esperaba que las reses del ganadero falcesino Teodoro Vergara sembraran momentos de tensión tanto en el recorrido, como fuera de él como paso con los animales de este mismo hierro el pasado lunes. Sin embargo, las vacas bajaron sin ocasionar grandes problemas, y pese a que en la última bajada generaron peligro sobre varios mozos, el encierro del Pilón se despide sin ningún corredor atendido. Sólo un espectador tuvo que ser atendido por raspones leves.
Ya durante el encierrillo las vacas no vaticinaron ningún desenlace anómalo y subieron la cuesta a una velocidad considerable, en la que les esperaban tres corredores habituales. El ganadero confesó momentos previos al encierro que ninguna de las vacas que había corrido el pasado lunes repetía y creía conveniente cambiar.
Aun así estos animales son unos de los que más expectación generan en los espectadores y la ladera de enfrente de la cuesta se llenó minutos antes del primer cohete. Por última vez, el cántico a la virgen de Nieva resonó y avisó a todos los allí presentes del inicio del encierro. Las reses de Teodoro Vergara, con una de las mejores presentaciones de todos los encierros, salieron por el portón de corrales sembrando el nerviosismo en toda la ladera.
Pese a que no a una velocidad vista otros días, las vacas entornaron el desfiladero sin amagos de pararse o irse hacia los laterales. Esto permitió buenas carreras antes de llegar a la parte más concurrida del recorrido y la más espectacular. Allí varios mozos aguantaron hasta ver girar las vacas para encaminar la empinada cuesta y los animales sin reparos se embalaron Pilón abajo. Fueron hermanadas en prácticamente todo el recorrido y no fue hasta el final donde se produjeron los mayores momentos de riesgo. El espacio ocupado por las reses y la gran afluencia de corredores hizo que los huecos para salvar los pitones fueran mínimos y algunos mozos estuvieran en contacto con los astados.
La carrera de un mozo en el perfil derecho mirando la cuesta estuvo cerca de tener consecuencias mayores debido a que una vaca castaña le rozó la pierna con el asta, pero la configuración de la cabeza de esta res y los reflejos del corredor salvaron el riesgo. Una de las vacas se quedó rezagada en la parte final del recorrido y sorprendió a varios corredores que pensaron que todos los animales habían pasado. Otro mozo vio la oportunidad de enganchar velocidad en la cuesta delante de esta vaca y dejó otra gran carrera de las varias vistas el domingo en una bajada cargada de emoción y con aires de nostalgia.
Los gritos de los espectadores avisaron e hicieron saber a varios mozos que se pusieron a salvo. No obstante, el del domingo fue el único encierro en el que no ha habido atenciones a corredores. Adriana Autor, responsable de la DYA, analizaba gratamente este final de encierros: “Es increíble, pero tenemos cero heridos”.
Autor también hizo balance de todos los encierros, que han necesitado dos traslados, por golpes en un corredor y espectador en distintos días. “La verdad que han ido muy bien, dentro de la normalidad han sido todo erosiones, abrasiones y cosas sin importancia. Han sido alrededor de 40 atenciones en todos los días y quitando los dos traslados muy bien”, concluyó.
Tras el encierro fue momento de despedidas, abrazos y fotos de recuerdo que serán el único resguardo de esta cuesta hasta el año que viene. También lo hicieron los voluntarios de Protección Civil Milagro, que ha contado estos pilones con 186 efectivos, y la colaboración de Protección Civil Tudela. Desde el punto de la mañana estos voluntarios han hecho posible la coordinación, la seguridad de los espectadores y el correcto funcionamiento de estos encierros singulares.
El domingo fue de despedidas en Falces que dijo adiós a ocho días de fiesta en honor a la virgen de Nieva. El Pobre de Mí fue interpretado por la txaranga Gazte en la Plaza de los Fueros.
