Romería
Ujué: tradición, fe y esperanza
Unos 2.000 romeros de Tafalla, Murillo el Fruto, Santacara, Pitillas, Carcastillo y Beire rindieron este domingo honores a la virgen, en la peregrinación a la basílica más concurrida del año
Publicado el 28/04/2024 a las 19:21
"Estoy, no porque me dijesen que tenía que venir, sino porque quería estar. Me habían hablado muy bien de esta romería, pero la realidad ha superado mis expectativas”, manifestó Florencio Roselló, arzobispo de Pamplona y quien presidió la misa mayor por primera vez.
Se tiene constatación que desde hace 940 años se celebra la romería de Ujué. Los romeros de Tafalla, Murillo el Fruto, Santacara, Pitillas, Carcastillo y Beire salieron este domingo desde sus respectivas localidades teniendo como objetivo llegar a besar a la virgen y pedirle perdón por lo malo que han hecho en el último año y por lo que no han hecho. Al llegar a San Martín de Unx, los peregrinos se pusieron en fila india, siendo las últimas las cruces parroquiales, para pasar por delante del ayuntamiento. No desfilaron por la carretera, sino que entraron al Pópulo de Santa María y salieron por un lateral. José Luis Iborra lleva 66 años participando en la romería y aseguró que lo que más le gusta es que “con la túnica negra todos somos iguales y no hay distinciones entre nosotros”.
Un kilómetro antes de llegar a Ujué se reunieron a las nueve de la mañana todos los municipios, excepto Tafalla que siempre va el último, en la crucero de bienvenida. “En mi familia es tradición. Me acuerdo mucho de los que ya no están y lo hago por ellos”, garantizó Lidia Gamboa, peregrina de Santacara. “Un pequeño descanso y hasta Ujué”, añadió.
200 metros antes de llegar a la iglesia se hizo el intercambio de capas entre el párroco de Ujué, Javier Ecay, y el de Tafalla, Fermín Macías. Las cruces parroquiales de seguido entraron a la iglesia, las cuales fueron portadas por María José Lanas (Murillo el Fruto), Manuel Ayerdi (Pitillas), Alberto García (Santacara), Olga Ibáñez (Cascastillo), Javier Gorría (Beire) y Richard Goñi (Tafalla). Goñi lleva 30 años en el cargo. “Desde muy pequeño participo y cuando me dieron la oportunidad no podía decir que no. En unos años me retiraré y tendré que ir pensando un heredero”, dijo entre risas.
Generación tras generación, la tradición se mantiene entre las familias. David Crespán tiene 4 años y aunque aún es pequeño e hizo el camino en coche desde Murillo el Fruto, tenía muy claro qué iba a ver: “Venimos a ver a la virgen”, expresó con timidez mientras agarraba la cruz con una mano y a su madre con la otra.
A las diez y media fue la primera misa. “No nos abandones jamás, jamás”, cantaron los asistentes a la virgen. “Gracias por el sentido que se le da a esta profecía. Hay cariño, amor y devoción. Venimos a pedir perdón y todos tenemos que irnos de aquí con el objetivo de hacer un pequeño cambio en nosotros”, expuso el arzobispo de Pamplona. En las ofrendas, Tafalla entregó el cirio con el objetivo de ser fieles a Dios; Beire, frutos del campo que significan realidad en el trabajo y en el amor; Santacara, las cadenas que representan las injusticias de la guerra, el sufrimiento, las desigualdades y el paro; y, por último, Murillo y Pitillas entregaron pan y vino para que se fortalezca la fe.
La virgen reunió este domingo a aproximadamente a 2.000 personas. Después de comer los peregrinos regresaron a sus pueblos. Cruz Roja atendió a nueve personas a lo largo de la mañana por incidentes de tropiezos.
