Fiestas

La Feria del Caballo de Marcilla atrae a más de 12.000 visitantes

El Ayuntamiento se propone consolidar el certamen, denominado desde este jueves Benito Aguerri, como referente turístico en la Comunidad foral

Fotos de la Feria del caballo de Marcilla. /
Fotos de la Feria del caballo de Marcilla. /Alberto Galdona

Natxo Gutiérrez

Actualizado el 13/10/2023 a las 10:55

La Feria del Caballo de Marcilla, cuyo programa se estira hasta el domingo, concitó en su jornada inaugural y central a más de 12.000 personas, en una estimación realizada por el coordinador de Protección Civil de Milagro, José María Cambra Amigot a partir de un recuento de vehículos. Los aparcamientos habilitados en el centro urbano y alrededores se saturaron con 4.200 turismos. El Ayuntamiento dispuso, como novedad, un servicio de autobús para acercar la fiesta a municipios de alrededor, precisó el concejal de Turismo, Agustín Murugarren Landívar. Para un término de 2.800 habitantes, el registro de asistentes confirmó su capacidad de convocatoria para un acto que es fijo en su agenda de eventos anual desde la década de los años 80. El interés concitado reafirmó al Ayuntamiento en su propósito de convertir la feria dedicada a ensalzar los rasgos de los equinos en referente turístico, avanzó su concejal de Festejos.

La masiva afluencia de público se vio reflejada en la dificultad para sortear a viandantes en la calle Príncipe de España que enlazó dos de los principales focos de atracción: los fosos del castillo y la feria de ganado. Exhibiciones ecuestres y paseos en calesas engordaron una oferta variopinta en la que no faltó una muestra de aparejos de labranza. Desde este jueves, el certamen llevará el nombre de Benito Aguerri, al que se le honró su memoria en un homenaje como alma mater en su recuperación hace cuatro décadas. La respuesta de público fue su mejor tributo.

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HOMENAJE A BENITO AGUERRI. Ayuntamiento y jinetes honraron la memoria del impulsor de la Feria del Caballo. Recogieron una placa conmemorativa sus hijos, Txomin, Jose y Cristina, que estuvieron acompañados por sus descendientes en los fosos del Castillo de MarcillaAlberto Galdona
Fotos de la Feria del caballo de Marcilla. /

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“Mi padre vivía la feria del caballo con pasión”

Un emocionado Txomin Aguerri evocó la figura de su padre, Benito, como un hombre entregado en cuerpo y alma a la revitalización y promoción de la Feria del Caballo de Marcilla. “Si hay una persona que vivía la feria ése era mi padre”. En su agenda particular, “el día del caballo era una fecha señalada”.

“Orgulloso” de su progenitor, y arropado por sus hermanas Jose y Cristina, amén de su descendencia, recibió de manos del concejal de Festejos, Agustín Murugarren, una placa que conmemora al iniciador de la fiesta. El detalle fue entregado a la par que se oficializaba su identidad como sobrenombre del fin de semana prolongado que ensalza al caballo. “Hablar de la feria de Marcilla es hablar de Benito”, al que se le recordó como “uno de los grandes caballistas que siente y sabe lo que hace un caballo”.

Una veintena de equinos vendidos entre 200 ejemplares

La campa de la calle Príncipe de España, que en fiestas alberga la plaza portátil de toros, se convirtió en uno de los ejes sobre los que pivotó la feria. En algo menos de un centenar de recintos vallados, según el recuento del concejal de Festejos, pudo apreciarse el estado de una cabaña plural, integrada por más de 200 ejemplares. Hubo vacas pirenaica, betizu y avileña negras-ibéricas, amén de potros y equinos de montar dentro de la amalgama de especies.

Jesús López Cacho, conocido como Freeman, estimó en “20 o 25 las ventas” cerradas de equinos, consciente de la pérdida del poder de las ferias en las transacciones de animales. “Ahora se viene, se ve y se queda después en la granja para cerrar la compra”, señaló.

Lo dijo a corta distancia de Star White Colors, hijo de “un campeón del mundo la categoría Holter”, perteneciente a Maitane Ganzabal, de la ciudad vizcaína de Orduña.

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Un rebaño de ovejas latxas, conducido por personal de la Hípica Zahorí, anticipó la llegada del grueso de equinos y vacas al castilloAlberto Galdona
Fotos de la Feria del caballo de Marcilla. /

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La trashumancia asalta el castillo de Marcilla

L A trashumancia de vacas avileñas y potros reunió a una nutrida concurrencia en su desembocadura, junto a una de las rampas y escaleras de acceso a los fosos del castillo de Marcilla. Con pose elegante y algún que otro sombrero cordobés, unos 150 jinetes y amazonas emularon a sus antepasados en la conducción de ganado desde los sotos hasta los corrales. Entonces, el ganado era bravo para disfrute de los más atrevidos en quebrar su trayectoria cuando era soltado para fiestas. Este jueves, el movimiento de ejemplares llegó por la Travesía de la Cava en dos grupos diferenciados -vacas avileñas y potros- tras recorrer un itinerario de 6 kilómetros por uno de los márgenes del río Aragón que es “territorio del visón”, según apuntaba José María Cambra, de Protección Civil.

Antes de que llegase el grueso a su destino, personal de la Hípica Zahorí, con Javier Olcoz Ochoa como responsable, introdujo un rebaño de medio centenar de ovejas latxa, que previamente habían participado en un ejercicio de adiestramiento de perros pastor en un extremo de la campa Príncipe de España.

Tres corpulentos bueyes y una veintena de ocas se sumaron a la muestra animal que convergió en el castillo para solaz de un gentío entusiasta.

La casualidad quiso que, al poco de acceder los primeros jinetes, surcase el cielo en sentido contrario una bandada de cigüeñas en una escala de su movimiento migratorio hacia lugares más cálidos en los que pasar el invierno. Fran Itarte, que en julio puso fin a sus cuarenta años de trayectoria como pastor del encierro, fue de la partida de jinetes que emuló la trashumancia. A lomos de Trancos, un caballo español de 6 años, este peraltés confesó su vínculo estrecho con Marcilla. “Mis abuelos acudían aquí a vender animales”, señaló en presencia de su mujer, Margarita Pérez, y de su primo, Roberto Muro, al que apodan Huracán.   

LA FERIA DE MARCILLA EN DATOS
1.300 bocadillos de chistorra.
Fueron los repartidos por el Ayuntamiento al precio de 1 euro en una consumición que incluía un vaso de vino.
2.000-3.000 euros. Precio estimativo de caballos de montura. En un apartado del recinto acondicionado en el casco urbano hubo siete caballos de pedigrí, que en el mercado pueden alcanzar o superar los 25.000 euros. Se trata de ejemplares que serán expuestos en la Feria Nacional del Caballo de Golega, en Portugal, como recordó Jesús López Cacho ‘Freeman’.
Dispositivo de seguridad. Compuesto por medio centenar de profesionales y voluntarios, pertenecientes a Guardia Civil, Policía Foral, Policía Local y Protección Civil de Milagro, Tudela y Cintruénigo. El dispositivo incluyó a la DYA.
Una veintena de aparejos de labranza, reunidos por Hípica Zahorí, ocupó un tramo de uno de los márgenes de la calle Príncipe de España.
Puestos de venta de alimentación. Se instalaron en una de las calles perpendiculares a la calle Príncipe de España.
Paseos en calesa y ponis fueron los ofrecidos durante la mañana, entre otras opciones.
4.200 turismos aparcados. Los espacios habilitados para estacionar acabaron atestados de vehículos. Además hubo un servicio de autobús de municipios cercanos.

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