Preparadas para ponerse manos a la obra en Falces
Una decena de mujeres de Falces y Funes está recibiendo formación en albañilería, pintura y bioconstrucción dentro de un programa que busca eliminar los estereotipos de género, favorecer la búsqueda de empleo y reactivar la economía local


Actualizado el 27/02/2021 a las 06:00
"No hay trabajos que sean exclusivamente para hombres. O al menos así debería ser”. Quien se pronuncia es Judit Giménez Nieto, una joven de 29 años, natural de Barcelona pero residente en Falces desde hace cinco años. La frase la pronuncia ella pero la respaldan todas y cada una de sus nueve compañeras del curso Mujeres Polimantenedoras que desde principios de este mes se está impartiendo en Falces. Esta formación surgió fruto del plan de desarrollo económico de la localidad, impulsado por el consistorio a principio de legislatura y ha sido promovida por la Fundación Koine-Aequalitas, en colaboración con el ayuntamiento falcesino y la Fundación La Caixa.
Itziar Torres Erice es la responsable del programa y explicaba que con esta formación se persigue un triple objetivo que se concretaría en lograr capacitar de manera profesional a las participantes en el sector de multigremios; eliminar estereotipos de género, promoviendo el empleo de mujeres en sectores masculinizados favoreciendo a su vez la reactivación económica de la zona y, por último; realizar una posterior prospección en la mancomunidad y acompañar a las mujeres en cualquier iniciativa de emprendimiento. El curso dio comienzo a principios de este mes de febrero y se prolongará hasta finales de primavera.
Estas primeras semanas se están dedicando a la formación teórica que imparte Gaizka Vizcay Tirapu, formador e integrador social. “Durante mes o mes y medio estaremos con la parte teórica trabajando aspectos de albañilería, pintura o electricidad. También abordamos una parte matemática que tiene que ver con mediciones, elaboración de presupuestos o cómo sacar niveles”, explicaba. Concluida la teoría, durante otro mes y medio, las participantes trabajarán en un taller las prácticas antes de concluir el curso con distintos trabajos en colaboración con el Ayuntamiento de Falces. “Serán prácticas pero esta vez con trabajos reales arreglando espacios exteriores e interiores tanto para el ayuntamiento como para asociaciones”, añadió.
La metodología de trabajo que se sigue en el curso es, tal y como define Vizcay, muy participativa. Se da mucha prioridad al hecho de compartir experiencias entre unas y otras y utilizamos mucho la metodología de preguntas y respuestas. De forma paralela a lo que es la formación teórica y práctica, las participantes reciben también formación ocupacional y se les hace un seguimiento personalizado, a cargo de Itziar Torres, con el objetivo de mejorar las habilidades sociales, la búsqueda activa de empleo, la elaboración de un buen currículum, etc.
“Son un grupo muy majo y muy heterogéneo. Son muy diferentes y cada una tiene sus circunstancias y eso precisamente enriquece al grupo”, coincidían Torres y Vizcay. Una satisfacción que reafirmaban las participantes. Algunas comenzaron el curso sin tener ninguna noción en el mundo de la albañilería aunque otras ya lo conocían. Era este el caso de Dolores Serrano Zujero, de 24 años, quien suele ayudar a su hermano albañil. “Vi en este curso la posibilidad de poder ayudarle de una forma más profesional. Además, creo que formaciones como ésta son muy necesarias para romper con la idea de que hay trabajos para hombres y otros para mujeres”, decía. Tras haber trabajado en conserveras, como camarera o incluso de tanatopractora, Judit Giménez se animó a inscribirse en el curso para ampliar su formación. “Estoy muy contenta y no descarto a futuro poder dedicarme a algo relacionado con esto”, remarcaba.
Judit Giménez Nieto, tras haber trabajado en conserveras, como camarera o tanatopractora, se encontraba sin empleo y decidió formarse en este curso. “En mi entorno chocó bastante pero estoy contenta y no descarto en un futuro poder dedicarme a algo relacionado con esto”, dijo.
Briza Reyes se define a ella misma como una persona “bastante manitas”. Tras vivir unos momentos personales muy complicados al haber sido víctima de violencia de género decidió apuntarse al curso. “Estoy muy contenta y me está gustando más de lo que yo pensaba”.
A Dolores Serrano el mundo de la albañilería no le es desconocido ya que suele ayudar a su hermano albañil. “Vi en este curso la posibilidad de ayudarle de forma profesional. No hay trabajos para hombres y otros para mujeres. Todos tenemos dos manos, remarcó.