Nuevos negocios en la Zona Media
La Zona Media, territorio de emprendedores
A lo largo de 2019 se constituyeron en la Zona Media 31 empresas asesoradas por el Consorcio de Desarrollo


Actualizado el 18/07/2020 a las 06:00
El año 2019 se cerró en la Zona Media con la puesta en marcha de 31 nuevas empresas que echaron a andar gracias al asesoramiento y acompañamiento brindado por el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media. Según recoge el balance anual de la oficina de atención al emprendimiento de la entidad, durante el pasado ejercicio, el Consorcio atendió a 114 personas promotoras, de las cuales 56 fueron mujeres y 58 hombres. “El año pasado prácticamente pasaron por el servicio el mismo número de mujeres que de hombres, a diferencia de los últimos años en los que era mayor el número de mujeres promotoras”, indicaron.
Con los equipos promotores, informan, se trabajaron conjuntamente 102 proyectos empresariales. De ellos, nueve fueron promovidos por dos o más personas que compartían idea de negocio y el resto -93- fueron promovidos por una única persona. Por sectores de actividad, el 56% de los proyectos asesorados correspondieron al sector servicios. De los restantes, el 17% pertenecían a comercio, el 14% de los proyectos asesorados estaban relacionados con el turismo, el 4% con industria y artesanía así como con agricultura, ganadería y forestal respectivamente -éstos se derivan, por parte del Consorcio de Desarrollo de la Zona Media a servicios especializados como pueden ser INTIA o los sindicatos agrarios- y el 3% de los proyectos que entraron en la oficina de asesoramiento pertenecían al sector de la construcción.
Como resultado de este trabajo de acompañamiento y asesoramiento prestado desde el Consorcio -un servicio subvencionado por el Servicio Navarro de Empleo-, a lo largo de 2019 se crearon en el territorio 31 empresas, de las que 27 se constituyeron como empresarias y empresarios individuales, dándose de alta en el régimen de autónomos de la seguridad social. “Los empleos generados vinculados a la creación de estas treinta y una empresas han sumado un total de treinta y cuatro, de los que diecisiete han sido hombres y otras tantas mujeres”, cifran desde la entidad.
Otro de los servicios que brinda el Consorcio dentro de esta oficina de asesoramiento es la tutorización a empresas ya constituidas, mediante el acompañamiento y la tutorización técnica para contribuir a su consolidación. Según recoge la memoria de actividades del pasado ejercicio, a lo largo de 2019 desde la entidad se tutorizó a veinticinco empresas que se habían constituido en los veinticuatro meses previos a la atención.
“Se trata de consultas a demanda, tanto presenciales como online y telefónicas, para resolver cuestiones que han demandado y las que han surgido como oportunidad. Destaca que cada vez son más habituales las consultas utilizando canales que proporcinan inmediatez como el whatsapp””, remarcan. Algunos de los motivos de tutorización han sido la tramitación de la ayuda para la promoción del empleo autónomo del Servicio Navarro de Empleo, información sobre subvenciones a empresas comerciales minoristas para la mejora de la competitividad o sobre la subvención de fomento de la empresa digital, entre otras.
En pleno estado de alarma, el pasado 7 de abril, inicio su actividad como farmacéutica en Murillo el Fruto María Irigoyen Sánchez. De 36 años de edad y natural de Carcastillo, explica que tras haber estado quince años trabajando como farmacéutica adjunta, no se lo pensó mucho cuando surgió la posibilidad de coger el traspaso por jubilación de la farmacia de Murillo el Fruto. “Es justo el pueblo de al lado al que yo vivo y decido lanzarme a la aventura”, relata esta farmacéutica, cuya labor durante estos complicados momentos de alerta sanitaria por la pandemia del coronavirus se ha tornado fundamental al ser la suya una de las actividades consideradas como esencial mientras estuvo vigente el estado de alarma.
María Irigoyen atiende desde abril su farmacia en Murillo el Fruto. ALBERTO GALDONA
En este camino para emprender y hacerse con su propia farmacia, Irigoyen ha contado con el asesoramiento y acompañamiento del servicio que para este fin brinda el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media. Una ayuda que la propia farmacéutica reconoce y agradece. “Emprender nunca es fácil pero el Consorcio me ha facilitado mucho las cosas”, asegura.
La puesta en marcha del negocio en pleno estado de alarma hacía prever un escenario a priori complicado para iniciar la andadura. Sin embargo, María Irigoyen reconoce que no ha sido tan complicado como, en un primer momento, ella pensaba. “Me he sentido muy bien acogida por el pueblo, muy apoyada por mi familia y amigos y muy arropada por el ayuntamiento. Sólo tengo palabras de agradecimiento para todos ellos”, recalca. Tras dos meses muy intensos y desde su experiencia anima a dar el paso a quienes estén pensando emprender. “Trabajar para uno mismo es mucho más gratificante”, dice.
“La idea de poner en marcha mi propio negocio surge porque mi carrera profesional va dirigida hacia el sector privado debido a mi especialización en osteopatía. Me veía a mi misma teniendo mi propia consulta como algo que iba a ocurrir antes o después y decidí lanzarme a ello aprovechando la poca oferta que había en ese momento en la localidad en la que vivo, ya que en Olite solo había un centro de fisioterapia antes de que abriera yo”. Quien así se expresa es Garazi Jiménez Blasco, de 24 años.
Y las puertas de su propia consulta se abrieron el pasado mes de diciembre, después de mucho tiempo de trámites que, indica, le exigen a una misma ser “constante y ordenada”. Un proceso en el que agradece la ayuda que le prestaron desde el Consorcio de la Zona Media. Esta joven emprendedora asegura estar “muy contenta” con cómo han discurrido estos primeros meses.
Garazi Jiménez trata a una paciente en su consulta de Olite. ALBERTO GALDONA
“Estoy contenta ya que he recibido mucho apoyo y estoy poco a poco progresando en mi trabajo. Desde el primer momento he recibido un voto de confianza por parte de la gente y es algo que se agradece mucho cuando estas empezando. Aún así es cierto que los primeros meses son los más duros y más teniendo en cuenta todo lo que ha pasado con el coronavirus. Ahora ya que ha pasado esta temporada tan dura, seguimos pensando en el futuro trabajando día a día al pie del cañón”, remarca.
A sus 24 años reconoce que la experiencia de emprender le ha obligado a tener que ponerse al día en muchos aspectos que desconocía. No obstante, incide en que “es un lujo poder ganarse la vida con tu profesión y trabajando para ti misma”. “Emprender es algo muy positivo que te hace crecer y madurar de golpe”.
Dice Javier Yárnoz Cañas, un artajonés de 24 años de edad, que siempre había querido montar su propio negocio. “Es algo que lo veía lejano pero me lo planteaba como un reto personal. Mi abuelo era el dueño de un taller mecánico que pasó a ser de mi padre, pero a mí no me terminaba de convencer y me puse a estudiar en el mundo del diseño gráfico, pre impresión, multimedia... Terminé con los estudios, hice mis prácticas y trabajé en alguna empresa del sector pero seguía valorando esa idea del negocio. Y fue a mediados del año pasado cuando me decidí a lanzarme”, explica.
Javier Yárnoz en su local de trabajo, en Artajona. ALBERTO GALDONA
Con el apoyo de su familia y amigos, unos pequeños ahorros y “la suerte” de disponer de una bajera que hoy es su local de trabajo, este joven puso en marcha CreaYarnoz, una empresa dedicada al diseño gráfico, impresión digital, estampación en textil y rotulación en diferentes superficies. Desde el Consorcio, indica, le asesoraron sobre las ayudas. “Fue fundamental”, dice rotundo.
La empresa echó a andar a principios del pasado verano y, de momento, el balance que Yárnoz hace es positivo. El boca a boca, la ayuda del Consorcio y la difusión a través de redes sociales asegura que le han dado a conocer más de lo que él pensaba. “Estos últimos meses debido a la pandemia he estado parado completamente, hasta el último periodo del confinamiento, que me reinventé con tema de equipos de protección como mamparas de aislamiento o vinilos de seguridad. Puedo decir que estoy muy contento. Es muy gratificante ver como un trabajo bien hecho que has creado o realizado tú, lo pueda ver y valorar mucha gente”, remarca. Por eso, anima a emprender a quien lo esté pensando teniendo en cuenta, añade, que se trata de una decisión “muy importante”.
Jesús Mari Tiraplegui Iriarte, más conocido como ‘Txuma’, inició su actividad en octubre de 2019. Desde entonces, se encarga de la instalación y mantenimiento de calderas y diferentes instalaciones técnicas, como placas solares, entre otras, tanto para empresas como para particulares. Natural de Burguete pero residente en la Valdorba desde hace 16 años, cuenta que se decidió a emprender “por necesidad”. “Salía de un ERTE que acabó en despido en la empresa donde trabajaba de encargado. Busqué trabajo pero no me convencía y opté por hacerme autónomo”, cuenta.
Txuma Tiraplegui trabaja mucho por la Valdorba. ALBERTO GALDONA
Casado y padre de dos hijos, se lanzó a la aventura de emprender con 56 años. Un camino que, reconoce, ha resultado más fácil gracias a la ayuda que le han proporcionado desde el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media. “Me han ayudado mucho con los trámites y ayudándome a buscar ayudas”, recalca. Así, en octubre del pasado año iniciaba su actividad y desde entonces, asegura, prácticamente no ha parado de trabajar. La crisis del coronavirus, añade, tampoco la ha notado demasiado ya que al encargarse también de reparaciones de urgencia ha tenido bastante trabajo. “Trabajo para particulares, empresas y ya tengo también mis propios clientes. También bastante en la Valdorba. Al principio buzonee unos folletos informativos dando a conocer mi actividad y la verdad es que me han llamado bastante”, reconoce.
Tras estos primeros meses de actividad, Tiraplegui asegura estar “muy satisfecho” y recomienda emprender a aquellas personas que lo estén pensando. “No es fácil porque hay que trabajar mucho pero también es gratificante. Eso sí, también hay que tener formación, es muy importante”, concluye.
La experiencia que le daba el haber estado trabajando tras la barra del centro cívico de Tafalla desde 2005, pero para otras personas adjudicatarias del negocio, le animaron el año pasado a Fermín Junior María Rijo a presentar su candidatura para llevar el establecimiento. “Después de tantos año trabajando para diferentes personas me animé a dar el paso. La experiencia que tenía tuvo mucho peso en la decisión”, reconoce. Así, el pasado mes de diciembre se volvió a poner detrás de la barra del bar pero esta vez como responsable del establecimiento. “Empecé muy contento, los jubilados ya me conocen y yo a ellos. Prácticamente cada persona que entra por la puerta sé lo que va a pedirme”, dice entre risas.
Fermín Junior Maria, tras 15 años, regenta el bar del cívico. ALBERTO GALDONA
Cuenta que la ayuda del Consorcio ha sido fundamental a la hora de preparar todo el papeleo necesario para poder optar al negocio. “Sin ellas no hubiera sido posible. Yo tenía la idea, el cambio que quería dar al local pero había muchas más cosas por hacer y estoy muy agradecido a todo el equipo”, reconoce. Su aventura como emprendedor, asegura, comenzó muy bien hasta que la pandemia del coronavirus le obligó a echar el cierre.
“Han sido meses muy duros. Tener que cerrar al poco de haber empezado y con los préstamos pendientes pero bueno, ya se ha reabierto y sigo con las mismas ganas”, apunta. Desde su experiencia, este vecinos de Tafalla, de 40 años, casado y padre de una hija, anima a emprender a todas aquellas personas que lo estén valorando. “Yo me arrepiento de no haberlo hecho antes. Les animaría sin duda. Que quien tenga una idea lo intente, mejor arrepentirse de haberlo hecho que quedarse con la intriga pensando cómo hubiera sido”, argumentó.
Josune Pérez Bastarrica es natural de Zumárraga, en Guipúzcoa, aunque desde 2003 reside en Caparroso y allí hace año y medio puso en marcha una consulta de piscología, Salud Emocional. Madre de dos niñas, Pérez cuenta que la idea de poner en marcha el negocio surgió a raíz de apreciar una carencia de actividades relacionadas con lo emocional y comportamental. “Clases de idiomas, apoyo escolar, deportes, manualidades, cocina, costura, bienestar físico… existían en nuestro pueblo”, dice.
Josune Pérez ha puesto en marcha Salud Emocional en Caparroso. ALBERTO GALDONA
Las actividades que se desarrollan desde su consulta, según explica, van dirigidas a todas aquellas personas interesadas en conocerse y que tengan ganas de mejorar y aprender a expresar sus emociones , empatizar y ser felices . Algunas de estas actividades son la denominada Emociteca, una extraescolar de gestión de emociones dirigida a niñas y niños e impartida en el colegio de Caparroso gracias a la colaboración de la apyma. “Consiste en enseñar a los niños y niñas de 3 a 12 años a diferenciar sus emociones, empatizar y expresar sin miedo mediante role playing, manualidades, expresión corporal y actividades lúdicas”, expresa. También ofrece cursos y talleres de gestión de emociones para adultos y asesoramiento psicológico para familias.
“Como todo comienzo, a lo largo de este año y medio me he encontrado de todo, desde quienes que me agradecen haber puesto en marcha Salud Emocional hasta quienes que no entienden qué necesidad había. Recomiendo a todo aquel que tenga un proyecto viable a llevarlo a cabo. Comenzar no es fácil, pero uno no puede quedarse sin intentarlo cuando cree que tiene mucho que aportar”, remarca, a la par que agradece el asesoramiento del Consorcio.