Fiestas
Lumbier se sube al tren festivo
Un pequeño susto emborronó la jornada festiva cuando uno de los cohetes lanzado desde el ayuntamiento se enredó en una de las banderas y cayó a la calle sin causar heridos
Publicado el 30/08/2026 a las 14:18
Antes de prender la mecha del cohete que daría el inicio a las fiestas de Lumbier a las doce de la mañana, este domingo hubo un acto previo en el que participaron todos los niños y niñas nacidos después de las fiestas de 2025 y antes de las fiestas de 2026: la puesta de pañuelicos, que tuvo lugar en el salón principal del Ayuntamiento de la localidad.
Casi treinta niños de menos de un año de edad recibieron en la sala principal del consistorio su primer pañuelo de la localidad, con el escudo y las letras bordadas. En un multitudinario salón de familiares, amigos y miembros de la corporación, los padres y madres de los pequeños acercaban a su bebé al escenario para la posterior puesta de los pañuelicos rojos tradicionales en fiestas. La encargada de ir nombrando a los niños, de dos en dos, fue la teniente de alcalde Begoña Gogorcena.
Tras una foto grupal con los niños y las familias, otro de los homenajeados fue Daniel Abaurrea Turrillas, uno de los músicos de la localidad que cumple cuarenta años como parte del grupo de gaiteros de Lumbier. Tras un largo y cálido aplauso, Abaurrea agradeció a los asistentes por su cariño, pero no se olvidó de sus compañeros. “Quiero trasladar este pequeño homenaje a todo el grupo de gaiteros”, dijo con orgullo ante una sala repleta de gente.
Cuando el reloj marcó la hora, todos los lumbierinos y lumbierinas estaban preparados para iniciar siete días festivos. A los pies del balcón del Ayuntamiento, los jóvenes esperaban con ansias el estallido del primer cohete para colocarse el pañuelo en el cuello. A diferencia de otras localidades, los balcones del ayuntamiento de Lumbier no dan a una gran plaza, sino que lo hacen a la calle Mayor, estrecha y alargada.
“Os deseo unas felices fiestas a todos”, pronunciaba Nuria Redín Garde desde el balcón principal de la casa consistorial que, rodeada de su familia, decía adiós a ocho años siendo Concejal de Urbanismo. Redín lanzaba el chupinazo de Lumbier “como despedida” a una etapa.
La decisión de que ella fuese la que prendiera la mecha del cohete de apertura fue decisión de la alcaldesa. “Fue designación suya. Me lo ofreció y dije pues bueno, adelante”, explicaba Redín. “Estoy nerviosa, pero muy ilusionada”, confesaba entre risas.
Tras prender la mecha del primer explosivo, los gigantes de la localidad salieron de la casa consistorial para bailar al son de las gaitas que, minutos previos tocaron el conocido ‘Ánimo pues’ donde todos los jóvenes cantaban, saltaban y bailaban al ritmo de la música. Cuando la comparsa salió calle abajo, una charanga siguió animando el ambiente.
UN PEQUEÑO SUSTO
Tras abrir las fiestas con el primer cohete a las doce de la mañana, unos miembros del ayuntamiento trataron de lanzar más para seguir con el ambiente festivo, con la mala suerte de que el segundo que se prendió sobre el tubo lanzador, se enredó en una de las banderas puestas en el balcón, girando sobre sí mismo y cayendo finalmente al suelo de la calle.
Todo quedó en un susto sin heridos. Como ya habían pasado varios minutos desde que se inició la jornada festiva, una charanga había arrastrado a la multitud hacia uno de los extremos de la calle Mayor, dejando casi limpia la acera. Sin embargo, uno de los jóvenes que rondaba por ahí, junto con su cuadrilla de amigos, le cayó parte de la pólvora encima y quemó su camiseta.
El joven no presentó ninguna herida grave y lo atendieron en el interior del ayuntamiento para comprobar que todo estuviera bien.
