Pirineo
Regresa la Semana Blanca: las clases más blancas y divertidas de Navarra
Doce colegios navarros daban el pistoletazo de salida a la 42ª Campaña Escolar de Esquí de Fondo esta semana en Roncal y Salazar

Publicado el 17/01/2026 a las 05:00
Cuando los lápices, cuadernos y rotuladores se cambian por guantes, gafas y bastones de esquí, y las matemáticas y la lengua dan vía libre al deporte y la naturaleza, la diversión está asegurada. Las clases más esperadas del año por cientos de escolares navarros se han puesto en marcha ya en el Pirineo navarro. Las pistas de esquí de los valles de Roncal y Salazar se transforman desde esta semana en aulas en blanco de la mano de la Campaña Escolar de Esquí de Fondo, que en su 42ª edición demuestra que sigue gozando de muy buena salud y un ambiente excepcional. Hasta finales de marzo, 3.878 estudiantes y docentes de 115 colegios navarros disfrutarán de la popularmente conocida como Semana Blanca.
“Esto es genial, algo para repetir. La pena es que solo se puede venir un año”. Stephanie y Denis son dos compañeros de 6º de Primaria del colegio pamplonés de Azpilagaña. Se expresaban así este jueves 15 de enero tras completar su cuarta sesión de esquí de fondo matutina de la semana, en este caso en las pistas de La Contienda del centro roncalés Larra-Belagua. En una mañana fría y muy ventosa, reconocían haber disfrutado “mucho”. “Las bajadas son súper guays, lo que más mola, y el paisaje es precioso”, valoraban. Eso, además de el poder pasar “todo el día con los amigos”.
Junto a ellos, e igualmente bien pertrechados con buzos, gorros, botas y esquís, los amigos Mario, Irati y Andrea, del mismo colegio y curso, definían la experiencia en la Semana Blanca como “genial y perfecta”. “Nos damos muchos trompazos en la nieve, pero se olvidan. Y cada día son menos, ¿eh? Ha habido mejoría”, señalaban entre risas. La cuña, la tijera… son técnicas que ya manejan. “Los monitores son muy amables y divertidos, y paisajes como estos no los hay en Pamplona”, aseguraban rodeados de blancas cumbres.
Esta primera tanda de esquí semanal de la campaña agrupaba en las pistas del valle de Salazar (Irati-Abodi) a los colegios La Cruz de Allo, Lokiz de Ancín, La Balsa de Arróniz, Beriáin, San Salvador de Oteiza, San Veremundo de Villatuerta y Las Améscoas de Zudaire. Y en las del valle de Roncal (Larra-Belagua), a los centros Remontival de Estella, Azpilagaña y Mendillorri de Pamplona, Erreniega de Zizur Mayor y San Miguel de Noáin.
En este último, el noaindarra, estudian 6º de Primaria Iker, Ibai e Irati, que esta semana cambiaban las clases por el esquí. “Las caídas no han faltado, incluso de morros, pero no duelen, será por la ilusión”, ironizaban. “Hemos aprendido bien la técnica: flexionar las piernas, mantenerlas fuertes, estar concentrados…”, repasaban, y reconocían asimismo que pese al buen ambiente y pasar todo el día entre amigos, “también se echa algo de menos a los padres”.
Con algo más de experiencia previa contaba Héctor, alumno también de Noáin y de 6º de Primaria. “Había hecho snowboard, con tabla, pero nunca esquí de fondo. Esto cansa más”, aseguraba. “Dormimos en Isaba. Podemos ir por el pueblo a nuestro aire y por las tardes tenemos actividades. El frontón es punto de encuentro con los chavales de otros colegios”, refería.
PROFESORES SOBRE NIEVE
Ante la ausencia de las familias, son los docentes de cada colegio los encargados estos días de velar por las necesidades de su alumnado. E, incluso, participan en clases de esquí. “Es una experiencia súper enriquecedora para los chavales: contacto con la naturaleza, se rompe con el sedentarismo y las pantallas, hacen actividad física, se fomenta el respeto al medio ambiente, se apoya la cohesión grupal y la convivencia, y salen por unos días de casa para disfrutar con los iguales”. Así lo valoraba Rakel Pardo Del Burgo, de 49 años, profesora de Educación Física y directora del colegio San Miguel de Noáin. “No echan de menos ni a sus padres ni al móvil. Se demuestra que saben jugar y divertirse sin pantallas”, añadía.
Por parte del colegio Erreniega de Zizur, Naroa López Otsoa, de 40 años y profesora de Educación Física, valoraba que “todo está muy bien organizado” y que “se fomenta el aprendizaje fuera de casa, en el medio natural”, así como “las relaciones entre ellos y con otros colegios”. Como exparticipante de la Semana Blanca, confesaba: “es una experiencia que todos recordamos”. Su compañero Julen Etxaniz Orbegozo, de 33 años y tutor de 6º de Primaria en Erreniega, apostillaba que “si bien los chavales empezaron la semana con mucha energía, con estos días de tanto deporte esta ha ido un poco a la baja”. “Pero hoy jueves, todos están emocionados con la discoteca, la fiesta final, en la que algunos hasta esperan sus primeros besos”, reían.
Profesores que comparten responsabilidad, al menos en las horas de esquí, con los monitores especialistas que enseñan a los pequeños la técnica de este deporte. Santi Disignani Brana, de 50 años, argentino residente en Roncal, es uno de ellos desde hace 15 años. “La Semana Blanca es un producto redondo para los usuarios, pero también para quienes en ella trabajamos. En nuestro caso, nos garantiza un volumen de trabajo estable como monitores durante 3 meses, toda la temporada. Trabajamos en lo que nos gusta y, encima, el ambiente es espectacular”, sentenciaba.
La Semana Blanca arranca... en agosto
La Campaña Escolar de Esquí de Fondo 2026 comenzaba oficialmente este lunes 12 de enero con nieve y posibilidades de esquiar tanto en Larra-Belagua como en Irati-Abodi. Pero, como tal, empezaba a gestarse ya el pasado verano. Así lo asegura Amaia Mozo Munduate, de 55 años y su directora desde hace ya 9 ediciones. “En agosto es cuando se afina el borrador del condicionado que luego debe aprobar el Gobierno, se valida el calendario, se actualiza la página web…”, revela. Y es que, ya a principios de septiembre, cuando despunta el nuevo curso escolar, es cuando se abre el plazo para la preinscripción de los colegios. “Se trabaja en este proyecto todo el año. Lo más fuerte, en plena campaña, pero también antes y después. Al acabar, hay que recoger materiales, realizar el cierre y la memoria, encuestas y valoraciones...”, indica.
La actual campaña, si bien mantiene la estructura habitual (5 días de clases de esquí matutinas, en diferentes turnos, y actividades lúdicas y culturales por las tardes, fomentando el respeto al medio ambiente con una competición), incluye novedades. “Se han igualado las tandas semanales en ambos valles, quedando 11 en Roncal y 11 en Salazar (antes eran 12 y 10), lo que a su vez ha supuesto reducir en 120 las plazas totales frente a los últimos años (la capacidad semanal es de 240 participantes en Roncal y 120 en Salazar). Así acabaremos el 27 de marzo, sin irnos hasta abril, cuando ya la nieve escasea y es de poca calidad”, explica. Además, “no habrá parón en la semana de Carnaval y tampoco en la del puente de San José”, lo que “favorece la continuidad en el empleo del personal contratado”. Agradece ahí la “buena respuesta del profesorado”.
MÁS INSCRITOS QUE PLAZAS
Remarca que sigue el “tirón” de la Semana Blanca, pues un año más hubo más preinscripciones (6.873) que plazas disponibles. “En el sorteo de asignación se priorizan cada año los coles que el curso anterior no obtuvieron plaza”. Cada alumno (de 6º de Primaria a 2º de ESO) abona una cuota de 225 euros, en una campaña con descuentos para familias numerosas y monoparentales, y descuentos para hermanos. También se sortean 200 plazas subvencionadas para alumnado en situación socioeconómica desfavorable. La campaña la organiza la empresa pública del Gobierno de Navarra Nicdo, en colaboración con los ayuntamientos de Isaba y Ochagavía y con financiación de distintos departamentos del Ejecutivo. La coordinan Mauri Sancet en Salazar e Iker Garde en Roncal.
Una campaña que se estima que genera o ayuda a mantener 125 empleos en el valle de Roncal y 35 en el de Salazar. Los participantes duermen este año en alojamientos de Isaba y Garde, por un lado, y de Esparza de Salazar, Oronz y Ochagavía, por otro. A través de la sociedad limitada roncalesa Basabidea, son contratados para la campaña 35 monitores de esquí, 3 personas para los guardaesquís y 22 para las actividades de la tarde. “Muchos vienen de fuera, por lo que se alojan aquí y ayudan a su vez a generar economía. Y junto a ellos, los txikis ayudan a dar vida a las calles de estos pueblos pirenaicos tan faltos de niños”, refiere Amaia Mozo.