Isaba baila su historia por Santiago

Este viernes se celebró en Isaba el día grande de las fiestas, para lo que el pueblo sacó a relucir sus trajes tradicionales

Fotos del Día Grande de las fiestas de Isaba./
Fotos del Día Grande de las fiestas de Isaba./IRATI AIZPURUA

Irune Abadía Esain

Publicado el 26/07/2025 a las 05:00

"Es la primera vez que nos juntamos abuela y nieta para bailar el 'Ttun-ttun'". María Dolores Baraze Marco, la amatxi, e Iradi Sierra Marcellan, vizcaína de 11 años, se juntaron este viernes 24 de julio en Isaba, su pueblo, para celebrar el día grande de las fiestas de Santiago. Como ellas, otros cientos de vecinos que tienen marcado, año tras año, este día en el calendario. Este viernes fueron más de 80 los que se vistieron de roncaleses. “Es la ilusión de hacerlo desde pequeñas, encima ahora lo hacemos todas las amigas”, comentaba Alaitz Pilart Zubiri, de 16 años, que se encontraba con sus amigas Amaia Echandi Mainz, de 15 años, y Aynur Sierra Marcellan, de 14.

Faldas, joyas, mantillas, petos, justillos, jubones… a los trajes tradicionales no les falta ni un detalle. “¿Tiempo en prepararnos? Mucho rato, chica, mucho rato. A mí no me cuesta nada porque ya llevo años, pero tiene su aquel”, detallaba Baraze, que recuerda encantada llevar bailando desde 2005, cuando se volvió a recuperar la tradición. “Los chicos son más reacios”, admitía con algo de recelo. En el caso de Iker Albéniz Galé, de 49 años, pese a identificar la tradición de vestirse como una de sus cosas favoritas, reconocía no haber bailado nunca. “No me animo porque no se me da bien, pero el año que viene, cuando tenga 50, lo haré”, bromeaba.

Ahora, también empieza a ser el turno de los jóvenes, del relevo. “Es muy bonito”, contaban Nora Villanúa Garde, valenciana de 14 años, y Estitxu Beamonte Alberdi, bilbaína de 13, que aguardaban ilusionadas a que terminase la misa para poder bailar con el resto de sus amigas: Maier Glaría Bueno, Maddi Pérez Lumbreras, e Hiart Ederra Rementeria, todas de 13 años. Para ellas, era el segundo año que se vestían.

MEMORIA BORDADA

“Aquí la ropa no solo viste, te habla”, argumentaba Iker Albéniz explicando lo que significaba cada una de las chaquetas masculinas. Las blancas, de soltero. Las del ribete rojo, de casado. Las del ribete amarillo, de los agotes, los que han venido de fuera.

Carmen Medina Ezquer, de 89 años, y Ana Cecilia Ezquer Barace, de 77, son de las últimas artesanas que quedan. Aunque Medina ya no continúe, llevan décadas cosiendo trajes. “Empezamos con los del museo. Luego, trajeron unos bocetos del traje antiguo, que lo sacaron de Londres, y de ahí se hicieron”, declaraban. Además, como relataba Baraze, también tienen su leyenda: “Se dice que su origen está en cuando una mujer, unos dicen de Isaba, otros de Burgui, le cortó la cabeza al jefe de la expedición musulmana, sobrino de Abderramán, que intentaba invadir sus tierras. Después, para llevársela a él, la recogió en su falda y se manchó, lo que es el aldar rojo, de sangre”.

“Ahora hay cientos de trajes. Nosotras hemos dejado muchísimos”, sostuvo Medina. Eso sí, pese a llevar tantos años dedicándose a esto, ella nunca se ha vestido. “No sé por qué, supongo que siempre he estado dedicada a los de los demás”, concluía. Este viernes sonreía mirando a los pequeños roncaleses, con la certeza de que la historia ya no se quedará recogida en un desván.

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