Tradiciones
650 años de tributo que reafirman la paz entre Roncal y Baretous
El Tributo de las Tres Vacas se realizó como cada año en la Piedra de San Martín para mantener el acuerdo de paz entre Roncal y Baretous


Publicado el 14/07/2025 a las 05:00
En la inmensidad de los Pirineos, que en esta época del año visten sus faldas verdes, hay una pequeña caseta junto a la Piedra de San Martín. A su techo le faltan tejas y las rocas que la conforman se muestran agrietadas por el paso del tiempo. Pese a ello, nada impidió que ayer acogiera los preparativos durante los momentos previos al Tributo de las Tres Vacas que tuvo lugar, como cada año, a las 12.00 horas en torno a la muga fronteriza 262.
Representantes del valle de Roncal y del valle de Bertous (Francia) se reúnen año tras año en la frontera para reafirmar este acuerdo que ya cuenta con 650 años de historia. “Había disputas por los pastos y por el agua. En 1375 llegaron a las manos y se llegó a un acuerdo para solucionarlo”, aseguró Carlos Anaut Abadía, alcalde de Isaba. A día de hoy, es considerado el tratado vigente más antiguo de Europa.
Momentos antes de comenzar el evento, los representantes de Roncal se reunieron para terminar con los preparativos. Algunos se hacían fotografías para recordar el momento. Otras ayudaban a sus compañeras a colocar bien cada una de las piezas que conforman el tradicional traje roncalés.
Entre ellas, María Dolores Barace Marco, representante izabarra, terminaba de poner a punto su vestuario. Esta vecina roncalesa ya es una veterana del tributo, ya que “he estado en torno a siete años representando Isaba, aunque no han sido seguidos”, aseguró. “Era profesora de francés, así que les llamo la atención para que vuelvan el año que viene porque como no lo hagan habrá guerra por segunda vez”, bromeó.
Con todo a punto, a las 11.59 horas y acompañados por la música que ofrecieron los doce miembros de la fanfarre de Roncal, comenzaron a caminar en dirección a la muga fronteriza 262. Si algo se valora en este tradicional evento es la puntualidad con la que los presentes realizan el acto. Todo comienza a las 12, sin falta.
Mientras, cientos de asistentes aguardaban al inicio de la celebración. Las inmediaciones de este enclave fronterizo fueron ocupadas por vecinos de la zona, pero también por foráneos que no dudaron en acudir para presenciar este momento. “Hemos venido a pasar las vacaciones en la zona del Roncal. Hemos visto que estaba este día señalado y hemos venido a participar en él”, indicó Domingo Saenz Solano, asistente riojano.
En torno a la piedra, los baretouenses aguardaban la llegada de los roncaleses. Una vez todos se reunieron, se saludaron y comenzó el tributo. “¿Venís dispuestos a pagar el tributo como en años anteriores?”, preguntó Carlos Anaut. “¡Sí, señor!”, respondieron los franceses. Esta fórmula se repitió en tres ocasiones.
A continuación, uno de los representantes de cada pueblo colocó sus manos sobre la Piedra de San Martín, quedando sobre todas ellas la del alcalde de Isaba. “Pax avant. Pax avant. Pax avant”, gritó. Los demás repitieron la fórmula reafirmando la continuación de la paz. Ninguno de los presentes mostró objeción alguna. Al finalizar este momento, los presentes firmaron el acuerdo, como cada año, reafirmando así la vigencia del tratado.
Para poner el broche a la ceremonia, tanto representantes, como espectadores, se dirigieron a un pequeño corral para ver cómo el veterinario reconocía las vacas, concluyendo el acto con su abono final.