Rehabilitación
Casa Perotx, el proyecto creativo contra la despoblación en Navarra que surgió de una subasta
Un grupo heterogéneo de personas ha lanzado una campaña de crowdfunding para rehabilitar un edificio del siglo XVIII en Adoáin, un recóndito pueblo del Prepirineo


Actualizado el 06/06/2025 a las 14:32
Una imponente casa de piedra del siglo XVIII, de 800 metros cuadrados, situada en un pueblo de un único habitante escondido en el Prepirineo navarro. Así es Casa Perotx de Adoáin, en el valle de Urraúl Alto. Después de dos décadas sin uso, un grupo de emprendedores pretende transformar este espacio en un “lugar de convivencia abierto a la colaboración intergeneracional” y en un alojamiento vinculado a actividades culturales y artísticas. “La idea es dar cabida a grupos y colectivos que, en un entorno de naturaleza, quieran organizar una masterclass de teatro, un retiro literario o encuentros con artistas”, pone como ejemplo Iñigo Martínez, uno de los impulsores de la revitalización de Casa Perotx.
Ya tienen el proyecto arquitectónico para acondicionar el inmueble y esperan empezar pronto las obras y terminarlas en 2026. Como la casa es “muy grande” y supone una gran inversión, han lanzado una campaña de crowdfunding en internet.
Esta vivienda de cuatro plantas, con jardín, pajar y un frontón cubierto con encanto, era propiedad del Gobierno de Navarra. En 2023 salió a subasta. “Yo tengo vínculos familiares con Urraúl Alto. Pasaba los veranos de mi infancia en Santa Fé, así que al ver la noticia de la subasta se me agolparon muchos sentimientos”, explica Iñigo Martínez, que estudió Empresariales en Deusto y se ha dedicado profesionalmente a las industrias creativas y culturales. Compartió su inquietud con otras personas de su entorno y se animaron a pujar por la casa. El verano pasado se juntaron varias familias para quitar telarañas de las vigas de madera, limpiar ventanas, sacar brillo a los suelos, desbrozar el terreno, arreglar desperfectos y “hacer una tormenta de ideas” sobre el destino que querían darle.
Urraúl Alto es uno de los enclaves más deshabitados de Europa, con un índice de apenas 0,9 habitantes por km², señala Iñigo Martínez. La carretera NA-2103 que conduce a Adoáin muere ahí. “Es el kilómetro 0 de esta Navarra vaciada”, expresa. Casa Perotx, incluida en el Registro de Bienes del Patrimonio Cultural de Navarra como “bien de relevancia local”, estaba en situación de abandono desde hace dos décadas.
Entre 1980 y 2005, esta casa estuvo cedida por el Gobierno de Navarra a la Orden de los Capuchinos. En esos años acogió campamentos de verano, actividades deportivas y celebraciones populares. “Veinte años después, uno de los objetivos del proyecto Perotx es devolver al edificio esa función colectiva, convirtiéndola, de nuevo, en un lugar de convivencia, abierto a la colaboración intergeneracional entre las personas residentes y la población flotante, y convertirla en un elemento clave para la recuperación cultural, social y emocional de un territorio demográficamente abocado a la extinción”, explican.


Sus promotores señalan que la rehabilitación de Casa Perotx es una apuesta por “aportar un granito de arena en la revitalización del tejido social del valle”. “Es sólo el primer paso para crear un espacio de cooperación, investigación y creación, con el foco puesto en la lucha contra la despoblación y en el fortalecimiento de los vínculos entre lo urbano y lo rural”, señala Iñigo Martínez. El proyecto de rehabilitación está desarrollado por el estudio de arquitectura Rafael Aristu Alcelay, con amplia experiencia en la restauración sostenible de viviendas y espacios en el Prepirineo. Ha priorizado la recuperación de los materiales originales y la arquitectura tradicional de la casa.
Este plan de recuperación cuenta con el respaldo del Departamento de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra, dentro de las Estrategias de Desarrollo Local Participativo promovidas por Cederna-Garalur, en el marco del PEPAC 2023-2027. Este apoyo financiero cubrirá el 30% de parte del presupuesto, siempre y cuando la obra total se ejecute antes de abril de 2026. Esta circunstancia ha llevado al equipo motor de Perotx a lanzar una campaña de crowdfunding en la plataforma de micromecenazgos goteo.org. Las personas que participen como cofinanciadoras recibirán una serie de “recompensas” por su aportación. “Además, serán invitadas a formar parte del tejido colectivo que codiseñe y amplíe el proyecto de intervención comunitaria y cultural que está por venir”, señalan.
De momento, el proyecto se estructura en cuatro espacios de participación: una cooperativa de trabajo empadronada en Adoáin, una asociación sociocultural sin ánimo de lucro actualmente en proceso de constitución, una red de colaboraciones y alianzas con entidades locales, regionales y colectivos vinculados al arte, la cultura, la intervención comunitaria y la agroecología, y, por último, un espacio habitado por las gentes del valle que quieran sumar sus energías y su creatividad al proyecto.
Como iniciativa colectiva, Perotx dio sus primeros pasos durante el verano de 2024, cuando un grupo de gentes diversas de Navarra y otros puntos de la península convivieron durante una semana para iniciar los trabajos de limpieza y recuperación de la casa. Un grupo heterogéneo de personas vinculadas a campos como la enseñanza, las artes visuales, las ciencias sociales, la ingeniería agroforestal o la nutrición comenzaron en aquellos días a esbozar las primeras ideas de un proyecto marco que hoy se presenta como “Perotx, desbordes creativos rurales”. Hicieron un mapeo de agentes locales y externos para entender las realidades del valle y rescatar memorias y esbozaron un programa de residencias artísticas y actividades culturales que fomente la colaboración entre lo urbano y lo rural. También surgieron ideas para la recuperación del euskera en el valle o la visibilización de la experiencia de las mujeres. Según un informe del Observatorio de la Realidad Social, en los 12 municipios del valle hay sólo 133 personas empadronadas, pero apenas 60 viven allí realmente.
En Casa Perotx nació en 1801 Benito Gil, coetáneo del padre Esteban de Adoáin y párroco en varias localidades de Urraúl Alto y en Izal, donde escribió una doctrina en euskera. Fue uno de los informantes de Louis Lucien Bonaparte para la elaboración del mapa dialectal del euskera publicado en 1863, que incluía a Adoáin como límite oriental de la zona de habla del euskera altonavarro meridional, según la información recopilada por el grupo motor.