Celebración
Tradición, lluvia y emoción en Valcarlos
Durante la mañana del domingo, a pesar de la lluvia, el acto principal de los Bolantes, danza que da la bienvenida a los peregrinos y peregrinas que se encaminan a Roncesvalles desde Francia se celebró en el frontón del municipio
Publicado el 20/04/2025 a las 21:06
Valcarlos, la pequeña localidad situada en pleno Pirineo, se volvió a teñir de tradición el 20 de abril, domingo de Pascua. En un día que estuvo marcado por la celebración de una de las danzas más emblemáticas y ancestrales de Navarra, la danza de los Bolantes y cuyo nombre se debe a las cintas que cuelgan de los dantzaris. Esta fiesta se celebra desde 1832 aunque antiguamente se hacía en carnavales. Sin embargo, hace más de cuatro décadas se trasladó al domingo de Resurreción. No solo es una expresión artística, sino un fiel reflejo del amor y la devoción que tiene el pueblo por la cultura del mismo. Situado en el Camino de Santiago, Valcarlos recibe a los peregrinos que llegan desde Francia. Este evento también representa la bienvenida a todos aquellos que se detienen en su ruta.
Aunque el acto estaba previsto para las 12:00 h, un leve retraso de 20 minutos provocó que el baile final se realizase en el frontón en vez de en la Plaza de Santiago, la plaza principal. A pesar de la lluvia, la energía y la pasión de los bailarines no se vieron afectadas.
Los dantzaris, con sus trajes tradicionales de blanco, boina roja, cascabeles y cintas de colores, ofrecieron una danza que hizo volar las cintas al ritmo de saltos y giros. No solo se trata de bailar, sino de transmitir una tradición que ha sido transmitida de generación en generación. Los ensayos comenzaron hace ya dos meses con los más pequeños y hace cinco semanas con los mayores, todos ellos en el frontón.
Entre los dantzaris se encontraban los hermanos Urtasun, quienes viven en Pamplona, pero no dudan en regresar a su pueblo cada fin de semana y en festividades como esta para revivir esta tradición. Garbiñe, la mayor de ellos de 27 años, afirmó: “Nos levantamos, nos vestimos y disfrutamos. Llevo bailando desde los seis años y esta es nuestra forma de conectar con nuestras raíces”. Su hermano Oinatz, de 17 años, recordaba que no quería apuntarse cuando era pequeño, pero ver a sus hermanos bailar lo motivó a unirse. Peio, de 25 años, destacó que esta danza significa unión, la misma que llenó las calles del pueblo de música, alegría y color.
La jornada fue significativa para las más jóvenes, como Paula Pérez y Olaia Lapeire, de 15 años y Naroa Arroyo, de 16 años, quienes desde temprano estaban llenas de nervios e ilusión. “A las siete de la mañana ya no podía dormir, estaba demasiado emocionada”, confesó Paula, mientras que Olaia y Naroa coincidían en no querer dejar de participar en este día.
La jornada de los Bolantes de Valcarlos dejó claro que, llueva o truene, esta manifestación cultural continuará siendo un acto de bienvenida y orgullo para todos los que pasan por este rincón navarro.
