Nieve
Al Pirineo, en raquetas y esquís
Los centros de esquí nórdico Larra-Belagua e Irati-Abodi inauguraron este fin de semana de diciembre sus casi 50 kilómetros en total de pistas de esquí de fondo y rutas de raqueta
Publicado el 15/12/2024 a las 18:33
Pedro Zabalza Estella ha pasado gran parte de su vida en la nieve. Este pamplonés de 70 años recuerda sus inviernos con sus pies fijados en esquís, pero hoy, debido a una caída hace diez años, solo puede volver a la nieve calzando raquetas. Y así lo hizo este sábado 14 de diciembre aprovechando que el espesor de lo blanco que cubre el Pirineo navarro ha llegado a su punto ideal, con 15 a 60 centímetros, para que los centros de Larra-Belagua, en el Valle del Roncal, e Irati-Abodi, en el Valle de Salazar, habiliten sus casi 50 kilómetros esquiables y balizados a principiantes y aficionados de la ruta invernal.
Para cuando las laderas de los montes navarros se empiezan a teñir de blanco, Zabalza acude a Lakartxela o a la Mesa de los Tres Reyes. Este sábado, sin embargo, decidió recorrer parte de los 8,5 kilómetros de la cota más baja de Larra-Belagua, el bosque de Mata de Haya. El pamplonés era un punto celeste en aquel paisaje de troncos angostos que abrían el camino en el que el pamplonés dejaba huellas de raqueta. Bordeaba, a paso lento y consciente, las dos líneas paralelas marcadas para los esquís. Zabalza suele practicar la actividad en familia, pero no le importa recorrer los caminos balizados por su cuenta, porque, según afirma, en el monte, al final, “nunca estás solo”.
El gusanillo que cada invierno hace transportarse a Zabalza hasta la nieve es el mismo que levanta pronto a los bilbaínos Carmen Ruiz Zárate y Alfonso Campos para hacer dos horas de camino desde la ciudad vasca y pasar un día en esquís, como llevan haciendo desde hace casi diez años. “Teníamos ganas de tocar pista, porque desde Semana Santa del año pasado no habíamos vuelto a la nieve”, contaba Carmen. Su visita exprés encontró motivo en la apertura de las pistas, pero anticipan que volverán al Pirineo navarro a lo largo de la temporada a quedarse más tiempo.
Más arriba, en El Ferial, la cota intermedia de Belagua, la niebla tapaba las cimas e invadía algunas zonas de los 8,3 kilómetros habilitados para el esquí de fondo y los 6,5 kilómetros de ruta para raquetas de nieve, y aunque la afluencia no fue masiva, en la cabecera blanca del valle del Roncal se dejaban ver puntos de distintos colores recorriendo algunas de las ocho rutas de esquí de fondo. Miriam Castillo Rodríguez, de Olite, aprovechó la apertura de temporada para volver, después de diez años, a calzar unos esquís. A su pequeña, que había esquiado la temporada anterior en la estación francesa de Arette, no le costó recordar la técnica, pero ella decidió hacer el cursillo del centro para “refrescar”. Una jornada que a los adultos les cuesta 11 euros y a los menores, 7. Montos a los que se les puede sumar el precio del alquiler del equipo (entre 23€ y 14€) o el del abono de temporada (100€ el de adulto y 70€ el infantil).
Entre los que deciden pasar la mañana esquiando hay principiantes y avanzados, y de enseñar o ayudar a subir de nivel se ocupan los monitores del Roncal. Una de las más veteranas es María Ángeles Ezquer Aznárez, natural de Isaba, que lleva cuarenta años en el negocio y es una de las promotoras de la creación del centro. Ezquer disfruta de enseñar y, sobre todo, de su oficina, la nieve del Roncal. “Hay días durillos con muy malas condiciones, pero la oficina que tenemos es impresionante”.
Escapada al Irati-Abodi
Antonio Albo Ricondo fue uno de los últimos en llegar al centro de montaña de Irati-Abodi tras terminar su recorrido a lo largo de los 25 kilómetros habilitados en lo más alto del valle de Salazar. Se dio cuenta de que su “escapada” de sábado desde Hernani había valido la pena cuando empezó a caer una gran nevada en el bosque que, pese a que le nublaba la vista, le dio el toque a su travesía invernal. “Eso no se paga”, comentaba con las facciones enrojecidas por el frío y una sonrisa en la cara. A sus 55 años, lleva 40 practicando el esquí nórdico y ha heredado su afición a sus dos hijos, de 16 y 18 años, que no dudan en montarse en la autocaravana con él para ir a donde mejor indiquen las predicciones del tiempo. La visita de este sábado se dio con ocasión de la apertura de las pistas y de su vuelta a la nieve: “Nosotros también nos estrenamos esquiando”.
En el Irati Abodi, la jornada diaria de un adulto cuesta 10 euros y la de los niños 6, y ofrecen además el alquiler del equipo clásico (entre 16€ y 12€) y el bonos de 5 días (entre los 40€ y 30€) o de 10 días (entre los 70€ y 35€).
Buenas sensaciones
El año pasado las condiciones de la nieve no alcanzaron su punto ideal a estas alturas de diciembre y los centros nórdicos se vieron obligados a retrasar sus aperturas. Este año, sin embargo, según indicaba Juanjo Basante, responsable del centro de esquí del Valle de Salazar, la temporada ha empezado con 50 y 70 centímetros de nieve en polvo. Medidas que la vuelven un terreno “fantástico para esquiar”.
Por su parte, Larra-Belagua también tiene puestas buenas expectativas en la temporada. “Ha nevado, ha hecho frío y la nieve está polvo. Son condiciones muy buenas para el esquí”, comentaba Marisa Albéniz, de la administración del centro.
