Verano en mi pueblo
Ezcároz, donde el río Salazar une cuadrillas
'Diario de Navarra' recorre la geografía foral para hablar con los vecinos y visitantes, y mostrar cada sábado por qué el verano es tan espacial en los pueblos navarros, que se llenan de vida

Publicado el 17/08/2024 a las 05:00
La villa pirenaica de Ezcároz destaca por su frescor veraniego, sus zonas de baño y su silencio. Situada a 742 metros de altitud en el valle de Salazar, se encuentra ubicada entre los valles de Aezkoa y Roncal. Sus casas rurales, calles empedradas y vistas, son algunos de sus mayores atractivos. Cuenta con unos 300 habitantes, que en verano aumentan.
Las casas de Ezcároz mantienen la esencia del Pirineo. Blancas, con tejados puntiagudos marrones, y ventanas de madera decoradas con petunias. Sus calles estrechas mantienen la sombra a casi cualquier hora del día y sus puentes recuerdan que por el pueblo pasa el río Salazar.
Nahia Hualde Del Moral vive en un pueblo cercano a Pamplona, pero su padre procede de Ezcároz, a donde ella se escapa siempre que puede. Sueña cada verano con volver al pueblo y reencontrarse con sus amigos, que durante el invierno no ve, porque también viven en otras ciudades, como Barcelona y Pamplona.
Todos ellos se encargan de buscar trabajos en el valle de Salazar durante los meses de verano, una zona turística donde predomina la hostelería, y así poder verse. Por las mañanas trabajan en diferentes comercios y por las tardes deciden hacer planes juntos.
Lo que más le gusta a Nahia Hualde de Ezcároz es “la tranquilidad que aporta la zona y ver a amigos que durante el curso no están”.
EL CHOPAR, PUNTO DE ENCUENTRO
Los días más calurosos, el pueblo se reúne en el Chopar, una zona de baño por la que pasa el río Salazar. Allí se juntan turistas y vecinos para pasar las tardes en busca de la brisa del norte de Navarra.
Nahia Hualde y sus amigos tienen su propio juego, construido por ellos mismos. Consiste en un Time’s Up con palabras, personas o anécdotas del pueblo, que tienen que adivinar con pistas y mímica.
Los jueves se celebra el ‘juevintxo’, sobre las 20 horas, en el que los bares Galtzabarra y Aranalde ofrecen promociones de bebida y comida a los vecinos. Los jóvenes veraneantes de Ezcároz no faltan un jueves a la cita, aunque a su amiga Nahia le toca servirles desde su puesto de trabajo de verano, en Galtzabarra. “Este plan une a los habitantes de Ezcároz, aunque su promoción ha logrado que vecinos de los pueblos de alrededor también acudan”, reconocieron los jóvenes. Cada fin de semana, las cuadrillas organizan cenas para después trasladarse a las fiestas de los pueblos de al lado, otro de los planes más típicos de sus veranos.
Ezcároz cada vez acoge a más turistas, principalmente catalanes y valencianos. Cuando los alojamientos de Ochagavía se completan, los foráneos buscan otras alternativas como esta. “Aunque por el día haga calor, por las noches baja mucho la temperatura y se puede dormir mejor”, dijo Nahia Hualde.
Jon Etxabe Arzuaga, de Tolosa, ha acudido a Ezcároz este verano por primera vez. Desde adolescente ha veraneado en Isaba, que se encuentra a escasos kilómetros, viaje que ahora hace junto a su familia. Este año, tras una ruta en el Orhi, se bañó junto a su familia y amigos en el Chopar. “Ojalá los pueblos mantengan el encanto que tienen, su tranquilidad y esencia”, expresó Jon Etxabe. Otras familias acuden desde puntos más lejanos, como Murcia, intentando salir del calor de su ciudad. Y aunque la mayoría se hospedan en el Camping de Ochagavía, recorren los pueblos de al lado, como Ezcároz.
La furgoneta de frutas y verduras también llega hasta este pueblo en verano. Pancho se desplaza por el valle sustituyendo a las tiendas, que en muchos lugares ya no hay. “Hay gente a la que vendemos fruta todos los años, clientes fieles que aprecian nuestros productos. Hay otros que se esconden de la ventana para dentro, prefiriendo comprar productos de peor calidad”. Vende fruta de la Ribera de Navarra, que él mismo conserva. “Aunque los días de calor vendemos muy poco”, expresó.
El valle de Salazar cuenta con espacios dignos de visitar en verano, como la poza de Huesa o la piscina de Ochagavía, lugares diferentes en los que refrescarse. Y los más deportistas siempre pueden disfrutar de la naturaleza de alrededor: el Orhi, Arete, el Petrechema o la Selva de Irati.