Emprendedoras
Luna Barquero, una crochetera en Aoiz
Cederna Garalur ha apoyado a 135 emprendedores para impulsar la creación de empleo en la Montaña navarra


Publicado el 09/09/2023 a las 06:00
Lluna Barquero Hidalgo nació en Barcelona en 1982. En enero de 2020 le diagnosticaron un estrangulamiento de médula que la dejó en silla de ruedas durante más de año y medio: “Para despistar un poco la mente, me puse a hacer ganchillo”. “Manos paradas, malos pensamientos”, es la frase que ronda constantemente su cabeza. Cuando era niña, su bisabuela la articulaba mientras le mostraba el arte del croché. Y así, se ha ido convirtiendo en un recuerdo que ha dejado huella en su memoria y ha marcado un antes y un después en su trabajo.
Te puede interesar

En octubre del año pasado, Lluna se presentó directamente en la oficina de Cederna Garalur y le enseñó su catálogo a Carlos García, quien, junto a la colaboración del Ayuntamiento de Aoiz, consiguió hacerle un hueco a “El Gantxillo de Mari”, entre los despachos de la Asociación.
Toquillas, patucos, manteles, ponchos...todo lo que sus clientes le piden, ella lo materializa. Aunque es cierto, que tiene sus favoritos: “Nuestro sello es la toquilla de traje de casera, pero hacemos todo lo que se te pueda ocurrir”.
“Mantenemos la tradición, con un toque de modernidad. Mantenemos lo que hacían nuestras abuelas con pocos recursos, pero lo trasladamos al día de hoy”, es el lema que le ha servido a la crochetera para sacar adelante su negocio. Pero no ha sido lo único: “Sin mi marido, no habría sido posible”. Cuenta Lluna que, junto a Eneko, hacen ferias por distintos municipios de Navarra y País Vasco exponiendo todo su mostrario: “Hemos estado en Durango, Vitoria, San Sebastián, Estella” y hace hincapié en que ha sido él quien le ha ayudado a levantarse: “Él me desplaza. Él conduce. Él monta la carpa. Carga. Descarga”. Unas ferias que, además de ayudar a enseñar su oficio, le permiten una mayor interacción con un público que se acaba convirtiendo en cliente: “A veces te hacen encargos en otra talla o color”.
Y a pesar de contar con el respaldo de su familia, se siente con la necesidad de dar las gracias al propio pueblo: “Aoiz ha sido muy generoso con mi negocio. La acogida ha sido inmejorable”.
Ahora, tiene un objetivo claro: “Lo importante es no relajarse, no quedarse en casa. A pesar de mi incapacidad, mi vida no se acaba aquí, ahora empieza una nueva”.