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Yesa: un recorrido por los 21 años de una obra que iba a durar 5

Su presupuesto es hoy de 285,6 millones frente a los 113 previstos de inicio. El Dictamen Final no ha despejado todas las dudas que cabía esperar de un proyecto en marcha desde 2001 y con la seguridad en el punto de mira

Ampliar La obra de recrecimiento de Yesa en 2021 con el embalse lleno. Junto al agua, la actual presa. Tras ella, la nueva, de mayor tamaño, cuando se trabajaba en la pantalla de impermeabilización
La obra de recrecimiento de Yesa en 2021 con el embalse lleno. Junto al agua, la actual presa. Tras ella, la nueva, de mayor tamaño, cuando se trabajaba en la pantalla de impermeabilizaciónEFE (JESÚS DIGES)
Publicado el 02/10/2022 a las 06:00
Las obras de recrecimiento del embalse de Yesa llevan activas ni más ni menos que 7.807 días. Algo más de 21 años han pasado desde que se puso la primera piedra de un proyecto que en todo este tiempo ha resultado controvertido por muy diversas razones. Por los modificados que ha sufrido y han ralentizado su ejecución, por el importante deslizamiento de la ladera derecha de 2013 que generó gran incertidumbre y obligó a expropiar cien viviendas, por la concurrencia de informes técnicos institucionales favorables y desfavorables al proyecto, por las diferentes posturas políticas sobre su necesidad y su seguridad, por el sobrecoste millonario que ya alcanza una obra que debía haber estado lista para 2006... Y ahora, también tras saberse que ha permanecido oculto a la ciudadanía año y medio el Dictamen Final encargado por el Estado al Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos para fijar una postura definitiva en torno a la seguridad de Yesa; un informe, además, que no ha despejado todas las dudas que cabía esperar. Entretanto, la obra sigue.
ANTECEDENTES Embalse y canal inaugurados por Franco en 1959
El 8 de abril de 1959, tras décadas de obras (arrancaron el 13 de noviembre de 1928), se inauguró el que era, y sigue siendo, el mayor embalse de Navarra: el de Yesa. Un acto institucional encabezado por el dictador Francisco Franco. En suelo de Yesa se ubicó la presa y el vaso del embalse, a caballo entre la Comunidad foral y la vecina aragonesa. Venía a regular las aguas del río Aragón, pudiendo almacenar 447 hm3.
Paralelamente se creó el Canal de Bardenas, que recorre en 132 km 14 términos municipales de Navarra (zona de Sangüesa y Carcastillo) y Aragón (Cinco Villas), y que permitió transformar al regadío 85.000 hectáreas antes de cultivos de secano. Con agua de Yesa, esencialmente desde el Canal, se abastece hoy asimismo a decenas de poblaciones navarras y aragonesas, del entorno y de la Ribera (más de 42.000 habitantes), y desde hace unos años también parcialmente a Zaragoza y alrededores (más de 667.000 habitantes).
POR QUÉ RECRECER Garantizar el riego y el agua a Zaragoza
Las obras de recrecimiento del embalse de Yesa, impulsadas por el Gobierno de España y ejecutadas a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), fueron declaradas de Interés General en 1992 y se incluyeron en el Pacto del Agua de Aragón. En 1999 se publicó en el BOE la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto inicial, redactado definitivamente en el 2000.
¿Cuáles eran los objetivos? Como ha indicado en alguna ocasión la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), el embalse recrecido será “una pieza fundamental para cubrir con garantías los abastecimientos de agua de boca de la zona y de Zaragoza y su entorno”. Además, se busca “consolidar la zona regable de Bardenas con dotación suficiente, garantizar el caudal ecológico del río Aragón, y laminar avenidas”.
LAS OBRAS Arrancaron en 2001 y preveían durar 5 años; ya van 21
La primera piedra de las obras del recrecimiento de Yesa la colocó el entonces ministro de Medio Ambiente, Jaume Matas (PP), el 18 de mayo de 2001. Se daba un plazo de 5 años para terminarlas, y se pretendía triplicar la capacidad del embalse original. Se adjudicaron por 113 millones de euros a la unión temporal de empresas formada por ACS, Ferrovial Agroman y FCC. Nada se cumplió: ni plazo, ni coste, ni tamaño.
La parte central del proyecto es la nueva presa, que se construye apoyada aguas abajo sobre la de 1959. Frente a los 76 metros de altura de la presa antigua, la nueva alcanza los 108. Y a diferencia de la original, de hormigón, esta se ha levantado a base de materiales sueltos: vertiendo, extendiendo y apisonando finas capas de gravas. En la parte que contactará con el agua se ha creado una pantalla de hormigón impermeabilizante.
EL PROYECTO Tres modificados y reducción de cota
Con las obras en marcha, se han redactado y aprobado hasta tres modificados del proyecto original de recrecimiento (en 2002, 2005 y 2011), lo que en parte ha contribuido a ralentizar los trabajos. La Modificación nº 3, la de más calado, fue objeto incluso de una nueva Declaración de Impacto Ambiental en 2010. Esta supuso reducir la cota de recrecimiento. El nivel máximo de llenado pasó de los 521 metros sobre el nivel del mar previstos a 511 m (con la presa antigua son 488). Este hecho, además de reducir el tamaño del vaso del embalse y la capacidad de almacenar agua (de 1.500 hm3 previstos a 1.079 hm3), reducía afecciones ambientales y patrimoniales, y evitaba inundar el casco urbano de Sigüés (Aragón). Aún así, el embalse recrecido ocupará 3.584 hectáreas de área máxima inundable (hoy son 2.089) y duplicará la capacidad de llenado del actual.
SOBRECOSTES De 113 millones a dispararse el presupuesto
El presupuesto invertido en el recrecimiento de Yesa se ha disparado respecto a las previsiones iniciales. Según argumentó la CHE en su día, algo debido principalmente a la revisión de precios al pasar los años y cambios en el IVA. Las obras se adjudicaron en 113 millones de euros (con IVA). Hasta la fecha, el dinero gastado en la obra supera los 230 millones (IVA incluido), y restan por ejecutar otros 55. Paralelamente, el Estado invirtió 25 millones en obras de emergencia en 2013, y a proyectos de Restitución Territorial se han destinado 35.
Hoy, la obra supera el 80% de ejecución. Entre otras acciones, se han ejecutado el cuerpo de presa, que comenzó a levantarse en 2014, y el muro de protección de Sigüés. Faltan partes como crear nuevos aliviaderos o el azud de cola en el río Aragón.
LA MAYOR CRISIS Deslizamiento de la ladera derecha en 2013 y desalojo de viviendas
El 8 de febrero de 2013 estalló públicamente la mayor crisis vinculada al recrecimiento de Yesa. Esa tarde, el Gobierno de Navarra, de la mano de la CHE, anunciaba el desalojo de varias viviendas ubicadas en la ladera derecha del embalse, justo sobre la presa. Se dio a conocer un deslizamiento del terreno “registrado desde diciembre” que se había “acelerado”, todo “como consecuencia de la gran acumulación de precipitaciones” de ese invierno. Lo que en origen fueron 9 viviendas acabó a los días con el desalojo de decenas del centenar de casas que integraban las urbanizaciones Lasaitasuna y Mirador de Yesa. A la postre, todas fueron expropiadas por el Estado por 23,5 millones y demolidas por otros 3,4.
Según informes oficiales de auscultación, se llegaron a alcanzar “movimientos máximos de 4 centímetros por semana en algún punto de la ladera”. La propia CHE concluyó que las obras de excavación al pie de la ladera para construir la nueva presa fueron “concausa” del deslizamiento, además de otras como las intensas lluvias.
La CHE tuvo que acometer ese año unas obras de emergencia de estabilización por 25 millones. La acción central fue retirar 1,5 millones de metros cúbicos de tierra de la zona superior para liberar de peso la ladera. Se defendió que conforme se levantara la nueva presa, contribuiría a dar “mayor estabilidad” al entorno.
En su último informe de seguimiento, de febrero de 2022, la CHE confirmaba que “la ladera de la margen derecha de Yesa no tiene movimiento significativo”.
CONTROVERSIA Unas obras siempre en el debate público
Incontables son las horas que han debatido los políticos sobre las obras de Yesa y sus avatares, con posiciones enconadas a favor o en contra, en el Parlamento foral, el Congreso y el Senado. Un proyecto de infraestructura respaldado históricamente por formaciones como UPN y PSN por su valor estratégico, y rechazado o cuestionado (en aspectos como su necesidad, falta de seguridad, sobrecoste o afección medioambiental) por otras como EH Bildu, Geroa Bai,Podemos-Ahal Dugu o Izquierda-Ezkerra.
Colectivos vecinales opositores al proyecto (Yesa+No, Río Aragón...) llevan asimismo años denunciando inestabilidades y la aparición de grietas en torno al embalse, incrementando sus movilizaciones desde el gran deslizamiento de 2013, que generó nerviosismo en las poblaciones aguas abajo. Han reclamado paralizar las obras, apuntando falta de seguridad (hasta mayo de 2013 no se implantó el Plan de Emergencia de la presa de Yesa), criticando los sobrecostes y daños ecológicos, y planteando alternativas al recrecimiento como “revisar el regadío de Bardenas o realizar embalses laterales en el propio Canal”.
INFORMES TÉCNICOS Diversidad y variedad de conclusiones
Si múltiples son los posicionamientos sobre Yesa, también lo son los informes técnicos sobre la obra y su seguridad. En la web de la CHE pueden consultarse una veintena, tanto propios (esencialmente sobre el seguimiento y auscultación de la ladera derecha) como de otras entidades. Los hay, avalando el proyecto de recrecimiento, de diversas universidades (Zaragoza, Politécnica de Madrid, Complutense de Madrid y Politécnica de Cataluña) y del grupo de ingeniería TYPSA.
También encargó dos el Gobierno foral, en la legislatura de Uxue Barkos (Geroa Bai) y ante el cuestionamiento de la seguridad de las obras. Uno realizado por técnicos de diferentes departamentos del Ejecutivo concluyó en 2017 que se daban “importantes incertidumbres” y recomendaba exigir al Estado la “paralización”. El otro informe independiente adjudicado en octubre de 2018 a la empresa Geoconsult (se conoció en 2019, con María Chivite -PSN- ya como presidenta) recogía que la ladera derecha se encontraba en “equilibrio estricto”; avalaba el proyecto, pero pedía medidas adicionales.
En 2020 se conocieron otros dos informes técnicos del Ayuntamiento de Sangüesa (constataba que “sigue el movimiento”) y de la Fundación Nueva Cultura del Agua (insistía en que la ladera derecha sigue inestable).
DICTAMEN FINAL Avala las obras, con salvedades, tras estar desaparecido
Para confrontar los informes estatales y del Gobierno de Navarra, y ofrecer una conclusión definitiva en torno al proyecto, el Ministerio de Transición Ecológica acabó encomendando en 2018 al Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos elaborar un Dictamen Final en relación con la seguridad de las obras de Yesa y su ladera derecha. Un informe “independiente” que debía estar listo en 2020, pero cuyo plazo se amplió a 2021.
Sin embargo, a mediados de este 2022 seguía sin hacerse público, parecía haber desaparecido, hecho que se ha sumado a la controversia general en torno al recrecimiento. Pese a que el Estado aseguraba haberlo entregado a la CHE y al Gobierno de Navarra en 2021, desde el Ejecutivo foral se decía no tener constancia. Finalmente, en septiembre de este año el Estado confirmaba en el Senado y el Congreso, a preguntas de Geroa Bai y EH Bildu, que había sido remitido el 22 de julio de 2022. Así lo reconocía después el Ejecutivo foral, incidiendo en que se estaba “analizando”. Recibió críticas por haberlo ocultado a la ciudadanía (aún no se ha dado a conocer oficialmente).
Este Dictamen Final, fechado en abril de 2021 y cuyas conclusiones permitió conocer días atrás Geroa Bai al tener acceso al mismo, cree que la ladera “tiene estabilidad suficiente para poner en servicio las presas”, pero reconoce “incertidumbres” e “incógnitas” aún sin despejar en torno a la seguridad. Así, recomienda aplicar mejoras de contención y drenaje, además de realizar un “seguimiento preciso del comportamiento del conjunto de presas y ladera”.
Frente a la preocupación manifestada por grupos como Geroa Bai, EH Bildu o I-E, y las asociaciones contrarias al recrecimiento, el vicepresidente Javier Remírez (PSN) recordaba días atrás que se concluía que había “estabilidad” y llamaba a “evitar caer en mensajes alarmistas”.
EL HORIZONTE Las obras se prevén terminar en 2024 por 285 millones
Ajenas al debate que generan, las obras para recrecer Yesa siguen adelante. Hoy, el plazo para culminar la obra, según la CHE, está fijado el 30 de noviembre de 2024. El presupuesto actualizado de la obra es de 285,6 millones (IVA incluido).
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