Un informe técnico del Gobierno foral ve “incertidumbres” de seguridad en Yesa
La principal recomendación que propone el documento es la “paralización” de las obras de recrecimiento


Actualizado el 08/11/2017 a las 10:15
Un informe técnico de evaluación de la seguridad de las obras de recrecimiento de Yesa, realizado a instancias del Gobierno de Navarra por técnicos de diferentes departamentos, concluye que se dan “importantes incertidumbres sobre el estado de seguridad del embalse y de la ladera derecha”. Recomienda al Ejecutivo foral que exija al Estado “la paralización de las obras, salvo en lo que afecte a la seguridad de la ladera y de la presa actual, mientras no se definan una serie de estudios y se garantice con un grado razonable la seguridad de la presa y de sus laderas”.
Este informe se dio a conocer ayer en una comparecencia parlamentaria de la consejera de Interior, Mª José Beaumont, arropada por miembros del grupo de trabajo interdepartamental configurado para su elaboración. Trabajó en 2016 a lo largo de 13 sesiones en respuesta a un acuerdo del Gobierno de 2015 en relación con aspectos de seguridad sobre Yesa. Lo integraron seis técnicos de los departamentos de Interior (áreas de Protección Civil y Bomberos), Desarrollo Económico (área de Obras y Proyectos) y Medio Ambiente (Servicio del Agua). Dos de ellos emitieron un voto particular, y aportan conclusiones y recomendaciones propias.
Se destaca en el informe que se busca “evaluar la seguridad en la situación actual y a futuro, a la vista de los acontecimientos sucedidos en las obras de construcción”, recordando los deslizamientos de las laderas. Se alude también a la “preocupación social” y se sentencia que “no es infundada”, pues los movimientos llevaron a desalojar dos urbanizaciones y a acometer obras de emergencia para sostener la ladera derecha. “La principal causa estuvo en las obras de excavación del estribo”, dice.
Conclusiones
Del estudio de informes de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), que ejecuta las obras, y de otros de técnicos especializados, así como de la celebración de reuniones con partes implicadas, se han extraído una serie de conclusiones que se resumen en que “se dan importantes incertidumbres sobre la seguridad”.
Por una parte, se dice que “la geología de la zona es muy variada y complicada, con existencia de paleodeslizamientos y deslizamientos actuales”, y que se ha dado una “estimación errónea histórica de los parámetros geotécnicos”. “El coeficiente o factor de seguridad de la ladera derecha no es definido con precisión por la CHE y se estima como cercano a 1 o, en todo caso, inferior a 1,25”, indica (y recuerda que la documentación recogida recomienda, para obras hidráulicas de estas características, valores de entre 1,5 y 2).
Se destaca que aún quedan “obras complementarias de refuerzo de estabilización” en una ladera que la CHE ya ve “estable o sin movimiento significativo”. Y se señala que “los parámetros de cálculo sismológico, aun cumpliendo la norma sismo-resistente vigente cuando se redactó el proyecto, son inferiores a las nuevas propuestas de modificación de la norma y a los estudios históricos de la sismología de la zona”.
Se apunta, finalmente, que existen “dudas” sobre el comportamiento del embalse recrecido en relación con la seguridad de la presa y la ladera derecha (llenado y desembalse rápido, pantalla de hormigón rígida apoyada en una ladera con movimiento...), y que el Plan de emergencia implantado “es cuestionado” en cuanto a la eficacia de las alarmas en Sangüesa y el tiempo necesario de evacuación.