Libro
Repaso a la vida en un Aoiz más ‘pueblico’
El agoizko Kiko Lako Itoiz reúne en un libro relatos que evocan vivencias de niñez y juventud y perfiles de hombres y mujeres que le marcaron


Publicado el 23/03/2022 a las 06:00
Echar la vista atrás me ha permitido volver a un Aoiz muy distinto, que recuerdo entrañable. Muy pueblico, lo que era entonces. Ahora lo veo más urbano, más global”. Kiko Lako Itoiz, agoizko de 66 años, comercial jubilado, reunía días atrás a decenas de personas en la sala de cultura del consistorio de la villa para presentar su primer libro. Titulado ‘Añoranzas de un Aoiz que fue’, es un compendio de una veintena de relatos que evocan su niñez y adolescencia, más una docena de perfiles de mujeres y hombres que le han marcado en su vida. Unas “vivencias” escritas desde una “visión personal” y con el objetivo de “emocionar”.
Cuando Lako era chaval, Aoiz apenas rondaba los 1.800 habitantes (hoy son 2.791) y, aunque la industrialización avanzaba, todavía era un pueblo eminentemente rural, con la vida muy marcada por los ciclos de la cosecha y la vendimia. Un tiempo en el que todavía era posible acercarse a presenciar un matatxerri en la zona de huertas de Reparacea o participar, en el mes de octubre, en las procesiones del Rosario.
Son, de hecho, dos de las experiencias que recuerda Lako en la parte de relatos centrados en su juventud vivida en Aoiz. “Algunos ya los había publicado en la revista local ‘El Tuto’ años atrás, y ahora los he revisado. Otros los he escrito nuevos”, indica. Entre otras vivencias, repasa también cómo eran los bautizos décadas atrás, los juegos de los niños o las escuelas. También hace una parada en lo que supuso ‘El centrico’ para la juventud. “Era un local parroquial que se cedía en uso a los jóvenes y que llegó a contar incluso con un bar”, afirma. El viejo cine, los fuegos artificiales, entonces más ‘caseros’, o la habitual excursión de fin de curso a San Sebastián, “muy esperada”, adquieren también protagonismo en el libro.
“Son vivencias con aire intimista, hablando en primera personas, tratando de dar una visión propia y buscando emocionar a aquellos que hayan vivido esos instantes en su día, como yo”, asegura. Y dirige su mirada también a la juventud actual, invitando a leer los relatos para poder “saber cómo era Aoiz hace unos años”. “La mayoría de cosas que cito ya ni existe”, concede.
EMOCIONAR
En la segunda parte de la obra, Kiko Lako glosa la figura de una docena de perfiles de agoizkos ya desaparecidos. “Son hombres y mujeres de perfiles muy variados con los que he tenido buena relación. No son biografías como tal, ni se trata de repasar todo lo que han hecho, sino de remarcar algunas cosas que considero importantes y con cierto tono subjetivo”, indica. Y explica que los ha escrito “con mucho cariño”. “Me lo he pasado muy bien recordándoles”.
Entre otros, rememora a José Amichis, “todo un agoizko”, que escribió un pequeño libro sobre Aoiz; a Miguel Gil, “republicano y miembro del Partido Comunista, que perdió dos hermanos en la Guerra Civil”; o al Padre Damián (José de Iribarren), “fraile capuchino que vivió sobre todo en Zaragoza volcado en la gente más necesitada, además de ser un magnífico escritor y poeta”. En el apartado femenino, cita, entre otras, a Adela Larequi, “perito mercantil que residió en México y era una extraordinaria conversadora”, o a Josefina Resano, “maestra incluso después de jubilarse y que fue directora del grupo de teatro en el Aoiz de los años 70”.
El libro, una autoedición que cuenta con ayuda del Ayuntamiento de Aoiz, consta de 136 páginas. Lo ha diseñado Alfredo León, y en las correcciones y el prólogo ha apoyado Ramón Herrera. Se vende a 15 euros en comercios locales. “Tras la presentación, me quedo con las buenas sensaciones y las críticas agradables recibidas. Parece que cumple la función de emocionar”, sentencia.