Mina Muga
Así se extraerá y procesará la potasa
No se emplearán explosivos y se separará la potasa de la sal mediante un proceso de flotación


Publicado el 17/07/2021 a las 06:00
Minería del siglo XXI. Así se definió ayer el proyecto ‘Mina Muga’ de la empresa Geoalcali. Pero, ¿cómo se trabajará?, ¿cómo se extraerá el mineral exactamente?, ¿cómo será transformado?
Se tratará de una mina subterránea. Desde las bocaminas, dos accesos de 5 metros de alto por 6 de ancho ubicados en suelo de Undués de Lerda (Aragón), descenderán sendas rampas de 2,6 km. Alcanzarán la mineralización a 350 metros de profundidad. Dentro, el complejo tendrá 50 km de galerías para acceder a unas 6.000 cámaras de explotación (de unos 8.000 metros cúbicos y que se sujetarán con pilares). En algunas zonas se podrían alcanzar más de 1.000 metros de profundidad.
Mediante el uso de “tecnología punta especialmente diseñada para este proyecto” se extraerán anualmente 1 millón de toneladas de potasa, 600.000 toneladas de sal vacuum y 400.000 toneladas de sal de deshielo. El resto del material no valorizable, como las arcillas (4 millones de toneladas), se reintroducirá como relleno en las cámaras ya explotadas “en un plazo de 28 días” (backfilling seco).
La extracción será “altamente mecanizada”. Al ser minerales blandos, se utilizarán rozadoras y minadores (no explosivos). Después, habrá cintas de transporte para sacar el material a la superficie hasta un almacén de las instalaciones ya en suelo de Sangüesa.
Desde la planta de trituración y flotación se comenzará con la separación de los materiales. El proceso se hará con salmuera (conservada en balsas exteriores) que no se verterá y se reprocesará en un circuito cerrado para “optimizar el recurso del agua”. Tras eliminarse los insolubles, el resto del material pasa a un proceso de flotación. “La potasa flota, mientras que la sal se hunde”. Para optimizar después al máximo la recuperación de estos materiales, se empleará un cristalizador.
Se pasará a continuación a la planta de secado y compactado. Allí la potasa se secará, compactará y triturará a la escala deseada para la comercialización. Por último, el producto se rociará con agua para redondear los cantos y evitar la erosión. Nuevamente se secará, se cribará y se cargará en silos para su distribución final.
Las dos naves de tratamiento, del tamaño de edificios de 12 pisos


Edificios de 12 pisos. A eso equivaldrá la altura de las dos naves principales de las instalaciones que se construirán en término de Sangüesa dentro del proyecto ‘Mina Muga’ de Geoalcali. Concretamente, alcanzarán esas dimensiones la planta de trituración y flotación, y la planta de secado y compactado. Cada una de estas naves medirá 40 metros de alto, 60 de largo y 30 de ancho.
Serán los puntos de referencia principales dentro de unas instalaciones que, en superficie, abarcarán 200 hectáreas “en espacios no protegidos y acordonados por una barrera visual revegetada” para reducir el impacto visual.
En esta planta se prevé acabar procesando 800 toneladas por hora de material, de los que el 15% será potasa, el 15% subproducto sal vacuum (uso en sector químico) y sal de deshielo, y el 70% restante se reutilizará para rellenar las cámaras antes excavadas.
Asimismo, las instalaciones estarán dotadas de oficinas, un depósito temporal en superficie (para los residuos que luego se entierran y el subproducto salino), y diversas balsas, tanto salinas (1 millón de metros cúbicos) como de agua dulce.
“Se trabajará en circuito cerrado con todas las aguas del proceso, y se priorizará la utilización de las aguas procedentes del drenaje de la mina y aguas de lluvia”. Eso se traducirá en que “un máximo de 0,4 hm3 al año procederán de aporte externo”. Se calcula que ‘Mina Muga’ tendrá “la mitad de consumo que una tierra que produzca maíz”.
LUCÍA ECHEGOYEN ALCALDESA DE SANGÜESA
“Debe ser sostenible a todos los niveles”
Una amplia representación municipal de distintas localidades de la comarca de Sangüesa asistió ayer al acto de presentación del proyecto ‘Mina Muga’. Sus futuras instalaciones se levantarán en el término municipal sangüesino, y la alcaldesa de esta ciudad, Lucía Echegoyen (APS), pidió que el proyecto sea “sostenible a todos los niveles”. “Estamos en el punto de partida de un largo recorrido de trabajo todavía para que este proyecto minero sea equilibrado y sostenible también más allá de lo medioambiental, llegando a lo económico y social”, dijo.
Afirmó estar a la expectativa sobre cómo repercutirá en el territorio. “En materia de empleo no nos preocupa demasiado, pues en Sangüesa no hay paro. Pero veremos cómo afecta, por ejemplo, a nivel de despoblación. Podría ayudar a revertir la tendencia, pero debe hacerse de una forma equilibrada para que no pasemos a preocuparnos por todo lo contrario”, señaló. Y es que, como ya recogió meses atrás un estudio de impacto elaborado por el Gobierno, inquieta cómo una comarca de 10.000 habitantes, la mitad de ellos en Sangüesa, podría acoger cientos de nuevos vecinos llegados de otras zonas para trabajar en la mina (que prevé 800 empleos) junto con sus familias. Se destacaron carencias en vivienda y un posible impacto en los actuales servicios.
Sobre las tramitaciones de licencias que ahora deberá afrontar el consistorio de cara a la ejecución de las instalaciones de ‘Mina Muga’ (la empresa quiere empezar a construir en primavera), no quiso aventurar plazos dado que “puede ser muy costoso en tiempo y recursos técnicos” en el ayuntamiento.
Además, respecto a la demanda del consistorio que “se trabaja desde 2015” para que la mina disponga de un acceso propio y directo hacia la autovía A-21, evitando el paso de una “gran afluencia de camiones” por la variante de la ciudad, dijo que “es uno de los temas candentes que sigue encima de la mesa pendiente de aclarar junto con el Gobierno y la empresa”.
DESDE ARAGÓN
También en el acto de ayer hubo representación de Undués de Lerda (provincia de Zaragoza), municipio colindante con Sangüesa y donde se construirán las dos bocaminas. “Allí, como en Navarra, estamos muy afectados por la despoblación. Ojalá este proyecto minero sirva para que vengan familias y, sobre todo, los jóvenes que tenemos puedan quedarse a vivir”, dijo Juan Carlos Ortiz Glaría, teniente de alcalde. “A nivel económico será un revulsivo, y hará que el pueblo aguante y, esperemos, que la escuela siga abierta”, deseó.