Libro
Herencia alfarera de Lumbier
Construir un “monumento en papel” a la alfarería de Lumbier. Era el objetivo de un libro que ahora ve la luz, y para el que han aportado recuerdos descendientes de aquellos artesanos, que además han sido fotografiados recreando esta labor



Actualizado el 13/05/2021 a las 06:00
Ya en 1501 aparece documentado por vez primera el oficio de alfarero en Lumbier, si bien diferentes restos arqueológicos delatan la presencia de actividad mucho antes en esta localidad prepirenaica”. Así lo asegura el etnógrafo e investigador Fernando Hualde, quien afirma que “el tipo de tierra del municipio permitió que Lumbier, junto a Estella, Marañón o Subiza, contara con uno de los núcleos alfareros más importantes de Navarra”. Estas aportaciones quedan recogidas en la nueva publicación que suscriben Hualde y el fotógrafo y editor guipuzcoano Joseba Urretavizcaya. Titulada ‘Manos alfareras en Lumbier’, aspira a ser un “monumento en papel” a este antiguo oficio. Para su realización se ha contado con una importante participación vecinal aportando recuerdos y posando para la toma de fotografías artísticas, algo que los autores agradecen.
La obra se presenta el sábado en Lumbier a las 18.30 horas en el centro cívico. Será la segunda de la ‘Colección Navarra’ de la editorial Xibarit, que se enfocará en “aquellas parcelas del patrimonio navarro que menos atención han recibido desde el punto de vista editorial”. Meses atrás vio la luz ‘Alpargateras roncalesas’ y próximamente otro tomo centrado en el ‘Rey de la Faba’.
Fernando Hualde publicó ya en 2012, con la editorial Lamiñarra, el libro ‘Alfarería de Lumbier’, que investigó sobre “el gremio de los olleros lumbierinos”. Esto llevó a catalogar “algo más de medio millar de piezas antiguas de los alfares lumbierinos” y también contribuyó a que “Lumbier reforzara la actividad alfarera como elemento identitario”. De hecho, en 2013 el Ayuntamiento organizó un homenaje a las diferentes sagas alfareras, y en 2019 dedicó una plaza a la alfarería.
UN PASO MÁS
Ahora, con este nuevo libro, se ha querido dar un paso más. “Ya no vive nadie de todas aquellas personas que hicieron de la alfarería un arte, un oficio y un medio de vida”, reflexiona Hualde. Lumbier contó incluso con un gremio de alfareros y el oficio se perdió en la segunda mitad del siglo XX “por la llegada de nuevos materiales”. “Apostamos por hacer algo especialmente bonito que aglutinase a todos los descendientes y que quedase como legado a las generaciones venideras. Un libro que no fuera tanto de vasijas como de quienes las hicieron”, añade.
Así, este libro “de lujo” (papel de máxima calidad, encuadernación manual...), de 236 páginas y que se vende a 43 euros, editado en castellano y euskera, ha logrado “salvaguardar los recuerdos de los descendientes de aquellos alfareros, muchos ya octogenarios o nonagenarios” con una recogida de testimonios. Han participado Bibiano Beroiz Redín, Francisco Javier Beroiz Redín, Agustín Beroiz Tabar, Juanjo Goyeneche Reta, Presen Iriarte Rebolé, Isabel Napal Tabar, Antonio Ochoa Gil, Claudio Pérez Garde, Tomás Pérez Garde, María Asunción Rebolé López y Valentín Rebolé Orte. “Todos hijos o hermanos de alfareros”, señala.
En la parte fotográfica, los descendientes y otros vecinos han posado para recrear el oficio de sus antepasados, “e incluso en algún caso el que algunas mujeres llegaron a practicar, como alguna vendedora y barnizadora de pucheros”. Tal es así que la edición del libro propició que en Lumbier, por unas horas, se volviera a acarrear tierra con caballerías, amasar barro, girar el torno, encender el horno o vender como antaño.