Burgui
50 años de una almadía inolvidable
Medio siglo se cumple hoy desde que una almadía saltara la presa de Burgui casi veinte años después de perderse este oficio. Lo impulsó la grabación de un documental de los hermanos Caro Baroja y al tiempo acabaría organizándose una fiesta anual


Actualizado el 09/05/2021 a las 06:00
Fue un día especial para muchos. De hecho, el pueblo de Burgui era una marabunta. Iba a bajar una almadía por el río Esca veinte años después de perderse este oficio maderero, y eso nadie se lo quería perder. Algo inolvidable”. Adelina Lacasta Aznárez, de 72 años, recuerda con nitidez una jornada de la que hoy se cumplen 50 años exactos y en la que cientos de roncaleses y visitantes pudieron asistir, de primera mano, a la recreación del montaje y navegación fluvial de una almadía. Se realizó como parte de la grabación del documental etnográfico ‘Navarra. Las cuatro estaciones’ que llevaron a cabo los hermanos Julio y Pío Caro Baroja por encargo de la institución Príncipe de Viana. Una filmación en la que no podía faltar el oficio almadiero como uno de los más importantes y particulares del Pirineo. Una labor que, así, pasó a la posteridad.
Adelina Lacasta es hija de Florencio Lacasta Glaría, uno de los cuatro veteranos almadieros que ese día, el domingo 9 de mayo de 1971, rescataron este antiguo oficio. Lo acompañaban Pablo Tolosana Turrillas, Inocencio Ayerra Garate y Eusebio Tolosana Alastuey, y los cuatro eran de Burgui.
“Tuve que estar todo el día en el bar, ayudando a mi madre, pues no paraba de venir gente, por lo que no pude ver cómo saltaban la presa de Burgui. Mis hermanos sí acudieron, y todo el mundo coincidía en que lo hicieron muy bien”, asegura. Sí que estuvo presente en cambio, en la orilla del río, en la que había sido la última bajada de una almadía, en 1952 (la construcción del embalse de Yesa impidió que se pudiera pasar más). “Se corrió la voz de que llegaba y mi madre me llevó en volandas. En esa también iba mi padre”, asegura.
LABORES PREPARATORIAS
Durante varias jornadas, los cuatro almadieros se afanaron en la primavera de 1971 para preparar una almadía en la zona de Puente Nuevo. Configuraron una de 4 tramos con madera de pinos de 7 metros de Zabalea. Y a las 12.15 horas del día elegido, la echaron a navegar. Por el escaso caudal, tardaron dos horas en completar 5 km y llegar a Burgui, donde saltaron la presa. En ambas orillas, los vitorearon cientos de personas. “La verdad es que esto lo hemos hecho miles de veces y nadie nos había hecho tanto caso”, referían entonces con ironía los almadieros, según recogió la crónica de Diario de Navarra.
Eusebio e Inocencio ejercieron como punteros, dirigiendo la navegación en la parte delantera, y Florencio y Pablo como coderos, ubicados en la parte de atrás. “En las almadías dirigen los de delante, los que ven. Por eso, cuando comenzábamos de críos, siempre éramos coderos. Y cuando se aprendía, se pasaba adelante”, informaban en la citada crónica periodística.
“En la zona de Puente Nuevo, de donde salieron, hicieron migas y almorzaron. Para el documental no querían que hubiera público, pero lo hubo. Y ahí metió un poco la pata Pablo, que saludó a la gente y luego le renegaron”, rememora por su parte Caridad Tolosana Laspidea, de 75 años e hija de Eusebio Tolosana.
UN DURO OFICIO
Recordaban también los almadieros en 1971, sobre este oficio que los llevaba río abajo hasta Zaragoza (y antaño hasta Tortosa), que entre las partes más complicadas de atravesar estaba la presa de Santacara. También que cuando almadiaban, como lógicamente se mojaban, no era lo mismo hacerlo en primavera que en invierno. “En pleno diciembre se quedaba la ropa helada y más dura que un pandero”, referían. Y destacaban el hecho de que para el documental les habían hecho un seguro de vida, algo que antes, para viajar en almadía, no tuvieron “nunca”.
“Era un oficio duro y arriesgado”, expone por su parte Iñaki Ayerra Arrarás, de 45 años y nieto del almadiero Inocencio Ayerra, que murió cuando él contaba con apenas 6 años. “Mi abuela Pepita Mendive Bertol, su mujer, era hija de un almadiero fallecido en accidente en la foz de Arbaiun en 1942 (Donato Mendive Tolosana), y luego se casó con otro almadiero. Siempre transmitía la angustia que le suponía y de hecho, para ella, la posterior fiesta del Día de la almadía no era tal, y nunca quiso ver un descenso”, asegura Ayerra.
Como exalcalde de Burgui y expresidente de la Asociación cultural de almadieros navarros, le resulta “curioso” que tardara veinte años en organizarse el Día de la almadía. “Ya en la crónica de Diario de Navarra del descenso del documental de los Caro Baroja se apuntaba a que se podría promover”, refiere. Años después (1974) hubo una nueva recreación almadiera en Sangüesa “en un homenaje a los almadieros del Pirineo”, y en 1991, otra más para la grabación de un vídeo para la Expo de Sevilla. “Este sí fue el germen del Día de la almadía de Burgui y, de hecho, en 1992 se reaprovechó la almadía del año anterior”, asegura. Una Fiesta de Interés Turístico Nacional que este año tampoco ha permitido celebrar la covid-19, pero que regresará. “Es un homenaje a un símbolo de nuestra identidad”, sentencia Ayerra.
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