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Debate sobre la despoblación en el Pirineo

Emprender donde parece imposible

Creatividad, compromiso o una apuesta decidida por lo local son ingredientes que están detrás de las historias de emprendedores que han apostado por el autoempleo como medio de vida en el Pirineo

La plantilla de Almisala posa en las instalaciones de la empresa en el polígono de Iciz. Patxi Sanz Goiena, primero por la derecha.

La plantilla de Almisala posa en las instalaciones de la empresa en el polígono de Iciz. Patxi Sanz Goiena, primero por la derecha.

Diario de Navarra
11/02/2020 a las 06:00
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Frente al “es imposible ganarse la vida aquí” o al “para trabajar es mejor irse a la ciudad”, ellos han apostado por lo contrario, por lo que para muchos parece imposible: emprender en el Pirineo. Son historias reales de vecinos de diferentes valles que han vencido sus miedos y problemas con recetas que incluyen ingredientes como creatividad, compromiso o una apuesta decidida por lo local.

Todos anteponen lo positivo a lo negativo, y afirman que se han sentido arropados en sus aventuras personales. En muchos casos, ha sido clave además el acompañamiento de expertos. Pero los emprendedores que dan vida a este reportaje no han sido los únicos en dar este paso hacia el autoempleo. Y, como muestra, unos datos.

FOROS DN EN VIVO DE DIARIO DE NAVARRA
Diario de Navarra organiza estos foros de encuentro, reflexión y debate con la ciudadanía y la participación de expertos, en torno a temáticas de actualidad. En los mismos han participado ya más de 1.200 personas. Los foros están centrados en los temas que afectan al conjunto de Navarra y que generan preocupación e interés en los ciudadanos. Además de esas preocupaciones generales, Diario de Navarra también aborda, a través de estos DN en Vivo, cuestiones más locales, para lo que traslada los encuentros a las zonas y pueblos de la Comunidad donde se produce el debate, y recoge así la opinión de los protagonistas.


La asociación de desarrollo Cederna Garalur, que forma parte de la Red Navarra Emprende impulsada por el Gobierno de Navarra, atendió sólo el pasado año 2019 en el Pirineo a 42 personas con inquietudes de emprender, de las cuales finalmente 25 se dieron de alta. También se apoyó a 35 empresas ya constituidas.

“En el territorio ofrecemos sensibilización para difundir una visión positiva del autoempleo, formaciones y asesoramiento a las personas que quieren emprender tanto en la definición de la idea de negocio y los planes de viabilidad, como en los trámites y subvenciones. También ofrecemos seguimiento a empresas ya creadas”, repasan desde Cederna.

“Los emprendedores del Pirineo tienen que enfrentarse a algunos retos añadidos a los de las ciudades y otras zonas rurales, como son la distancia respecto a Pamplona y a servicios generales, una orografía montañosa que dificulta las comunicaciones y una red de infraestructuras deficientes. Sin embargo, también es un territorio lleno de posibilidades y atractivos tanto para nuevas oportunidades de negocio como para la vida cotidiana. Para muchas personas no solo es posible sino también ilusionante trabajar y vivir en el Pirineo”, dicen.

EN POSITIVO

“Si se quiere, se puede emprender, pero hay que tener un compromiso”; “estuvimos varios años pensándolo y al final dimos el paso”; “teníamos algo de miedo, pero hemos tenido suerte de encontrar mucho apoyo”; “la gente está muy contenta conmigo, y yo feliz de que me hayan abierto sus casas y sus vidas”. Cuatro frases que resumen el sentir de cuatro emprendedores del Pirineo que hicieron sus sueños realidad.

“La clave radica en ser creativos y estar convencidos”

 

Una empresa de montaje de tarjetas electrónicas y circuitos impresos en pleno Pirineo. Puede sonar a imposible. Puede parecer inviable. Pero no puede ser más real. Montajes Industriales Almisala SL lleva casi treinta años en marcha y, desde su sede central en el polígono de Iciz, ofrece un puesto de trabajo a 15 personas de diferentes pueblos de Salazar: Izalzu, Ochagavía, Ezcároz, Jaurrieta... “A la gente, a los proveedores, les sorprende que estemos aquí en vez de en Pamplona. Pero yo les digo: si en un mundo global los componentes para el montaje vienen desde China, a miles de km de distancia, ¿qué más da que hagan 50 km más hasta Iciz?”.

Patxi Sanz Goiena, de 52 años y de Ibilcieta, es el actual propietario de esta firma que fundaron varios socios y que llegó a su actual ubicación hace 20 años. “Hemos ido evolucionando y especializándonos. Somos una subcontrata, montadores para terceros”, dice.

Defiende que, en materia de emprendizaje, como en la vida, “hay que ser positivos”. “Frente al ‘aquí no hay futuro’ hay que dar un golpe sobre la mesa. En la zona estamos los que queremos estar. Vivir aquí se puede, hay una calidad alta de vida, pero no puedes esperar a que te venga una gran empresa. Frente a eso, toca emprender pequeños negocios, empezando desde abajo, teniendo los pies en la tierra. Creando un puesto de trabajo, luego dos...”, dice.

Y, por supuesto, asegura que “no es descabellado emprender más allá de los sectores típicos, como la agricultura, la ganadería o los servicios”. “Si se quiere, se puede. Pero hay que tener compromiso con ello, y saber que habrá momentos de sacrificios, de meter muchas horas, etc.”.

Son valores que trata de inculcar también a sus dos hijos. “Si lo desean, me gustaría que pudieran desarrollar su vida aquí”, dice convencido. “No soy de quejarme. Con la banda ancha que tenemos, vamos tirando mientras llega la fibra óptica, y si compro una maquinaria puedo acogerme a las mismas subvenciones del Gobierno que en toda Navarra. Dicen algunos que estamos abandonados, pero defiendo que debemos salir adelante con nuestros propios recursos más que quejarnos o estar esperando soluciones o ayudas especiales. Una empresa tiene que tener sus beneficios, y con eso tirar para adelante. ¿La clave de todo? Ser creativos y estar convencidos”.

“La gente me ha abierto sus casas”

 

En el Pirineo ha hallado su casa, su espacio de trabajo y a una nueva familia, una comunidad que la ha arropado en un momento en el que la vida no se lo está poniendo fácil. La alavesa Jara De la Parte, de 35 años, recaló con sus dos hijas pequeñas en Bizkarreta-Gerendian (valle de Erro) a finales de 2018. Un año después, en octubre del año pasado, apostó por emprender y formalizó la que es su propia empresa: Todo el mundo se merece un masaje. “Llevo apenas 5 meses y la experiencia va muy bien. La gente está muy contenta con las soluciones que les aporto a esguinces, bloqueos de espalda o hasta problemas emocionales. Y yo feliz de que me hayan abierto sus casas y sus vidas. Me he sentido en Erro muy bien acogida desde el principio, algo que no siempre es fácil cuando se viene de fuera a un entorno rural donde toca empezar de cero en todos los sentidos”, afirma la osteópata.

Reconoce que “nunca había tenido el arrojo de hacerse autónoma” y que “poco a poco”, y “con el asesoramiento e impulso de expertos como los de Cederna”, va cogiendo “seguridad” y solucionando los problemas que le salen en el camino.

“Soy osteópata, pero como a la gente eso le suena raro, toca venderse como masajista”, afirma. Ofrece servicio a domicilio en los valles de Erro, Aezkoa y Arce, e incluso en parte de la comarca de Pamplona, y también atiende desde la peluquería Iletxu de Espinal. “Estoy muy agradecida por su apoyo a María, fue pieza clave en los comienzos, al igual que Amparo y Maite, del bar de Garaioa, que me dieron a conocer a través del boca a boca”, apunta.

Dentro de su historia de superación personal, muestra asimismo un agradecimiento especial a su “gran amigo” Kiko. “Me invitó a acercarme a este valle, me abrió las puertas y ha sido mi gran apoyo en el proceso familiar tan duro que vivo, cuidando incluso de mis hijas cuando tenía que ir a trabajar para salir adelante”, indica.

Esta emprendedora también ofrece clases de yoga para prevención y recuperación, y posee conocimientos de medicina china. “Trato de hablar a la gente con un lenguaje llano para ayudarles en su bienestar, y eso lo agradecen”.

“La experiencia es positiva pese a las trabas”

 

“Por supuesto que en el camino te encuentras muchos problemas y trabas, pero sin duda la experiencia es positiva, toda una vivencia”. Es el balance que, cuatro años después de su puesta en marcha, hacen desde Iratiko Ekoizpenak Sociedad Cooperativa. Una entidad constituida en 2016 por 30 socios de Aezkoa, Burguete y Erro ligada a la gastronomía y el sector servicios. El año pasado, tuvieron en nómina a 3,5 trabajadores.

“Estuvimos varios años pensando en configurar una cooperativa para la transformación y comercialización de productos de la zona, y dimos el paso. Productos ganaderos, procedentes de la caza, setas... que queríamos distribuir a través de platos precocinados, embotados y caterings”, rememora Josu Eseberri López, vecino de Garralda de 53 años y socio presidente.

El principal problema con el que se toparon fue la dificultad para dotarse de un local, especialmente porque necesitaban una cocina. “Aquí no hay naves-nido para emprendedores, así que arrendamos el bar-restaurante municipal del Ayuntamiento de Orbara, que reformamos con ayudas, y que desde entonces regentamos. Desde allí trabajamos los caterings, si bien acabamos por posponer el tema de transformación de productos por la complejidad que suponía”, dice.

“Siempre nos aconsejaron empezar poco a poco, para ir creciendo. Y lo cierto es que si el negocio del bar va un poco más justo, por la estacionalidad turística y de habitantes que hay (baja mucho la afluencia de diciembre a junio), el servicio de catering va bien. Era un nicho de negocio por cubrir, sobre todo en fiestas populares. Hemos estado por Aezkoa, Erro, Salazar, Aoiz...”, repasa. Aquí, “principalmente se ofrece producto navarro, y si puede ser de la zona, mejor”.

Actualmente, y tras una situación económica algo comprometida, se encuentran en un momento de estudiar y redefinir la cooperativa. “Si seguimos en pie, aparte de por los socios, es gracias a muchos trabajadores que han metido horas de forma voluntaria”, afirma.

“Hemos superado problemas, también de burocracia, normativa o incomprensión, pero seguimos adelante. Los socios tenemos nuestros trabajos, pero impulsamos esto para dinamizar social y económicamente la zona, aportar puestos de trabajo para jóvenes y ayudar a fijar población. Y eso no ha cambiado”, sentencia.

“Todo pasa por querer vivir aquí”

 

“Es posible emprender en el Pirineo. Hay muchas posibilidades. Pero todo pasa primero por una cosa: querer vivir aquí”. Así lo asegura Beatriz Zazpe Laspidea, de 44 años y vecina de Burgui. El 16 de marzo de 2018 puso en marcha un negocio del que una zona tan turística como el Pirineo carecía: una lavandería industrial. Y lo hizo convencida de querer pasar el resto de su vida en la zona.

“Al parecer, mucha gente había planteado abrir algo así, pero no se había atrevido a dar el paso”, afirma Zazpe, madre de dos hijos de 11 y 8 años. “Antes había trabajado en hostelería en Pamplona, en un negocio familiar y para mí. Al optar por volver al valle, comprendí que sería difícil compatibilizar un trabajo de ese tipo con la vida familiar, así que apostamos por montar un negocio propio. Y como cada mañana, paseando, veíamos pasar el camión de lavandería que subía de Pamplona, y sabíamos que había cierto descontento con el servicio, pensamos, ¿por qué no?”.

De este modo nació Lavandería industrial pirenaica, que se ubica en el polígono industrial de Burgui. “Teníamos algo de miedo, pero la idea encantó al sector turístico y hemos tenido suerte de encontrar mucho apoyo. No hemos hecho ni salir a buscar clientes. Aquí hay mucha mentalidad de consumo local”, destaca.

La empresa “ha apostado por ropa de calidad y dar un buen servicio”, y atiende a Roncal y Salazar, dos días por semana a cada valle. Ofrece recogida, lavado, planchado y entrega. “Se dirige a hoteles, casas rurales... bien sea con ropa nuestra o con la que ellos tienen ya”, explica Beatriz Zazpe.

Uno de los problemas a los que hicieron frente fue el económico. “La inversión fue potente, y encima la subvención que se nos concedió nos llegó 18 meses después de comenzar, algo demoledor. Además, la complejidad burocrática es impresionante”, relata.
Actualmente, la plantilla suma 4 trabajadoras, y en verano se duplica. “Nunca habría imaginado algo así, pensaba que tiraríamos con la gente de casa, pero hemos subido como la espuma y estamos super contentas”, señala. Convencida de que “en el Pirineo se vive muy bien”, anima a tomar conciencia de ello, a que las familias fomenten que la juventud apueste por la zona “siendo realistas y conscientes de lo que hay”, y a que se incentive “a quien quiere emprender o tomar el relevo en cualquier negocio”.

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