Día grande

La casa gallega que arropa a Santiago

En su 75 aniversario, el Lar Gallego de Pamplona celebró a su patrón con misa, procesión y un homenaje a las cantareiras. El Antoniutti acogerá su caseta de comida tradicional hasta el domingo

La imagen de Santiago salió en procesión de la parroquia San Francisco Javier con motivo de la celebración gallega en Pamplona
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La imagen de Santiago salió en procesión de la parroquia San Francisco Javier con motivo de la celebración gallega en Pamplona
La imagen de Santiago salió en procesión de la parroquia San Francisco Javier con motivo de la celebración gallega en Pamplona

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Fátima Villalobos Quelopana

Publicado el 26/07/2025 a las 05:00

Junto a una escultura de las Follas Novas de Rosalía de Castro, en medio de la plaza que bautizaron en 2022 con su nombre, se erigía este viernes 25 la imagen del apóstol Santiago. De fondo, las pandeiretas deslizaban una partitura que echaba en falta a sus gaitas, tan gallegas como la bandera que ondeaba detrás. “Más gallegos no podemos estar”, reía María Jesús Rodríguez, presidenta desde hace diez años del Lar Gallego de Pamplona. Lo dijo antes de empezar a honrar a las cantareiras, en el día grande del patrón de Galicia. La fiesta había comenzado a las 12 del mediodía, con una misa solemne en la parroquia San Francisco Javier, la más cercana a la casa del pueblo gallego en Pamplona, que este año 2025 celebra su 75 aniversario.

A la eucaristía oficiada por el sacerdote Nacho Cumba en honor a Santiago le siguió la procesión, que detuvo por unos minutos el tráfico de la Avenida Baja Navarra. Decenas de gallegos caminaron a los pies del santo para inaugurar el día en que Pamplona y Galicia “se dan la mano”. Así, su peregrinaje fue de solo unos metros, muy breve en comparación con el camino que lleva el nombre del santo y que, según recordó Cumba en la homilía, muchos hombres emprenden en un intento “por darle sentido a su vida”.

Cuatro mujeres vestidas con enaguas, dengues y delantales con abalorios plantaron el estandarte de Os Fillos de Breogan, la agrupación folclórica del Lar, en medio de la plaza. Entonaron entonces cánticos gallegos en honor a las cantareiras, aquellas mujeres que en los años 70 amenizaban su trabajo doméstico y en el campo con partituras ancestrales. Su legado vibró el viernes entre un público que llevaba anudado el pañuelo celeste, el color de su bandera autonómica. 

Un hogar gallego

Si el Lar cumplía este viernes 75 años, Jose María Barros Filloy celebraba casi 60 como miembro. Natural de Pontevedra, pisó Pamplona por primera vez con 16 años para estudiar y no se ha movido desde entonces. Dedicó su vida al tallado de la piedra y, una vez establecido como cantero en Pamplona, se casó con una local y se asentó con ella en Noáin. Mientras hacía todo eso, el Lar siempre fue un refugio. Sin embargo, cuando lo conoció, su labor se inclinaba más a lo social: “En los primeros años acudía la gente recién llegada de Galicia y los ayudaban a buscar trabajo y vivienda. Ahora nos dedicamos más a mantener nuestra cultura y costumbres”.

Aunque el viernes en el Lar volaban los platos tradicionales gallegos, durante el año cobijan las clases de gaita gallega, tamboril, pandeireta, bombo, pandeiro y los ensayos de canto y danza de muñeiras y jotas. Por ahí se pasa la conquense Verónica San Juan Barrera, además de otros 30 miembros, de 12 a 70 años. Se mudó a Pamplona hace casi una década con su esposo, Óscar Blanco, natural de Ourense. “Le hablaron de un lugar donde arropaban muy bien y donde podía estar con su gente y enseguida se hizo socio”, narraba ella, a las afueras del Lar.

Además de en el día de Galicia, Os Fillos de Breogan se presentan para celebrar las Letras Gallegas, San Fermín o la Semana Cultural de las Casas Regionales en Navarra, de la que son anfitriones cada cierto tiempo.

Cada paso lo dirige desde 2015 María Jesús Rodríguez, que llevaba este viernes un pañuelo en la cabeza y una sonrisa imborrable en el rostro. “Es un orgullo y un placer recibir este legado”, agradecía. Lleva 37 de sus 63 años en Pamplona, a donde se mudó por amor. Pasó antes por San Sebastián, donde vivió 5 años, pero es originaria de Cunti, Pontevedra. “La fiesta la tenemos este año en Antoniutti”, anunció antes del homenaje a las cantareiras. Desde el jueves, la caseta del Lar Gallego no deja de recibir pedidos de pulpo, pimientos del padrón o mejillones. El Antoniutti, más gallego que nunca, los acogerá hasta el domingo 27.

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