Pamplona, a pie de calle
Casa Ángel renace de sus brasas
Santiago Enciso recupera el nombre del restaurante que fundó su padre en 1979 en la calle Abejeras


Publicado el 16/12/2021 a las 19:07
La fachada del número 43 de la calle Abejeras de Pamplona vuelve a lucir el logotipo de Casa Ángel, el prestigioso restaurante fundado en 1979 por Ángel Enciso Moreno. Ahora es su hijo, Santiago Enciso Azcoiti, el que vuelve a los orígenes y se pone al frente de la parrilla. Esta nueva etapa supone el fin de otro renombrado negocio, la Cocotte Taberna, que Santiago Enciso fundó en 2015 con Martín Iturri y Santos Muñoz.
Con casi medio siglo de experiencia hostelera a sus espaldas, Santiago Enciso quiere dedicar estos últimos años antes de su jubilación a “disfrutar de la cocina, con un proyecto familiar, sencillo y tranquilo”, explica. Por eso, el nuevo Casa Ángel sólo va a tener siete mesas a pesar de que los comedores pueden acoger a 150 personas. “Los que vengan van a estar a sus anchas y van a recibir una atención muy personal y cercana”, señala Enciso. Esa fue, precisamente, la clave del éxito de su padre, Ángel, fallecido en 2009. Santiago Enciso aprendió a cocinar en el bar Manila, junto a su padre y sus hermanos. Trabajó también en el Asador Mutiloa y se encargó de la cocina del Casa Ángel durante 36 años. En este restaurante pudo presenciar cómo Ángel atendía a los invitados “como si les recibiera en su propia casa”.
Casa Ángel cerró sus puertas en 2012 y poco tiempo después inició su andadura el asador Ikatza, que cerró durante la pandemia. La crisis de la covid fue también la que forzó el traslado de la Cocotte Taberna desde la calle Estafeta hasta la calle Abejeras 43, con el reparto a domicilio como principal actividad.
La nueva aventura empresarial de Martín Iturri, que en noviembre inauguró La Cuchara de Martín en el Tres Reyes, es la que ha llevado a este nuevo cambio de rumbo, con la desaparición de la Cocotte Taberna.
En Casa Ángel, Santiago Enciso ha simplificado la carta, con entrantes tradicionales, pescados y carnes a la brasa. Él va a ser el parrillero mientras que su mujer, Fely, atiende el comedor. Completan la plantilla una personas, con refuerzos en fin de semana. “La mayor satisfacción ha sido recuperar antiguos clientes de Casa Ángel, amistades que guardan un gran cariño a la familia”, expresa este hostelero.

