Las jaimas y toldos de las terrazas covid dan paso a los veladores
Las jaimas y toldos provisionales de las terrazas covid van desapareciendo. Algunas de ellas han sido sustituidas por veladores y otros tipos de cerramientos. Desde comienzos de año, el Ayuntamiento ha autorizado 40 terrazas a resguardo
Publicado el 09/12/2021 a las 06:00
Las jaimas y toldos de la hostelería han dejado de formar parte del paisaje urbano de Pamplona. Las terrazas covid cumplieron su misión en los meses más duros para el sector. Sin embargo, en algunos casos han sido sustituidas por veladores y otro tipo de cerramientos con vocación de permanencia, porque los dueños de bares y restaurantes tienen claro que los hábitos han cambiado y las terrazas a resguardo llegaron para quedarse, en primavera, verano, otoño e invierno.


"HAY CLIENTES QUE SIGUEN PREFIRIENDO TERRAZA AUNQUE HAGA FRÍO"
El Bigaroa, en la Rochapea, y el Café con Sal, en Labrit, son dos restaurantes que han apostado por el cerramiento de terraza a raíz de la pandemia. Ambos son propiedad de un grupo de profesionales con más de 20 años de experiencia. También regentan la sidrería La Runa, que carece de terraza. El Bigaroa, en la calle Errotozar, ha aprovechado la plazuela aledaña para instalar un velador de ocho mesas, cubierto con toldo palillero y paredes de PVC. “Hay una parte de clientes que sigue prefiriendo terraza aunque haga frío”, apunta Alfredo, camarero.
A lo largo de este año, el área de Seguridad Ciudadano ha informado favorablemente a 40 peticiones para la instalación de elementos de protección en terrazas. En concreto, se han autorizado 18 cerramientos (veladores con cubierta), 12 suplementos de calzada y 10 terrazas con toldo de portería y paravientos.
Existen distintas opciones de proteger las terrazas de las inclemencias del tiempos. En general, hay una relación directa entre el coste y el grado de protección. La solución más impermeable es el cerramiento con perfilería y cubierta de aluminio y laterales acristalados o de PVC enrollables. Supone una inversión de unos 25.000-30.000 euros para un espacio de unos 40 metros cuadrados. La Cuchara de Martín, en el Bosquecillo, ha sido una de las últimas en estrenarse. Algo más económico, pero ya no tan estanco frente a la lluvia, es la cubierta con toldo palillero, unos perfiles que - y lona. En ambos, casos se exige proyecto técnico firmado por técnico competente.


AMBIENTE HAWAIANO PARA EL CLIMA PAMPLONÉS
La pandemia cambió las vidas de Jairo Gilarte y Fernando Ilarduya. Cambiaron el clima canario por el frío pamplonés. El 20 de noviembre de 2020 abrieron el Aloha, en la calle Sandoval, bar cafetería de “ambiente hawaiano y platos gourmet”. Y solicitaron terraza. “Nos propusimos hacer algo en condiciones y la verdad es que estamos satisfechos con el resultado”, explica Ilarduya. Han podido ocupar parte de la calzada. El diseño, de toldo a dos aguas y cortavientos con bancos, corrió a cargo de Gabriel Gómez Santesteban y la ejecución de reformas Belate. “Hubo que salvar un árbol y eso incrementó el presupuesto una barbaridad”, comenta. Tienen calefactores alemanes “que distribuyen muy bien el calor”. “Ha sido nuestra salvación”, concluye.
TOLDO TIPO PORTERÍA
Una opción algo más económica y que en principio no necesita proyecto técnico es la instalación de un toldo tipo portería, es decir, que se abre a dos aguas. El perímetro es protegido con cortavientos de un máximo de 1,60 metros. De esta forma con el toldo extendido se consigue una elevada protección aunque es posible que entre el viento y la lluvia racheada por el hueco entre el toldo y el paraviento. El bar La Esquina en la calle Plazaola, el Bel-Din en la calle Tudela y Casa Albero en Arrosadía han instalado terrazas de este tipo en los últimos meses.


LA CREATIVIDAD PARA LOS ESPACIOS PEQUEÑOS
“Quería una terraza que fuera como estar en casa”, explica Naylan Barrientos Rodríguez, dueña del bar cafetería La Andaluza, en la plaza Blanca de Navarra. En un espacio de 5,5x1,85 metros ha podido habilitar tres mesitas con unos sofás con cojines. Naylan se ha encargado tanto del diseño como del ensamblaje de la estructura. “Conocía a un proveedor que me facilitó los materiales. Falta por colocar paneles de metacrilato, así como dos pequeñas estufas”, comenta esta hostelera.
En cuanto a los suplementos de calzada, se han autorizado varios en el Ensanche, entre ellos El Rincón de Leo, en Bergamín, y El Faris, en la calle Gorriti. En ambos casos han colocado toldos tipo portería y paravientos.
Por contra, zonas de terraceo que han tenido mucho tirón durante la pandemia han quitado ya sus toldos. Es el caso del bar Manolo y del Nevada, en San Ignacio. En San Juan, Iturrama y Lezkairu todavía es posible encontrarse con jaimas, como la del Letyana, o Ogi Berri de Monasterio de la Oliva o el Bidezkairu de la calle Cataluña.