San Fermín

Un estudio científico descubre los límites del encierro de Pamplona

Una medición halla un tope de densidad y velocidad de los corredores

Caída delante de los toros en el encierro del 13 de julio de 2006
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Caída delante de los toros en el encierro del 13 de julio de 2006
Caída delante de los toros en el encierro del 13 de julio de 2006

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Jesús Rubio

Actualizado el 08/12/2021 a las 19:39

A partir de una densidad de corredores y de una velocidad, el encierro de Pamplona es “inaccesible”. No hay carrera donde se haya registrado delante de los toros una densidad de dos corredores por metro cuadrado que vayan a una velocidad superior a dos metros por segundo (7,2 kilómetros por hora). Cuando se alcanzan esas densidades y esas velocidades, aparecen las caídas y desaparecen las carreras. Esa es una de las conclusiones principales de un estudio sobre la dinámica de los corredores del encierro que se llevó a cabo en el año 2019 y que acaba de publicar la revista científica internacional PNAS. El análisis destaca también que delante de los toros ocurre un fenómeno contrario al de cualquier otra situación: que la densidad de corredores y su velocidad crezcan a la vez, cuando lo normal es que una baje cuando la otra sube, y viceversa.

EN UN CONGRESO

El estudio, del que la revista Nature también ha hecho una mención, nació en un congreso que se celebró en Pamplona en torno a la dinámica de peatones. Es una disciplina que nace de la física, del estudio de los cuerpos granulares, como la arena o la sal, que siendo sólidos se mueven como si fueran líquidos. Los conocimientos sobre el comportamiento de estos materiales se pueden aplicar después a fenómenos muy humanos, como una multitud que se mueve en una calle o el tráfico. Del mismo modo que un ‘río’ de arena está compuesto por un enorme número de granos, una gran cifra de personas forma una muchedumbre en movimiento. Ese paralelismo es en el que los científicos expertos en granulares profundizan para buscar soluciones a problemas como cuál será la mejor disposición de puertas o pasillos cuando se produce una estampida por una multitud que huye.

A aquel congreso de hace dos años en Pamplona acudió un argentino, investigador del Instituto Tecnológico de Buenos Aires y colaborador habitual del grupo de granulares del Departamento de Física de la Universidad de Navarra. Los Sanfermines iban a celebrarse apenas unos días después y Daniel R. Parisi quería medir lo que ocurría en el encierro. “Le dijimos que no merecía la pena. Somos físicos y generalmente cuando hacemos una medición tenemos bajo control todas las variables. Incluso me quedé un poco mal, pero nos parecía medir por medir”, explica Iker Zuriguel, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Navarra y uno de los firmantes del artículo. Cuando un año después, Parisi le envió los resultados de su trabajo, reconoce que fue “una lección. Nunca digas que no a medir, siempre salen cosas interesantes”. El argentino, firmante principal del artículo, había seguido con su idea. Había montado una cámara para filmar desde arriba un pequeño tramo del encierro y registrar el movimiento de los corredores. Un día filmó hacia mitad de Estafeta, otro unos metros después de la curva de inicio de la calle. Con sus alumnos en Argentina Parisi se lanzó al trabajo concienzudo de señalizar a los corredores, fotograma a fotograma, con un círculo y un número, y estudiar sus movimientos. “Cuando nos mandó los resultados alucinamos, tanto por el trabajo que se habían metido como por darnos cuenta del campo que habíamos tenido tantos años delante de nuestras narices”.

¿Qué decían esos resultados? Por un lado, lanzan una conclusión lógica para quien conozca el encierro pero contradictoria con la experiencia habitual. En casi todas las situaciones la densidad y la velocidad son contrarias. Cuantos más coches en una carretera, menos rápido van, hasta llegar al atasco. Cuando se pasea por una calle vacía se puede andar más ligero que en otra abarrotada. Sin embargo, en el momento en que los toros llegan, delante de sus astas, se produce un aumento de la densidad de corredores pero también de su velocidad. Ese fenómeno “parece desviarse de la regla general”, escriben los autores del artículo, que remarcan que en las vida ordinaria no suele haber una perturbación como la aparición de unos toros y que los peatones cuando andan no tienen la voluntad de colocarse delante de unas astas. “Hay corredores que esperan a ese momento para situarse delante de la manada y, claro, tienen que correr rápido. En ese sentido, no es un fenómeno realista, no lo puedes aplicar a un incendio, por ejemplo”, explica Zuriguel.

EL LÍMITE

Más relevante es que el estudio ha dado con un límite, una frontera a partir de la cual la densidad y la velocidad no pueden crecer más. Cuando la carrera se acerca a esa línea, comienzan las caídas. Parisi y su equipo registraron cerca de 20 caídas en los dos encierros que filmaron y se dieron cuenta de que, con determinada densidad, ya no se pueden alcanzar altas velocidades. Mientras haya un corredor por metro cuadrado, los mozos pueden acelerar y alcanzar picos de 18 o incluso 25 kilómetros por hora. Sin embargo, conforme la densidad se acerca a dos corredores por metro cuadrado, bastan velocidades cercanas a los 7 kilómetros por hora para que proliferen las caídas. El gráfico revela una zona “físicamente inaccesible”, con alta densidad de corredores y velocidades también altas.

El gráfico revela una zona "físicamente inaccesible"
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El gráfico revela una zona "físicamente inaccesible"DN
El gráfico revela una zona "físicamente inaccesible"

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Es muy probable que el estudio le sirva sobre todo a otros investigadores de este tipo de dinámicas. “Puede ayudar a crear modelos de situaciones que nunca se pueden medir, como son las de gente moviéndose en velocidad, como cuando lo provoca por el pánico. Son completamente incontrolables, pero el encierro, esperemos que desde el próximo año ya, te permite medir algo parecido todos los días que quieras”, señala Iker Zuriguel, que anuncia que están pensando en llevar este tipo de experimentos sobre todo a la zona del callejón. Zuriguel admite, eso sí, que el estudio no da demasiadas pistas al Ayuntamiento de Pamplona y las policías que controlan el encierro. “De hecho, ya hace un control para reducir un poco la densidad. Si acaso, tienen otra razón para seguir haciéndolo”.

El artículo, además de por Parisi y Zuriguel, está firmado por los argentinos Alan G. Sartorio, Joaqúin R. Colonnello y Luis A. Pugnaloni y el investigador de la Universidad de Navarra Angel Garcimartín.

Cinco momentos del encierro

Los investigadores colocaron la cámara el 8 de julio de 2019 hacia la mitad de la calle Estafeta y al día siguiente unos 10 metros después del inicio de la calle.

A. Los corredores entran al recorrido a partir de las 7.15 horas. Permanecen en la calle, congregados con gran densidad y andando lentamente
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A. Los corredores entran al recorrido a partir de las 7.15 horas. Permanecen en la calle, congregados con gran densidad y andando lentamenteDN
A. Los corredores entran al recorrido a partir de las 7.15 horas. Permanecen en la calle, congregados con gran densidad y andando lentamente

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B. A las 8 horas se abre la puerta de los corrales y una gran parte de los corredores avanzan al encuentro de los toros. Quedan algunos corredores a la espera, algunos moviéndose para calentar y la calle se descongestiona
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B. A las 8 horas se abre la puerta de los corrales y los corredores avanzan al encuentro de los toros. Quedan otros a la espera, algunos moviéndose para calentar, y la calle se descongestionaDN
B. A las 8 horas se abre la puerta de los corrales y una gran parte de los corredores avanzan al encuentro de los toros. Quedan algunos corredores a la espera, algunos moviéndose para calentar y la calle se descongestiona

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C. Los toros llegan al lugar y se observa una ola de corredores a alta velocidad, al tiempo que los que estaban esperando inician su carrera
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C. Los toros llegan al lugar y se observa una ola de corredores a alta velocidad, al tiempo que los que estaban esperando inician su carreraDN
C. Los toros llegan al lugar y se observa una ola de corredores a alta velocidad, al tiempo que los que estaban esperando inician su carrera

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D. Los toros acaban de pasar, y queda una estela de corredores que van decreciendo su velocidad
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D. Los toros acaban de pasar, y queda una estela de corredores que van decreciendo su velocidadDN
D. Los toros acaban de pasar, y queda una estela de corredores que van decreciendo su velocidad

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E. Al cabo de 40 Ó 50 segundos la calle se acerca a una situación normal con peatones paseando y ocasionalmente algún corredor solitario corriendo a velocidad media
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E. Al cabo de 40 ó 50 segundos la calle se acerca a una situación normal con peatones paseando y ocasionalmente algún corredor solitario corriendo a velocidad mediaDN
E. Al cabo de 40 Ó 50 segundos la calle se acerca a una situación normal con peatones paseando y ocasionalmente algún corredor solitario corriendo a velocidad media

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