Hostelería
El mesón de las mil y una tortillas en Pamplona
El Mesón de la Tortilla sigue como el local rey de este producto tras la reforma de hace tres años. Quieren batir el récord de sacar más de 97 tortillas en un sólo día


Publicado el 07/07/2021 a las 06:00
Desde unas caballerizas hasta un almacén de plátanos. La historia de lo que hoy en día es El Mesón de la Tortilla es muy variopinta. No obstante, durante los últimos 60 años el local sí ha estado destinado al comer y al beber. Era el típico bar del casco viejo de Pamplona, con las paredes blancas y poca luz. Pero todo cambió con la reforma que se llevó a cabo hace tres años. Juanjo Guembe Goñi ya trabajaba como camarero por entonces, y asegura que el local parece uno nuevo después del cambio de imagen.
Por si había alguna duda, el producto principal de “El Mesón de la Tortilla” es la tortilla. Ahora bien, el debate sobre sin cebolla o con cebolla no tiene cabida entre sus paredes: la variedad de ingredientes que uno se puede encontrar sobre la barra es asombrosa: hasta nueve variedades distintas a la vez, desde la de patata hasta la de hongos y setas, jamón york y queso, chistorra y guindilla y queso, jamón con alioli, espinacas con queso, txaka con lechuga y la de jamón serrano y queso.
Si por lo que sea alguien no fuera muy devoto de tantas tortillas, siempre pueden pedir fritos. Hay croquetas de jamón, hongos y setas, y carabineros, y una ración de minifritos que tiene mucho éxito. Entre las tortillas más solicitadas, a Juanjo le cuesta quedarse sólo con una, pero la de jamón con alioli levanta pasiones siempre que luce encima de la barra.
Antes de la pandemia, cuando no se podía caminar por la Plaza de la Navarrería sin pisar a alguien, en un juevintxo se llegaron a servir 97 tortillas. Está claro que, con la situación sanitaria actual, va a ser difícil volver a alcanzar esa cifra. Hoy están cocinando 30 tortillas al día, pero Juanjo nota que los clientes están acudiendo cada vez más. “Se nota que la gente quiere hacer planes distintos y que tiene ganas de salir a tomar algo con más frecuencia”, contaba un Juanjo que, con 35 años de experiencia en hostelería a sus espaldas, sigue disfrutando de la proximidad con la gente: “Algunos ya no son clientes. Son amigos”.