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Planetario

El viejo reloj del Ayuntamiento de Pamplona vuelve a marcar las horas

El mecanismo creado por Juan Manuel Yeregui en 1827 ha sido reparado y se ha instalado en el Planetario

Vídeo: Restauración del antiguo reloj de la fachada consistorial
Vídeo: Restauración del antiguo reloj de la fachada consistorial
El reloj municipal vuelve a estar en funcionamiento. Adrián Claver Alba, estudiante de Ingeniería en Tecnologías Industriales de la Universidad Pública de Navarra, se planteó la restauración y puesta en marcha del mecanismo en su trabajo de fin de grado.
AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
El reloj de Juan Manuel Yeregui, expuesto en el Planetario.
El reloj de Juan Manuel Yeregui, expuesto en el Planetario.
Un momento de la jornada 'Relojes que siguen al Sol', en el Planetario.
Un momento de la jornada 'Relojes que siguen al Sol', en el Planetario.
CEDIDA
Actualizada 10/06/2021 a las 22:00

El tiempo le ha dado al Planetario de Pamplona una maravilla de hace casi dos siglos. La fabricó el segundo de la saga Yeregui, relojeros de Betelu que llevaron las horas a las torres de iglesias y ayuntamientos de Navarra y Guipúzcoa durante cinco generaciones. Para él, Juan Manuel Yeregui Canflanca, fue un motivo de orgullo tal que firmó aquel reloj mecánico que trajo a Pamplona, a la iglesia de San Lorenzo en 1827 y que años más tarde, quizá en 1849, se instaló en lo alto del Ayuntamiento de Pamplona, desde donde marcó la hora de la vida de la ciudad, el chupinazo sanferminero incluido, hasta 1991, cuando se cambió por un mecanismo eléctrico más moderno. Ahora ha vuelto a funcionar. Se le puede ver en el Planetario, limpio, remozado, arreglado y listo y dispuesto a dar los cuartos y las horas después de una reparación que ha involucrado al consistorio pamplonés, a la fundación Yeregui, que vela por el legado de la familia de relojeros, al propio Planetario y a la UPNA.

Aquel reloj marcaba un tiempo diferente al de nuestros tiempos. Javier Armentia recordaba que daba la hora solar media en Pamplona, que no era la misma que la de Zaragoza o la de Vitoria, ya que no ocurriría hasta 1887 que los países se pusieran de acuerdo sobre los husos horarios o la referencia del meridiano de Greenwich, y que no fue hasta el primer día del siglo XX cuando trenes y correos comenzaron a usar un horario coordinado en España. Sin embargo, relojes como el que fabricó Juan Manuel Yeregui armonizaban ya actividades civiles y religiosas, “hasta los cuidados a los enfermos”, tal y como dijo Xabier Álvarez Yeregui, de la fundación Yeregui. Este fue quien hace seis años transmitió a Nieves Gordón, del Planetario, esa idea de recuperar el reloj que había presidido el tiempo del Ayuntamiento. Y ambos fueron los que les preguntaron a la UPNA y metieron en la historia a Jokin Aguinaga García, profesor del Departamento de Ingeniería, y a Adrián Claver Alba, entonces un alumno que iba a hacer de este reloj su trabajo fin de grado. Ambos contaron ayer, en el acto de inauguración, cómo fue ese trabajo, en el que involucraron a una decena de voluntarios, casi todos del Aula de la Experiencia.

Se encontraron con un mecanismo con los engranajes , ejes y pivotes oxidados, lleno de polvo y con la pintura en mal estado. Mantenía casi todas sus piezas, la mayor parte originales, pero otras, como los rodamientos, se habían añadido “en algún momento del siglo XX”. Lo desmontaron, con sus 210 piezas bien etiquetadas, lo limpiaron, pulieron y engrasaron y volvieron a montarlo, añadiéndole la sonería, una campana que ahora marca los cuartos y las horas. También lo han dotado de unos nuevos contrapesos, no tan largos como los originales para que puedan funcionar en un mecanismo que está instalado a ras de suelo, poco después de franquear la puerta del Planetario. Este cambio, admitió Jokin Aguinaga, significa que el reloj mueve sus agujas a una velocidad más rápida de lo debido, que recorre la hora en más o menos 44 minutos. Un desajuste que, al contrario que cuando lucía en lo alto del Ayuntamiento, importa poco ahora: en el Planetario se ha instalado para que cualquiera que entre con un reloj en la muñeca admire cómo se contaba el tiempo hace dos siglos. “Dar valor a los trabajos del pasado es muy importante. Para avanzar hay que tener claro de dónde venimos y quiénes trabajaron antes en este tipo de proyectos”, señaló Adrián Claver Alba, que hizo de la reparación del reloj el tema de una tesis fin de grado que logró un 10, pero que según confesó terminó siendo “mucho más”.


LA FACHADA DEL AYUNTAMIENTO

El acto de inauguración del reloj, unas jornadas a la que se bautizó como Relojes que siguen al Sol, recordó también ese año 1991 en que se cambió el mecanismo, como parte de la remodelación de la fachada de la Casa Consistorial. Lo rememoró el alcalde de Pamplona, Enrique Maya, que fue el primero en intervenir en el acto junto a la consejera de Cultura del Gobierno foral, Rebeca Esnaola, y la vicerrectora de Proyección Universitaria de la UPNA, Begoña Pérez Eransus, dentro de un acto que contó con la presencia del alcalde de Betelu, Miguel Javier Recalde.

El caso es que Maya, cuando se restauró la fachada después de otro intento fallido, llevaba un par de años como arquitecto municipal y fue quien viajó a Cataluña para hacerle el encargo a Ricardo Vila Rodríguez, experto en este tipo de actuaciones. Ay er, Ricardo Vila explicaba en el Planetario que se encontró con un “edificio oscuro, casi negro, con sus partes de piedra muy deterioradas y con ausencia casi completa de color”. Por eso, además de recuperar partes erosionadas y reponer las que faltaban o estaban más dañadas, aquella restauración se empeñó en dotar de color a la fachada consistorial, por ejemplo incorporando el verde y rojo en las barandillas y los vitrales.

Treinta años después, Ricardo Vila Rodríguez ha visto que esa fachada lo conserva “todo”. O casi. Una cosa ha cambiado: los leones de la balconada del primer piso, “que son plateados cuando yo dije que fueran dorados”.


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