Pamplona en blanco y negro
Los niños invaden el patinódromo
El barrio de San Jorge estrenó en julio de 1981, hace 40 años, su patinódromo. Costó 21 millones de pesetas (126.000 euros) y el día de su apertura, se llenó de niños


Actualizado el 26/05/2021 a las 06:00
No ha llegado a cumplir las cuatro décadas de vida. El patinódromo y velódromo del barrio de San Jorge se desvanece ahora en el recuerdo mientras operarios y máquinas levantan sobre su cadáver un nuevo parque adaptado al siglo XXI, con una zona de deporte urbano (parkour, gimnasio, multideporte...) y un espacio verde. Es de imaginar que el patinaje era en 1981 un deporte en auge y que aquellas instalaciones venían a satisfacer una demanda ciudadana, sobre todo relacionada con dotar al barrio de un espacio de ocio infantil.
“La inauguración del parque es el entierro -¡por fin!- de aquel espacio más abandonado que libre en el que colgaban sobre el barro, como espantapájaros de la especulación de viviendas, unos columpios de hierro de feliz desaparición”, escribía el periodista de Diario de Navarra José Miguel Iriberri en la edición del 21 de julio de 1981. Como recogía en su reportaje, fueron los niños quienes se apresuraron con sus bicis y juegos a dar vida a un patinódromo desierto de patinadores.
“El nuevo parque es una realidad de gritos, llamadas, carreras, carcajadas, persecuciones, pedales, patines, saltos y sudores de críos que han encontrado a la vuelta de demasiados años un lugar donde jugar a gusto”, iniciaba su texto el periodista local.
El nuevo parque de aquel barrio de San Jorge de principios de los años 80 se dividía en dos partes “perfectamente delimitadas”. Por un lado, la zona pensada para las familias, con 25 bancos de color verde Pamplona, además de la zona de juego para niños, y las muy habituales en aquella época, piscinas de arena. Las obras se adjudicaron a Urbanizaciones Iruña S.A. por 21.350.000 pesetas. “Por lo demás, la respuesta de los vecinos con su mayor o menor presencia en el parque y la utilización del mismo justificarán el proyecto como tal y lo que de acertado o equivocado tenga”, cerraba su crónica el periodista hace 40 años.
