Fauna
Colocado un segundo iglú en la Txantrea para alimentar y dar cobijo a los gatos
El contenedor de vidrio adaptado a felinos en la trasera de la calle Magdalena se suma al de Miranda de Arga


Actualizado el 26/05/2021 a las 06:00
Reconoce el concejal de Sanidad Fernando Villanueva (NA+) que el iglú adaptado para dar cobijo y dispensar la comida a los gatos callejeros de la Txantrea ha topado con el rechazo de algunos vecinos de la calle Miranda de Arga, en cuyo patio trasero se colocó en abril. Pero, dice el edil, que son los mismos que también protestaron por la gestión de la colonia felina a la que se le alimentaba, además de aplicar el método CES (captura, esterilización y suelta).
Precisamente para evitar que la comida al aire libre atrajera, como decían, a palomas, cucharas y ratas, y aumentar la presencia de gatos, se ideó habilitar estos contenedores, con una apertura para la entrada y salida de los gatos. Y según comentan desde el área municipal, el iglú ha funcionado por lo que se ha puesto el segundo estos días en el mismo barrio, uno de los que acumula mayor número de felinos de los entre 1.000 y 1.500 que calcula Villanueva viven actualmente en las calles. En esta ocasión, el emplazamiento escogido ha sido la trasera de la calle Magdalena, en el patio que conforman la parte posterior de los edificios de calleLumbier y Larrasoaña.
540 EUROS
Cada uno de los iglúes ha supuesto una inversión de 540 euros, en la que no se contabiliza la adaptación del contenedor, que realizan de forma gratuita los voluntarios de la asociación que ahora gestiona las colonias de la Txantrea, Refugio de Aranzadi Katuak. Desde el servicio de zoonosis se ha formado a estas personas con veterinarios para una labor correcta de los asentamientos.
Uno de sus cometidos es intentar atraer a los gatos hacia los iglúes para lo cual se colocan cajas de pienso en las zonas adyacentes a estos contenedores adaptados. Desde zoonosis piden paciencia a los vecinos porque dicen que acostumbrar a los animales a conseguir el alimento dentro de las estructuras no es fácil ni inmediato. Y demandan la colaboración de los residentes para que, como se ha hecho durante años, dejen de echar los restos de comidas en el suelo. Estas son las que, actualmente, generan problemas, por lo que ni el personal municipal ni los voluntarios esparcen así el alimento.
Su apuesta, afirman desde el área de Sanidad, en la implantación del segundo iglú ya se ha notado sobre todo en que ha disminuido el número de la palomas atraídas por el alimento. “Seguiremos trabajando con las asociaciones protectoras de animales y voluntarios, en la mejora de la implentación del cuidado de los gatos que se encuentran en las colonias felinas, así como en el mantenimiento de las unas relaciones cordiales con el vecindario procurando el mayor bienestar y satisfacción de todos”, indican.
Una medida que, subrayan, se complementa con las campañas de esterilización que ha permitido disminuir la población felina estimada a principios de la legislatura en unos 2.000 ejemplares. El Ayuntamiento tiene detectadas 26 zonas con asentamientos felinos estables. Y es en estos lugares donde se desarrolla el CES, que se aplicó a 280 animales en los años 2018 y 2019. El pasado 2020, se incrementó esta cantidad en un 20% y se llegó en un sólo ejercicio a 180. Una labor que además de la esterilización, supone también frenar la transmisión de enfermedades ya que durante la captura se revisa a los gatos y se les aplica las preceptivas curas. Y también se reducen las molestias a los vecinos ya que en época de celo son menos los ejemplares que marquen con orina su territorio, maúllen como reclamo o se peleen contra otros machos.
