Proyecto europeo
La Piparrika más internacional
Dos asociaciones pamplonesas, la Piparrika -responsable del huerto urbano del Casco Viejo de Pamplona- y la educativa Lantxotegi, han participado en un proyecto europeo de inclusión social


Actualizado el 23/03/2021 a las 06:00
Un encuentro fortuito de una peregrina alemana del Camino de Santiago con el huerto urbano de la Piparrika, junto al rincón de la Pellejería de Pamplona, derivó en la participación de esta asociación en un proyecto internacional de inclusión social. Cuatro entidades de Alemania, Polonia, Noruega y dos de Pamplona -Piparrika y Lantxotegi-, como representación española, participaron en el proyecto Espacios abiertos de aprendizaje para una comunidad intercultural e intergeneracional.
“Hemos sido cinco países distintos con cinco organizaciones muy diferentes. Lo interesante ha sido ver cómo podemos colaborar entidades muy dispares”, explica Javier Arbuniés, biólogo, miembro de la Piparrika y representante de la asociación en el encuentro de las entidades en Noruega. Porque el proyecto constaba de cinco visitas presenciales, que la pandemia dejó en cuatro, justo cuando le tocaba turno a Pamplona a finales de mayo de 2020. Aquel encuentro se suplió por otro virtual celebrado los pasados días 15 y 16 de marzo. El proyecto ha estado financiado por Erasmus+ (Unión Europea) y ha culminado con un manual de buenas prácticas para desarrollar esos espacios abiertos de aprendizaje y comunidades interculturales.
Además de la Piparrika y Lantxotegi, asociación de Berriozar dedicada a trabajar con jóvenes en situaciones socioeconómicas vulnerables, a través de programas de educación formal, figuraban en el proyecto el Centro OWOP de Apoyo a las ONG de Bualistok (Polonia), el centro Voksenopplæring de aprendizaje para adultos de Arendal (Noruega), el centro GmBh de educación para adultos de la ciudad de Braunschweig (Alemania) y la institución privada Caminhar de Ponte de Sor (Portugal). En el centro alemán trabajaba la peregrina que casualmente se encontró con el huerto urbano de Pamplona y que fue el motor de la participación española en el proyecto.
LAS EXPERIENCIAS
Aquellos cinco intercambios de experiencias y conocimiento se celebraron entre finales de 2018 y marzo pasado en cada una de las ciudades de origen de las organizaciones. Cada entidad presentaba tres iniciativas que hayan desarrollado medidas para contrarrestar la marginación de los grupos sociales más desfavorecidos. La Piparrika, que gestiona el huerto urbano del Casco Viejo, presentó el proyecto de economía social Geltoki de la vieja estación de autobuses; su colaboración con CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, y la red de colectivos vecinales AZ Ekimena.
En el caso de Lantxotegi, las tres experiencias que compartió con el resto de entidades fueron el proyecto Etxarpe de terrazas verdes urbanas en Berriozar; Plantación verde, un proyecto de aprendizaje, y Ahlan Beck, la oficina de recepción, apoyo y programa de alfabetización.