Nuevas restricciones
Una docena de bares del Casco Viejo deciden cerrar durante 14 días
“No cubrimos ni la mitad de los salarios”, explica el dueño de La Escalerica de San Nicolás


Actualizado el 15/10/2020 a las 09:08
“Volveremos en 14 días para contribuir a arreglar la situación actual. Espéranos”, rezan los carteles. Al menos una docena de bares del Casco Antiguo de Pamplona han decidido cerrar temporalmente sus negocios a raíz de las restricciones que entraron en vigor el pasado martes, con el aforo de un máximo del 30% y la obligación de cerrar a las diez de la noche.
El Museo, el San Gregorio, el Kaixo, La Escalerica de San Nicolás y el café Peregrino son algunos de los establecimientos que se han despedido de sus clientes por unos días. “Con un 30% de aforo y cerrando a las diez sólo facturamos un 15% de lo de antes. Y eso no cubre ni la mitad de los salarios de la plantilla”, explica el dueño de La Escalera, que recuerda que a los hosteleros “ya se les ha acabado el colchón que tenían en marzo y los préstamos ICO”. Este hosteleros reunió el pasado martes a sus trabajadores y les comunicó su decisión. Explica que en los bares que van a seguir abiertos “van a estar los autónomos y algún cocinero por horas”.
“Nos van a llevar a la ruina. Es cierto que algunos sábados ha habido cierto descontrol, pero entre semana el ambiente en lo Viejo y en el resto de Pamplona es de tranquilidad, y no nos dejan trabajar en condiciones de lunes a jueves”, expresa otro hostelero de la zona, que se siente “discriminado”. “En la Villavesa no limpian cuando alguien se levanta, pero aquí sí”, pone de ejemplo.
“Pensamos que la mejor manera de aportar nuestra ayuda en estos momentos es permanecer cerrados lo que duren las nuevas restricciones. Esperamos volver con mucha más fuerza”, escribe el bar Kaixo en las redes sociales. Pero hay miedo a que dentro de 14 días, si la curva de contagios no se aplana, puedan seguir las restricciones. “Entonces los cierres pueden ser definitivos”, dicen las asociaciones.
Otros establecimientos han optado por restringir su actividad. El Baserriberri ha cerrado su establecimiento en San Nicolás y sólo abrirá el restaurante del Gran Hotel La Perla el viernes, sábado y domingo para comidas. El Kabiya, en la cuesta de Labrit, y el Rockcollectionbar, en la calle Olite, también han anunciado que sólo abrirán el sábado de 17.30 a 22.00 horas. “Es por intentar algo y no mandar a todos al ERTE. Vamos a ver cómo funciona este fin de semana”, comenta Carlos Tabar, gerente del grupo Kabiya. Desde hace meses, el Kabiya funciona mediante un sistema de reserva de mesas, por lo que han tenido que anular las peticiones.
“El ambiente es de desesperación. Los hosteleros están recibiendo muchas llamadas de clientes preguntando si van a cerrar. Muchos bares tienen que aclarar en las redes sociales que siguen abierto. Que esa sea una noticia refleja lo dramático de la situación”, explica Nacho Calvo, de la asociación AEHN.
“ES LA HORA DEL EMPRESARIO”
En este panorama, algunos hosteleros se muestran dispuestos a afrontar las dificultades. “Ahora más que nunca tiene que salir la figura del empresario”, expresa Pablo de la Peña, dueño del restaurante Mixtura, en un vídeo. Este local adelanta las cenas a las 20.00-20.30 horas y ofrecerá un menú único “inspirado en los platos japoneses y peruanos, los más valorados pro los clientes en los últimos años”. “No habrá carta ni menú degustación, pero serán unos platos que se pueden disfrutar sin prisas ni agobios”, explica De la Peña.
Este hostelero aclara que no va a meter trabajadores en el ERTE ni reducir horas “porque no son los responsables de la situación”. “Creo que es un deber moral y ético y sin ellos no podemos dar el mejor servicio”, añade.
También muestra cierto optimismo Fermín de Prados, dueño de La Olla, en la avenida Roncesvalles. “Vamos a seguir con la misma filosofía. Servicio, calidad y producto. Nosotros tenemos la cocina abierta de forma ininterrumpida y no es lo habitual pero ya damos cenas a las seis o siete de la tarde, sobre todo clientes del mundo de la empresa”, explica este hostelero, con varios años de experiencia en restaurantes de Londres “con horarios europeos”.
El 5,35% de los trabajadores de la hostelería en España ha estado de baja médica por covid-19 desde el inicio de la pandemia. Se trata de un porcentaje inferior al de otros sectores, como el comercio (7%) o las estaciones de servicio (8%), según un estudio de la Asociación de Mutuas. Este “dato objetivo” lo esgrime la Asociación de Empresarios de Hostelería de Navarra (AEHN) para defender que se trata de un sector seguro. “Las medidas que se han aprobado en Navarra vuelven a demostrar que se imponen políticas restrictivas que siguen en la misma línea de todas las aplicadas hasta ahora, que sitúan el foco de contagio en la hostelería de manera injustificada”, explica Nacho Calvo, gerente de la asociación.
A diferencia de otros países, en España no hay registro de contagios de la población por sectores, solo de trabajadores. En el Reino Unido, por ejemplo, sí que hay datos, explica Nacho Calvo, “Reflejan que la hostelería no es vector de contagio, ya que sólo el 3% de las infecciones de la población por Covid-19 en el país se han producido en hostelería, según el informe de Public Health England”, señala. Por ello, la Asociación de Hostelería y Turismo de Navarra insiste en que “deje de situarse el foco de contagio en este sector, porque no existen evidencias sanitarias ni datos que justifiquen las restricciones a las que nos están sometiendo”.
Respecto a las ayudas anunciadas por el Gobierno de Navarra, el presidente de la asociación de salas de fiesta y baile en Navarra, Carlos Tabar, considera que “llegan muy tarde”. “Muchos negocios van a caer antes de que las reciban. Todas las discotecas llevan cerradas desde marzo, con unos gastos enormes”, recuerda Tabar.
Tanto AEHN como la Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (Anapeh) han recibido es dos últimos días cantidad de consultas de sus asociados. La gran mayoría de establecimientos ya ha enviado a trabajadores al ERTE. En este sentido, Anapeh lamenta que la “ausencia de previsión y planificación genera una inseguridad muy grande”. “Supone cancelar reservas, anular compras e importantes pérdidas económicas”, explica Huarte.